Personas en las Grandes Playas de Corralejo (Fuerteventura).

Personas en las Grandes Playas de Corralejo (Fuerteventura). Efe

Macroeconomía

El desvío de turistas hacia España por la guerra de Irán evita que el conflicto aseste un hachazo mayor al PIB

BBVA Research y Funcas coinciden en que el impacto de la crisis en la economía española será de dos décimas. El turismo extra aportará 0,1 puntos.

Más información: España no llega a los 100 millones de viajeros internacionales: ¿es un fracaso o un éxito del modelo turístico?

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Las claves

La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz amenazan la economía española, pero el desvío de turistas hacia España actúa como salvavidas para el PIB.

El turismo internacional en España sigue batiendo récords, con casi 97 millones de visitantes en 2025 y un gasto total de más de 134.000 millones de euros.

El incremento de turistas se concentra en regiones como Canarias, Baleares y Andalucía, que ya operan al límite de su capacidad.

El reto principal para España es fidelizar a estos "turistas prestados" y reducir la estacionalidad, mejorando la competitividad del sector turístico.

El conflicto bélico en Irán y el cierre casi total del estrecho de Ormuz amenazan con asestar un duro golpe a la economía española. Sin embargo, la inestabilidad en Oriente Próximo ha generado una paradoja que beneficia directamente al país: la llegada masiva de viajeros que buscan un destino seguro.

Este desvío de turistas actuará como salvavidas y evitará un hachazo mayor al Producto Interior Bruto (PIB) nacional.

Para entender la verdadera dimensión de este efecto compensatorio, primero hay que medir el daño macroeconómico de la guerra.

Un golpe mitigado

El conflicto en Irán supone un choque de oferta negativo a nivel global que encarece los combustibles, genera inflación y amenaza con frenar la actividad.

Las previsiones de los principales servicios de estudios coinciden plenamente en el diagnóstico: tanto BBVA Research como Funcas calculan que la tensión geopolítica restará dos décimas al crecimiento del PIB español estimado para 2026.

No obstante, el golpe inicial sería aún mayor si no fuera por el auxilio del turismo. BBVA Research calcula que el redireccionamiento de viajeros hacia España incrementará el consumo de los no residentes, aportando 0,1 puntos adicionales de crecimiento al PIB y amortiguando así los daños del conflicto.

Pese a este lastre general, la fortaleza de la demanda interna ha permitido a BBVA mantener intacta su previsión de crecimiento económico para España en un 2,4%.

En materia de precios, el castigo sí será ineludible. BBVA Research estima que el encarecimiento de los combustibles sumará tres décimas extra a la inflación nacional en el conjunto del año, pudiendo disparar el Índice de Precios de Consumo (IPC) cerca del 4% en el momento de máxima tensión durante abril y mayo.

En la misma línea, Funcas advierte que el IPC se elevará por encima del 3% de aquí al verano, antes de relajarse hacia el 2,5% a finales de año.

Más turistas y más rentables

El gran desafío es que esta llegada extra de visitantes se suma a un sector que ya marca récords históricos.

En 2025 España rozó los 97 millones de turistas internacionales y el gasto superó los 134.000 millones de euros, según los datos oficiales.

Esta fase de expansión se confirma con los datos del arranque de 2026 publicados por el INE. En enero, España recibió 5,1 millones de turistas internacionales, apenas un 1,2% más que un año antes. A pesar de ello, el sector logró extraer mucha más rentabilidad: el gasto total se disparó un 9,3%, hasta los 7.805 millones de euros.

De media, cada turista desembolsó 1.522 euros por estancia, un 8% más que el año anterior.

Los "turistas prestados"

Este trasvase de viajeros por el miedo en Oriente Próximo promete ser notable y responde a un patrón histórico medido al milímetro.

En la práctica, se trata de los mismos viajeros que planeaban sus vacaciones en el Mediterráneo oriental o en el Golfo y que ahora desvían sus reservas hacia Canarias, Baleares o la costa peninsular, percibidos como destinos más seguros.

Un análisis de BBVA Research ya acuñó en 2016 el término de los "turistas prestados" para definir a estos visitantes transitorios.

El servicio de estudio demostró que conflictos pasados en mercados competidores (como la Primavera Árabe o las crisis en Egipto y Turquía) llegaron a explicar por sí solos el 36% de todo el crecimiento de las pernoctaciones de extranjeros en España entre 2010 y 2015.

Entonces, el efecto refugio benefició masivamente al litoral mediterráneo y a los archipiélagos.

En enero, antes de que estallara la crisis en Irán, Canarias ya se había consolidado como gran destino refugio invernal y concentró el 27,8% de las visitas extranjeras. Sobre esa base, el desvío de turistas por la guerra amenaza ahora con tensionar aún más la capacidad del archipiélago.

Billetes más caros e inflación

Funcas introduce matices importantes frente al impulso de las llegadas. Desde el think tank advierten de que la guerra encarece los viajes en avión y, junto con la inflación global, recorta la capacidad adquisitiva de los visitantes. Sin embargo, parte de ese efecto podría compensarse por el mayor atractivo de España frente a otros destinos cercanos a Oriente Próximo percibidos como menos seguros.

En la práctica, nuestro país recibirá más turistas buscando seguridad, pero llegar les costará más y su presupuesto en destino estará más ajustado.

El gran reto: la fidelización

Ante este escenario, el desafío a largo plazo es evidente. Como advertía BBVA Research hace ya una década, el verdadero éxito no consiste solo en acoger temporalmente a los viajeros que huyen de la inestabilidad en el Mediterráneo Oriental, sino en mejorar la competitividad para "fidelizar a estos turistas prestados" una vez que la geopolítica se estabilice.

Dado que este perfil internacional busca sustituir destinos de sol y playa, el aluvión impacta directamente sobre regiones que ya operan al límite de su capacidad.

De hecho, los datos de CaixaBank Research muestran que, en la temporada alta de 2025, Andalucía y Baleares fueron las grandes receptoras, absorbiendo juntas más de 15 millones de llegadas.

La hoja de ruta de los expertos para retener a este turista sin colapsar los destinos pasa irremediablemente por reducir la altísima estacionalidad, atrayendo visitantes en temporada baja, y acelerar la adopción de nuevas tecnologías para ofrecer un mayor valor añadido que compense el encarecimiento general del viaje.