Una anciana sentada en un banco.

Una anciana sentada en un banco. Efe

Macroeconomía

España encadena cinco años con más jubilados pobres que la UE pese a que los mayores sostienen la economía familiar

La pobreza relativa entre los mayores supera la media europea desde la pandemia y golpea con más fuerza a los mayores de 75 años y a las mujeres.

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Las claves

España lleva cinco años con más jubilados en riesgo de pobreza que la media de la Unión Europea, según datos de Eurostat.

Aunque las personas mayores sostienen buena parte de la economía familiar y nacional, un 16,9% de los jubilados españoles vivía en riesgo de pobreza en 2024.

Las mujeres mayores y los mayores de 75 años son los colectivos más afectados por la pobreza, debido a menores ingresos y mayores gastos en cuidados.

A pesar de su peso económico, existen grandes desigualdades entre los jubilados, con una brecha marcada por el género y la edad.

Para muchos españoles jubilarse supone convertirse en el colchón económico de toda la familia. Las personas mayores concentran buena parte del ahorro, aportan miles de millones cada año a hijos y nietos y sostienen una parte clave de la recaudación fiscal.

Sin embargo, desde 2020 su riesgo de pobreza es sistemáticamente superior al de la media europea, según Eurostat.

​Los datos de la oficina estadística europea, de Fedea y Fundación Mapfre y del Instituto Santalucía coinciden en el mismo retrato.

Dibujan una generación que sostiene el consumo y el Estado del bienestar, pero que llega a la jubilación con más riesgo que sus homólogos europeos, especialmente a partir de los 75 años y entre las mujeres.

Eurostat considera en riesgo de pobreza a los mayores de 65 años cuyos ingresos no alcanzan el 60% de la renta media del país. En 2016, España partía de una posición relativamente favorable: el 13% de los jubilados estaba en esa situación, frente al 14,3% de la media de la Unión Europea (UE).

El golpe de la pandemia cambió el cuadro. En 2020, el indicador saltó al 18,8% en España, mientras que el promedio comunitario se quedó en el 17%.

Desde entonces, el país enlaza cinco ejercicios con más jubilados pobres que el conjunto de la Unión. En 2021 fueron el 17,5% frente al 16,7%, en 2022 el 18,7% frente al 17,3%, en 2023 el 18,3% frente al 16,6% y en 2024 el 16,9% frente al 16,6%.

Si se compara con la población menor de 65 años, la diferencia es clara. En 2024, el 20,4% de los menores de 65 años en España vivía en riesgo de pobreza, frente al 16,1% de media en la UE.

Es decir, las pensiones amortiguan parcialmente la vulnerabilidad respecto al resto de españoles, pero no evitan que la vejez siga siendo más arriesgada aquí que en el conjunto de la Unión.

​En la comparación por países, España queda en la mitad de la tabla. Está lejos de los extremos bálticos, donde más del 35% de las personas mayores vive en riesgo de pobreza.

Sin embargo, va por detrás de referencias como Francia, que en 2024 ronda el 12,4%. Y, aun así, mejora a Alemania, con el 19,4%, y a Portugal, con el 21,1%.

Los sénior sostienen buena parte de la economía del país. El estudio de Fedea y Fundación Mapfre sitúa el músculo económico a partir de los 55 años, pero muchas de esas personas ya están jubiladas o a las puertas de estarlo.

Las personas de 55 años o más acumulan el 68% del ahorro de los hogares y manejan el 43% de los recursos económicos totales.

​Su peso va más allá del patrimonio. Este grupo genera el 32,8% del producto interior bruto (PIB) y soporta el 42,7% de los impuestos pagados, sin incluir cotizaciones, pese a representar aproximadamente un tercio de la población.

Además de sostener al Estado, también sostienen a sus familias. En muchos hogares el dinero ya no va sólo de padres a hijos, sino de abuelos a toda la familia.

El estudio calcula que las transferencias de dinero dentro de las casas rondan los 130.000 millones de euros al año.

De esa cantidad, unos 27.000 millones los ponen los sénior para ayudar a hijos y nietos con sus gastos cotidianos. En la práctica, son ellos quienes más aportan: dan más a su familia de lo que reciben.

​Una vejez con más desigualdad

Más allá de su peso agregado en renta y patrimonio, el Instituto Santalucía advierte de que no todos los jubilados se encuentran en la misma situación.

Dentro del colectivo hay brechas claras de ingresos y una parte de los mayores convive con rentas muy ajustadas, con más problemas a partir de los 75 años, cuando bajan los ingresos y sube el gasto en cuidados y la soledad.

Según recoge el Instituto, con datos de 2022, entre los 66 y los 75 años, la tasa de pobreza ronda el 11,5%, pero a partir de esa edad sube hasta el 15,1%.

El género agrava todavía más esa brecha. Según el Instituto, de nuevo con cifras de 2022, el 15% de las mujeres mayores vive en pobreza, frente al 10,7% de los hombres.

Detrás pesan carreras laborales más intermitentes, salarios más bajos y una mayor dependencia de pensiones de viudedad de menor cuantía.

​Los datos de Eurostat confirman que esa desigualdad se ha ensanchado en España. En 2024, el 18,9% de las mujeres de 65 años o más estaba en riesgo de pobreza, frente al 14,4% de los hombres, más de cuatro puntos de diferencia.

España partía en 2016 con menos pobreza entre sus mujeres mayores que la media europea, pero desde 2020 encadena varios años con tasas femeninas por encima de la UE, lo que las convierte en el rostro más visible de la vulnerabilidad en la vejez.

La diferencia se repite en el patrimonio. Según las estimaciones de Fedea, los hombres sénior acumulan 73.277 millones de euros en ahorro, más del doble de los 34.897 millones que suman las mujeres.

Tras la imagen de una generación acomodada conviven jubilados con un colchón financiero holgado y otros que encaran el final de la vida con muy poco margen.