Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, y Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, y Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno.

Macroeconomía

BdE y Airef advierten al Gobierno de que el IPC y las materias primas amenazan la recuperación

Ambos entes reguladores alertan de los impactos negativos de estos fenómenos sobre los incrementos de PIB que se habían previsto hasta ahora. 

26 octubre, 2021 05:58

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La recuperación económica es un hecho. ¿Pero será finalmente tan acelerada como espera el Gobierno? No lo parece. De hecho, además de la revisión del crecimiento que hizo el INE del segundo trimestre, varios riesgos a la baja se están cumpliendo y cobrando cada vez más fuerza. Se trata de la inflación generada por el incremento de los precios de la luz y de los costes y problemas de abastecimiento de las materias primas

Este es un punto en el que coinciden tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Por un lado, el ente que dirige Pablo Hernández de Cos ya ha avisado de una "significativa" rebaja del crecimiento económico previsto por el Gobierno (del 6,5% para 2021 y del 7% para 2022), que no dará a conocer hasta diciembre. Cristina Herrero, de la Airef, ha sido bastante más concreta: el PIB español crecerá solo un 5,4% este año y un 6,3% el próximo.

Es verdad que la corrección del INE tiene que ver con estos cambios, pero no son los factores correctores que más deben preocupar de cara a los próximos meses. El impacto en particular de los precios de la luz promete ser mayúsculo

Ha generado un impacto en forma de incrementos del IPC que por lo pronto no es fácil de pronosticar. "El impacto que pueda tener sobre la actividad el episodio inflacionista actual es muy incierto, ya que depende de múltiples factores, que

incluyen su propia persistencia o la reacción de los distintos agentes económicos frente al mismo", indicó Hernández de Cos, durante su intervención en el Congreso de este lunes. 

Pero, en el caso de la electricidad, "pueden servir de guía las estimaciones internas obtenidas en el Banco de España a través de distintas metodologías". Dichas cuentas apuntarían a "un impacto de entre 2 y 3 décimas de PIB al cabo de tres años para un incremento permanente de un 10% en el precio de la electricidad pagado por los consumidores. No es en absoluto despreciable". 

Recuperación de la demanda

Por su parte, la Autoridad indica que el fenómeno del incremento de los costes de la energía se debe "a la rápida recuperación de la demanda global y factores geopolíticos", tales como el conflicto europeo con Rusia o el que existe entre Marruecos y Argelia por el gasoducto del segundo

Con todo, los efectos de la energía sobre los precios se espera que "reviertan en la segunda mitad 2022", aunque para entonces se estima que ya haya tenido un efecto negativo sobre la actividad. Concretamente, de tres décimas de PIB en el próximo año y de una en el presente 2021. Es decir, que según la Airef se perderán unas cuatro décimas de PIB de crecimiento económico por los precios de la energía

Se trata de unas cuentas que la autoridad también ha echado respecto al impacto que tiene sobre la inflación y la capacidad de crecimiento de España el atasco económico por la escasez de materias primas. Concretamente, el impacto estimado, por ahora, será de dos décimas de PIB en 2022. 

"En España, el efecto de los desajustes en las cadenas de suministros globales se ha

traducido ya en un aumento significativo de los plazos de entrega de los pedidos industriales, y, en algunos casos, en la necesidad de reducir el ritmo de producción, como consecuencia de la escasez de materias primas y consumos intermedios", explicó Hernández de Cos.

Cristina Herrero, directora de la AIReF.

Cristina Herrero, directora de la AIReF.

El caso más destacado es el de la industria automovilística, "una de las más afectadas por la escasez de semiconductores a escala global. Además, la insuficiencia de la oferta de algunos bienes y servicios para abastecer la demanda ha generado un incremento de los precios. Dicho incremento ha sido particularmente acusado en el caso de diversos metales industriales y del transporte, y en el de las fuentes energéticas, sean estas primarias, como el petróleo, el gas o el carbón, o secundarias, como la electricidad, producida en parte mediante algunas de las fuentes

primarias mencionadas".

"Este aumento se ha trasladado a los precios finales pagados por los hogares y las empresas, lo que comprime sus rentas reales y, por tanto, afecta negativamente al ritmo de la recuperación".