La Eurotorre del BCE en Fráncfort

La Eurotorre del BCE en Fráncfort BCE

Bancos centrales

El BCE deja los tipos en pausa en el 2,25% justo cuando el petróleo vuelve a empujar al alza la inflación

Los analistas esperan que Lagarde vuelva a subir el precio del dinero en la próxima reunión del 10 de septiembre mientras la guerra de Irán sigue abierta.

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Las claves

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El Banco Central Europeo mantiene el tipo de interés de referencia en el 2,25% ante la reciente moderación de la inflación en la eurozona.

El repunte del precio del petróleo por la reanudación del conflicto entre Irán y EEUU amenaza con volver a impulsar la inflación y lastrar el crecimiento económico.

Los analistas prevén que el BCE podría subir los tipos de interés al 2,5% en septiembre si persisten las presiones inflacionistas.

El BCE sigue vigilando el impacto de la crisis energética y la incertidumbre geopolítica, comprometiéndose a mantener la inflación cerca del 2% a medio plazo.

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves mantener sin cambios su tipo de interés de referencia en el 2,25%, después de que en junio se convirtiera en el primero de los grandes bancos centrales del mundo en subir el precio del dinero en respuesta al impacto inflacionista de la guerra de Irán.

La institución dirigida por Christine Lagarde ha optado por activar el modo pausa después de que la inflación diera un respiro en junio, al moderarse del 3,2% al 2,8%. La clave fue el fuerte descenso de la energía tras el anuncio de un alto el fuego entre Donald Trump y el régimen de los ayatolás, un alivio que ha llevado al BCE a ganar tiempo antes de decidir nuevos movimientos sobre los tipos.

Sin embargo, la tregua está condenada a durar muy poco. Los analistas esperan que el BCE vuelva a subir otro cuarto de punto el precio del dinero -hasta el 2,5%- en su próxima reunión del 10 de septiembre, cuando dispondrá además de nuevas previsiones de inflación y crecimiento.

El motivo es que las hostilidades entre Irán y EEUU se han reanudado en las últimas semanas y siguen escalando, provocando un nuevo repunte del precio del petróleo, que esta semana ha vuelto a marcar máximos.

El BCE prevé que el deterioro del escenario geopolítico y la nueva crisis energética volverán a impulsar la inflación y lastrarán las perspectivas de crecimiento a corto plazo en 2026, dado que la zona euro sigue siendo importadora neta de energía.

"La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionista de la perturbación energética no se ha materializado aún plenamente. Por tanto, el Consejo de Gobierno vigila de cerca la intensidad y la duración de la perturbación, así como sus efectos indirectos y de segunda vuelta", subraya el comunicado hecho público al término del encuentro.

El Consejo de Gobierno reitera su compromiso de "definir su política monetaria de manera que asegure que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo". Las próximas decisiones en materia de tipos se tomarán reunión a reunión, según los últimos datos disponibles. El BCE "no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos", concluye el comunicado.

"El aumento de los precios internacionales de la energía, unido a la creciente incertidumbre, está debilitando la confianza de consumidores y empresas, reduciendo la demanda interna y alimentando nuevas presiones inflacionistas", ha avisado el gobernador del Banco de Grecia, Yannis Stournaras.

Con la pausa de este jueves, la facilidad de depósito -el tipo que remunera el dinero que los bancos comerciales aparcan a un día en el BCE y que actúa como principal referencia de la política monetaria- se mantiene en el 2,25%, el nivel más alto desde junio de 2025.

El tipo aplicable a las operaciones principales de financiación sigue sin cambios hasta el 2,4%, mientras que la facilidad marginal de crédito -el coste de la financiación a un día para la banca- se sitúa en el 2,65%.

Pese al descenso de la inflación de la eurozona hasta el 2,8% en junio desde el 3,2% de mayo, los precios siguen por encima del objetivo del 2%. El dato contrasta con el 1,9% registrado en febrero, antes del estallido de la guerra de Irán, que truncó meses de desinflación.

En sus últimas previsiones de junio, el BCE ya anticipaba una inflación media del 3% en 2026, del 2,3% en 2027 y del 2% en 2028.

En paralelo, la economía de la eurozona afronta una desaceleración: tras crecer un 0,2% en el último trimestre de 2025, el PIB cayó un 0,2% en el primero de 2026. El BCE prevé ahora un crecimiento de apenas el 0,8% este año, frente al 1,5% de 2025, antes de recuperarse gradualmente hasta el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028.