El primer ministro de Portugal, António Costa.

El primer ministro de Portugal, António Costa. Europa Press

Economía

Portugal pone fin a las exenciones fiscales para extranjeros en un intento de frenar la crisis de la vivienda

El régimen, vigente desde 2009, buscaba atraer capitales al país. Ahora es tachado de "injusticia fiscal" por el primer ministro, António Costa.

4 octubre, 2023 13:26

Las exenciones fiscales para extranjeros que sean residentes no habituales en Portugal se acaban. Será el próximo año cuando lleguen a su fin de forma oficial porque, después casi quince años en vigor, se llega a la conclusión de que es "una injusticia fiscal" que "ya no tiene sentido". 

Son palabras del socialista António Costa, primer ministro de Portugal desde 2015. Acuciado por la grave crisis de la vivienda en la que se halla el país -alquilar un piso de una habitación cuesta de media 2.500 euros en Lisboa- arremete contra el que es señalado como uno de los responsables: la entrada de extranjeros con mayor poder adquisitivo, nómadas digitales incluidos, que ha copado el mercado inmobiliario.

"Mantener esta medida en el futuro prolongaría una injusticia fiscal que no se justifica, y continuaría inflando el mercado de la vivienda de forma sesgada", ha dicho Costa en una entrevista con CNN Portugal y recogida por el Financial Times.

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Su decisión atañerá a quienes pasen más de 183 días en el país. Para ellos, se reservaban beneficios en la declaración del IRS (equivalente al IRPF): durante 10 años podían pagar una tasa reducida del 20% sobre sus ingresos, por altos que éstos fueran; también tenían un máximo a pagar del 10% sobre pensiones de origen extranjero.

Cabe recordar que originalmente había exención total de los pensionistas procedían de Suecia y Finlandia, aunque finalmente Portugal introdujo una tasa moderada ante las quejas de otros países de la UE.

Finalmente, los extranjeros no residentes quedaban exentos de tributar los ingresos de origen extranjero -incluyendo el pago de alquiler de los inquilinos que tuviesen- si los tributaban en su país de origen.

Las ventajas fiscales producían una desigualdad con respecto a los portugueses criticada durante años en Portugal, donde el Gobierno esgrimió siempre que la atracción de capital compensaría este desfase. Pero este año la cuenta ha dejado de salir rentable, al calor del boom en la llegada de los nómadas digitales. 

En 2022, unos 1.500 millones de euros quedaron libres de impuestos por este concepto. Es un 18% más que un año antes, cuando fueron 1.271 millones; en 2020 fueron 972 millones.

En paralelo, un mercado de la vivienda disparado. Lisboa es ya la ciudad más cara de Europa para alquilar, también una de las más caras para comprar: el metro cuadrado supera los 5.300 euros. 

La entrada de dinero extranjero es señalada como responsable, sobre todo mediante los 'visados gold' daban permiso de residencia a quienes realizaran inversiones inmobiliarias superiores a 500.000 euros, a quienes transfiriesen al menos un millón de euros a Portugal o crearan diez o más puestos de trabajo. Esta demanda hizo que se disparasen las contrucciones de alto valor. Este año se ha decidido abolir estos visados.

Por eso el paso ahora anunciado por Costa se ve como un intento más de aplacar los ánimos en el país. Las exenciones fiscales, no obstante, seguirán aplicando a los que ya las disfruten: lo que se acaba es la posibilidad de que haya nuevos beneficiarios.

Por este y otros detalles, expertos fiscales aconsejan prudencia hasta que el primer ministro revele más. El especialista fiscal de PwC Bruno Alves ha dicho al FT que "habrá que esperar para entender lo que realmente está diciendo" Costa.

"No está claro si se refiere a todo el régimen o solo algunas de sus partes", ha remarcado.

El Financial Times recuerda también que por ahora Portugal está en una "fuerte" posición fiscal y ha registrado un superávit en el primer semestre equivalente al 1,1% de su PIB. 

Pero ese éxito está rodeado de críticas: muchos no entienden por qué ese excedente no se emplea en medidas más agresivas para responder a la crisis de vivienda, para invertir en Sanidad o Educación o para bajar impuestos.