El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos.

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos. Europa Press

Macroeconomía

De Guindos (BCE): "España crece gracias a la inmigración, pero la vivienda no está preparada para este modelo"

El vicepresidente de la institución europea señala que "la inestabilidad política" impide a nuestro país "tener capacidad para aprobar presupuestos".

Más información: Sánchez renuncia a presentar candidato para sustituir a Guindos y deja a España sin silla en el directorio del BCE

Publicada
Actualizada

Las claves

España crece por encima de la media europea gracias a la inmigración, pero el mercado de la vivienda y los servicios públicos no están preparados para este modelo.

Luis de Guindos advierte que la escasa productividad y el desfase en el acceso a vivienda y servicios pueden poner en riesgo el Estado de bienestar.

El vicepresidente del BCE señala la importancia de reforzar la regulación del alquiler y la inversión en sanidad, educación y servicios sociales para aprovechar los beneficios de la inmigración.

De Guindos alerta sobre riesgos financieros derivados de valoraciones elevadas en mercados, tensiones fiscales y posibles ajustes si no se gestiona bien la política económica.

España se ha convertido en uno de los casos más llamativos de la eurozona: crece más que la media europea gracias a la inmigración, pero ese mismo motor está poniendo al límite la vivienda y amenaza con desbordar el Estado de bienestar.

Así lo ha señalado el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, quien ha subrayado que el crecimiento español se apoya en la inmigración mientras la vivienda y el Estado de bienestar no están adaptados para sostener ese modelo.

En su intervención en la presentación del Anuario del Euro 2025, organizada por el Instituto Español de Analistas, la Fundación ICO y el Círculo de Empresarios, ha advertido de que el mercado del alquiler y los servicios públicos van por detrás de la realidad demográfica.

También ha alertado de que, si no se corrige este desfase, el malestar social terminará reflejándose en la política y en la economía.

De Guindos ha desgranado los datos de los últimos años. Desde mediados de 2019, el PIB europeo ha crecido unos 5 puntos de media, mientras que el español lo ha hecho en torno a 9 puntos.

"La diferencia fundamental", ha explicado, "es que en España el crecimiento se ha basado en el empleo de población inmigrante".

El exministro de Economía español ha sido incluso más explícito al señalar que los flujos migratorios se han convertido en la principal fuente de crecimiento de la economía española y que resultan imprescindibles para el país.

Sin embargo, ha puesto una nota de alerta sobre la calidad de ese crecimiento al considerar que la aportación de la productividad ha sido bastante reducida y al subrayar que España no está creciendo porque produzca mejor, sino porque hay más gente trabajando.

En ese sentido, ha avisado de que "si no logramos un incremento importante de la productividad, será muy difícil mantener nuestro modelo de bienestar con el reto demográfico que tenemos por delante".

Vivienda y Estado de bienestar

En su análisis sobre el mercado inmobiliario español, De Guindos no ha eludido la crítica. El vicepresidente del BCE ha apuntado directamente al marco regulatorio al considerar que "deberíamos hacernos mirar la regulación del alquiler".

A su juicio, el mercado inmobiliario se ha convertido en un cuello de botella. Según su diagnóstico, España está atrayendo y necesitando más población para sostener su PIB, pero el mercado de vivienda no está preparado para este modelo.

La vivienda no es la única pieza tensionada por este esquema. De Guindos ha afirmado que el aumento de población recae directamente sobre la sanidad, la educación y los servicios sociales.

En su opinión, la clave no es sólo admitir que la inmigración es necesaria, sino maximizar sus beneficios y reducir sus costes, algo que pasa por reforzar las capacidades del Estado de bienestar.

Parálisis presupuestaria

En la conversación mantenida con Juan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios, De Guindos también ha tratado la situación política de España y de otros países europeos. Ha señalado que "hay países en los que la inestabilidad política está dificultando la aprobación de presupuestos" y ha citado el caso de España.

El vicepresidente del BCE ha insistido en que la política fiscal necesita un marco estable para ser creíble y ha recordado que la prioridad existencial ahora es la defensa, pero que también se necesitan recursos para vivienda y Estado de bienestar.

IA, deuda y riesgos financieros

De Guindos también se ha detenido en el papel de la inteligencia artificial (IA) como nuevo motor de inversión y de expectativas de crecimiento.

En este sentido, ha admitido que la IA está impulsando un fuerte ciclo inversor, especialmente en Estados Unidos pero también en Europa, y que el mercado descuenta un salto relevante de productividad asociado a esta tecnología.

Sin embargo, ha advertido de que existe el riesgo de que ese salto "no se produzca con la intensidad esperada".

Y ello podría convertir parte del entusiasmo actual en una corrección dolorosa en los mercados bursátiles si los beneficios reales no acompañan las valoraciones que ya se observan en algunos activos ligados a la IA.

En materia de deuda, el vicepresidente del BCE ha recordado que el mundo opera sobre una montaña de pasivos que ronda los 250 billones de dólares, con Estados Unidos concentrando cerca de 100 billones y Europa en torno al 88% de su PIB.

Aun así, ha defendido que la posición fiscal europea es, en promedio, algo más sólida que la estadounidense, con ratios de deuda y déficit todavía manejables.

Eso sí, siempre que los gobiernos sean capaces de contener el gasto estructural y, al mismo tiempo, financiar el aumento en defensa, transición verde y cohesión social sin perder credibilidad ante los mercados.

De Guindos ha alertado igualmente de un nuevo triángulo de riesgos financieros: valoraciones muy elevadas en algunos mercados, tensiones fiscales crecientes y vulnerabilidades en el llamado "no bancario" (fondos, private credit, etc.).

En su opinión, los mercados "están descontando un escenario demasiado benigno" y "no están incorporando plenamente los riesgos geopolíticos", mientras el oro se ha consolidado como el activo refugio de este ciclo y el BCE se retira progresivamente de las compras de deuda.

Esa aparente tranquilidad de los inversores, ha apuntado, podría tornarse en un ajuste brusco si se rompe el equilibrio entre tipos de interés, riesgo fiscal y confianza en la estabilidad política.