Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal del EEUU.

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal del EEUU. Reuters

Bancos centrales

Warsh será el protagonista de Jackson Hole: el mercado quiere adivinar los pasos de la Fed en plena tormenta por los bonos

Es su primera intervención como presidente de la Reserva Federal en el foro.

La agenda oficial se centrará en la innovación y la arquitectura del sistema financiero.

Más información: Warsh no mueve ficha: la Fed deja los tipos en el 3,75% hasta comprobar si la inflación sube tras el nuevo repunte energético

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Las claves

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Kevin Warsh debuta como presidente de la Fed en el simposio anual de Jackson Hole, bajo gran expectación del mercado.

El evento se produce en un contexto de fuerte volatilidad en el mercado de bonos, con las rentabilidades en máximos desde 2007.

Warsh ha impuesto un estilo de comunicación más hermético en la Fed, priorizando los datos sobre declaraciones públicas.

La agenda oficial del simposio se centrará en la innovación financiera, como la digitalización del dinero y la modernización de pagos.

La gran cita anual de la banca central ya está aquí. El simposio de Jackson Hole concentrará a economistas, participantes de los mercados, académicos y representantes gubernamentales entre el 27 y el 29 de agosto en el valle montañoso del estado de Wyoming.

Y entre ellos, el protagonista indiscutible será Kevin Warsh, el actual presidente de la Reserva Federal de EEUU (Fed).

Warsh afronta su primera intervención como presidente de la Fed en el cónclave anual de banqueros centrales. Y llega al encuentro apenas tres meses después de haber jurado su cargo como presidente de la Reserva Federal ante Donald Trump.

En estos meses, su influencia en la institución bancaria se ha dejado sentir especialmente en el tono de comunicación que ha adoptado la Fed en sus últimas reuniones. Warsh ya ha asumido dos encuentros al frente de la institución monetaria.

El 'hermético' estilo del nuevo presidente busca centrar la atención en los datos y no tanto en declaraciones u otras variables que den pistas sobre los futuros movimientos de la Fed, lo que se ha plasmado con comunicados más cortos al término de los encuentros del banco central.

Debut

Por esta misma razón, los inversores intentarán buscar en el discurso del guardián del dólar cualquier pista que les lleve a predecir si la Fed tocará o no los tipos en su próxima reunión, la de 16 de septiembre.

El debut de Kevin Warsh en Jackson Hole llega, además, en mitad de un escenario complejo. El mercado de bonos se encuentra sumergido en una oleada de ventas que ha hecho que la rentabilidad de la deuda toque máximos desde hace casi dos décadas.

El interés bono de EEUU a 30 años acumula más de seis semanas por encima de 5% y su rentabilidad se ha disparado hasta el 5,3%, máximos desde 2007.

Bajo este contexto se hicieron públicas la semana pasada las actas de la Fed. El documento reveló que varios miembros del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto, por sus siglas en inglés) se mostraron a favor de subir el precio de dinero en futuros encuentros si la inflación no disminuye.

Macro estable

Sin embargo, las últimas referencias macroeconómicas invitan a pensar que la Reserva Federal puede respirar algo más que en los últimos meses y que el endurecimiento de la política monetaria puede esperar o incluso frenarse.

La última actualización de los datos de empleo de EEUU muestra una ralentización del mercado laboral estadounidense y la inflación en el país gobernado por Donald Trump se moderó una décima en julio, hasta el 3,4%. Aunque sigue lejos del objetivo del 2% que tiene la Fed.

Con todo esto, Warsh tendrá que mantener el equilibrio entre ambas ideas durante el simposio. Como explica Antonio Castelo, analista de mercado de iBroker, el presidente de la Fed buscará evitar que el mercado interprete que la institución monetaria ha terminado con el endurecimiento monetario.

Pese a ello, al mismo tiempo tendrá que reconocer que existen señales de moderación en determinadas variables económicas. Todo ello adaptándose a su propia reservada manera de comunicarse.

En cualquier caso, el mercado reaccionará a las palabras del presidente de la Fed. Aunque Castelo adelanta que las consecuencias dependerán más del tono general que utilice Warsh que de alguna frase concreta que diga.

En este sentido, hay dos posibilidades. Puede que el mercado compre la narrativa de la evolución favorable del entorno macro y los inversores reduzcan aún más las expectativas de una subida de tipos por parte de la Fed en septiembre, lo que favorecería a las bolsas y haría que las rentabilidades de los bonos de deuda dieran una tregua.

O puede que, aún comprando dicha narrativa, la reacción sólo llegue a la renta variable y a los intereses de los tipos cortos de deuda. Es decir, que, aún con todo, la rentabilidad de los bonos de vencimiento a largo plazo siga alta porque los inversores temen un aumento de la inflación estructural y no saben en qué niveles se estabilizarán los precios a largo plazo.

Este sería el efecto final de Jackson Hole más incómodo para un mercado que empieza a ver cómo el problema va más allá de la Fed e incorpora "una prima de plazo mayor por inflación futura, elevados déficits públicos, fuerte emisión de deuda y riesgo fiscal", tal y como señala el analista de iBroker a este diario.

Temática oficial

Sin embargo, todo esto es sólo la agenda 'del mercado' para la gran cita económica. La agenda oficial de Jackson Hole poco tiene que ver con estas cuestiones.

El simposio tendrá como tema oficial la innovación financiera. En él se debatirá sobre la arquitectura del sistema financiero y sus consecuencias para los bancos centrales. Y aquí, como señala Castelo, se incluyen cuestiones como la modernización de los sistemas de pago, la digitalización del dinero y el papel creciente de instrumentos y plataformas financieras.

La importancia de estas cuestiones radica en su dimensión monetaria, ya que si cambia la forma en la que se mueve el dinero, se financian bancos y empresas o se canaliza el crédito, "también puede cambiar la velocidad y la intensidad con la que las decisiones sobre los tipos de interés se transmiten a la economía", como explica el analista.

Con todo, y a pesar de su magnitud global, Castelo desinfla las expectativas sobre la cita. "Este tipo de reuniones prometen mucho más de lo que lo que luego finalmente dan", señala a EL ESPAÑOL-Invertia.