La presidenta del BCE, Christine Lagarde, durante su comparecencia de este lunes en Bruselas
Lagarde aleja otra subida de tipos en julio: "No vemos indicios que justifiquen una respuesta más contundente"
La presidenta del BCE sostiene que el shock inflacionario provocado por la guerra de Irán es menos fuerte que el que causó el estallido del conflicto en Ucrania.
Más información: El BCE sube los tipos por primera vez en tres años hasta el 2,25% para contener la inflación provocada por la guerra de Irán
La subida de tipos de interés de junio -la primera en casi tres años- fue un movimiento puntual y no el inicio de un nuevo ciclo de subidas. Ese es el mensaje que ha trasladado este lunes la presidenta del BCE, Christine Lagarde, alejando así las expectativas de un nuevo aumento del precio del dinero en la próxima reunión del Consejo de Gobierno, prevista para el 23 de julio.
En una comparecencia ante la comisión de Economía del Parlamento Europeo, Lagarde ha sostenido que el episodio inflacionario derivado del conflicto con Irán es, por ahora, menos intenso que el desencadenado por la invasión rusa de Ucrania.
De momento, no existen indicios que justifiquen una respuesta tan contundente como la que el BCE se vio obligado a desplegar entonces, cuando encadenó diez subidas consecutivas de los tipos de interés por un total de 450 puntos básicos, alega la presidenta.
"En comparación con el anterior episodio inflacionario, el shock actual parece, por el momento, de menor magnitud y se está produciendo en un contexto diferente", ha subrayado Lagarde.
La guerra de Ucrania llevó la inflación de la eurozona hasta el récord del 10,6% en octubre de 2022, mientras que tres meses después del estallido del conflicto con Irán el IPC se situó en el 3,2% en mayo, muy lejos de aquel pico pese al repunte de los precios energéticos.
"Durante el episodio previo, la economía estaba saliendo de la pandemia, que había generado importantes desequilibrios macroeconómicos, entre ellos las disrupciones en las cadenas de suministro y unas políticas monetaria y fiscal altamente acomodaticias para sostener la recuperación".
"En cambio, al inicio del shock actual, la inflación se encontraba más cerca del objetivo y tanto la política monetaria como la fiscal ya no eran especialmente acomodaticias. Esto sugiere que, hasta ahora, la transmisión del shock a los precios podría ser más limitada, aunque los riesgos persisten si el impacto se intensifica o se prolonga", afirma la jefa del BCE.
"Todavía no observamos indicios de un desanclaje de las expectativas de inflación ni de efectos de segunda ronda que justifiquen, en esta fase, una respuesta de política monetaria más contundente", ha destacado Lagarde.
"Pero eso no significa que podamos caer en la complacencia: tras el periodo de elevada inflación de 2022 y 2023, la formación de precios y salarios puede ser ahora más sensible a nuevos shocks".
Por este motivo, la presidenta del BCE ha señalado que el Consejo de Gobierno reaccionará con "agilidad" y seguirá decidiendo sobre si sube o no los tipos "reunión a reunión" y basándose en los últimos datos disponibles, sin comprometerse de antemano con una trayectoria fija.
Tal y como están las cosas y a la espera de cómo evolucionen los conflictos en Oriente Próximo, Lagarde cree que la subida de tipos de junio -de un cuarto de punto, hasta el 2,25%- podría ser suficiente por ahora. "Con esta decisión, seguimos bien posicionados para hacer frente a la incertidumbre provocada por la guerra".