La Eurotorre del BCE en Fráncfort
El BCE guarda la pólvora: mantiene los tipos en el 2% aunque avisa de subidas si la guerra de Irán se prolonga
La presidenta Lagarde garantiza que actuará de forma "ágil" para impedir que la inflación vuelva a descontrolarse como ocurrió tras el estallido del conflicto en Ucrania en 2022.
Más información: El BCE teme a la guerra en Irán: los 'halcones' avisan de que el conflicto podría forzar nuevas subidas de tipos
Ante el elevado nivel de incertidumbre y volatilidad en los mercados por la guerra en Irán, el Banco Central Europeo (BCE) opta por no mover ficha por ahora para no perder margen de maniobra.
En su segunda reunión de 2026, la institución dirigida por Christine Lagarde ha decidido este jueves dejar sin cambios los tipos de interés en el 2% por sexta vez consecutiva, pese a que la extensión del conflicto al Golfo ya ha disparado los precios del gas y de los carburantes.
De hecho, el BCE ha revisado con fuerza al alza sus previsiones de inflación: hasta el 2,6% de media en 2026 (siete décimas más que lo que había calculado en diciembre), hasta el 2,0% en 2027 y hasta el 2,1% en 2028.
Aunque se ha negado a dar pistas sobre cuándo llegará la primera subida de tipos, Lagarde ha subrayado que el BCE actuará de forma "ágil" para evitar que la inflación se descontrole. La decisión de mantenerse en modo pausa se ha adoptado por "unanimidad".
Los mercados descuentan ya para este año al menos dos subidas de tipos de un cuarto de punto cada una, que Fráncfort ha incorporado a sus propias previsiones, y que elevarían los tipos hasta el 2,5%.
"Partimos de una buena posición y estamos bien preparados para demostrar nuestra capacidad de aplicar nuestra estrategia y actuar de forma ágil para hacer lo que sea necesario", ha explicado Lagarde en rueda de prensa al término de la reunión.
"Estamos decididos a garantizar que la inflación se estabilice en torno al 2% a medio plazo”, insiste la presidenta.
"La guerra en Oriente Próximo ha creado riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico, que hacen que las perspectivas sean mucho más inciertas", señala el comunicado publicado por el Consejo de Gobierno.
"La guerra tendrá un impacto importante en la inflación a corto plazo debido al encarecimiento de los precios de la energía. Sus implicaciones a medio plazo dependerán tanto de la intensidad y la duración del conflicto, como del modo en que los precios de la energía afecten a los precios de consumo y a la economía", apunta.
En paralelo, el BCE empeora sus previsiones de crecimiento hasta el 0,9% en 2026 (tres décimas menos), el 1,3% en 2027 y el 1,4 % en 2028.
La rebaja se explica por "los efectos de la guerra en los mercados de materias primas, en las rentas reales y en la confianza en todo el mundo".
"Al mismo tiempo, el bajo nivel de desempleo, la solidez de los balances del sector privado y el gasto público en defensa e infraestructuras deberían seguir respaldando el crecimiento", señala el Consejo de Gobierno.
No obstante, si las perturbaciones en el suministro y gas y petróleo se prolongan, el aumento de la inflación y la caída del crecimiento serían mucho más graves de lo previsto en el escenario central.
En este "escenario severo", la inflación se dispararía hasta el 4,4% este año y el 4,8% en 2027, mientras que el crecimiento se hundiría hasta el 0,4%. Sería el "shock de estanflación" que prevé también la Comisión Europea si la guerra de Irán se alarga.
De cara al futuro, el BCE mantendrá su estrategia de decidir sobre los tipos reunión a reunión, basándose en los últimos datos disponibles. "El Consejo de Gobierno no se compromete de antemano con ninguna senda concreta de tipos", concluye el comunicado.
Tras el estallido de la guerra de Irán, Lagarde ha dejado claro que no repetirá los errores que llevaron a la crisis inflacionista que se produjo al inicio de la guerra de Ucrania en 2022, cuando el BCE reaccionó tarde por considerar que la subida de precios sería temporal.
"Puedo garantizar que haremos todo lo que sea necesario para que la inflación se mantenga bajo control, y que los europeos no sufran aumentos de inflación como los que vimos en los años de 2022 y 2023", asegura la presidenta del BCE.
Con la nueva pausa de este jueves, el tipo de interés de la facilidad de depósito (es decir, lo que cobran las entidades por aparcar su dinero en Fráncfort a un día), que es la que guía ahora la orientación de la política monetaria, se mantiene en el 2%, su nivel más bajo desde diciembre de 2022.
La tasa aplicable a las operaciones principales de financiación se queda en el 2,15%, mientras que la facilidad marginal de crédito (lo que pagan los bancos por la financiación a un día) se deja también sin cambios en el 2,4%.
En todo caso, Lagarde considera que la eurozona está ahora en una mejor situación económica que cuando comenzó la guerra de Ucrania y cuenta con mayor capacidad para absorber el shock de la guerra de Irán.
Aunque la tasa de inflación se aceleró en febrero, incluso antes del estallido de la guerra de Irán, hasta situarse en el 1,9% (dos décimas más que en enero), se mantiene bajo control y en línea con el objetivo del BCE.
Por su parte, el crecimiento ha mostrado ser bastante resistente a la sucesión de crisis que golpean a la eurozona, con una tasa del 1,4% para el conjunto del año 2025.