El año 2020 supuso un antes y después en el rumbo de la humanidad. A partir de esta fecha, el término "pandemia" aterroriza a las personas que lo escuchan. En gran parte, este miedo generalizado se debe lo sucedido hace 3 años todo el mundo: la Covid-19. Millones de infectados y muertos inundaron ese miedo en las personas, instituciones y países de todo el mundo, y no es para menos. 

A principios de los 80, se detectaron los primeros casos de SIDA –no fue hasta 1982 cuando adquirió este nombre–, en las ciudades estadounidenses de Nueva York y California. 40 millones de personas, de las cuales 60.000 eran españoles, murieron por sufrir esta enfermedad. 

Sin embargo, estas no han sido las únicas epidemias que han podido paralizar al mundo. A lo largo de la historia, se han sucedido plagas que han puesto en jaque la continuidad de la raza humana.

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Plaga de Justiniano (541-542)

En el año 541, el Imperio bizantino fue golpeado por una terrible peste que acabó con la vida de 30-50 millones de personas. El Imperio romano de Oriente perdió la cuarta parte de sus habitantes y, el propio emperador estuvo a punto de morir. 

La peste que asoló Bizancio fue la primera de la que se conservan fuentes escritas. El imperio de Justiniano se hallaba en un momento de gran esplendor. Sin embargo, la peste que provenía de Etiopía llegó a Constantinopla en el año 542. 

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Tras su paso por lo que ahora es Estambul, la economía quedó desbalanceada debido a que el número de muertos superaba al número de personas vivas con capacidad de trabajar. La falta de mano de obra llevó a un encarecimiento de los precios y paralizó el comercio. La inflación que azotó ese periodo de la historia duró decenios. El ejército diezmos sus unidades y los territorios conquistados fueron arrebatados.

Tras cuatro meses en la ciudad romana, la peste emigró a otros lugares, pero había marcado el rumbo de este imperio: el 40% de la población había fallecido por culpa de la terrible enfermedad. Aunque, durante los siglos posteriores la peste volvió en oleadas, no fue hasta 1347 cuando supuso un regreso fatal: la peste negra.

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La Peste Negra (1347-51)

A mediados del siglo XIV, otra terrible pandemia azotó el "Viejo Continente": la peste negra. Esta enfermedad endémica acompañó a la población europea hasta principios del siglo XVIII. No obstante, los momentos más críticos se vivieron entre el 1347 y el 1353.

La peste cogió por sorpresa a los ciudadanos y se impregnó en el modo de actuar de la sociedad del siglo XIV. Nadie conocía la forma de actuar frente a la peste ni las formas de curarla. No importaba si eras una persona pudiente o un mendigo, la peste no conocía de clases sociales y afectaba a todas las personas. 

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Muchos especularon acerca de su origen. Había quienes se fiaban de los antiguos escritos griegos que tenía como creador a las miasmas (corrupción del aire provocada por el desprendimiento de materia orgánica en descomposición). Otros vincularon la pandemia a la astrología y a la alineación de los planetas, eclipses o cometas avistados. Gran parte de la población coincidía que, el mal que se cernía sobre la Europa de la época, era fruto del designio divino para expiar los pecados cometidos por la humanidad.

Solo en el siglo XIX se superó la idea de un origen sobrenatural y se atribuyó la peste a las ratas o, más concretamente, a los parásitos que vivían en estos animales. La peste se extendió rápidamente gracias al foco de su origen: Caffa (actualmente Feodosia) y un enclave comercial de la época. 

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A través de barcos y de los propios pasajeros que viajaban de la ciudad comercial, la enfermedad se propagó por todo el continente. 

Sobre el número de muertes, los últimos estudios muestran un porcentaje imponente: el 60% de la población falleció. En España, la población pasó de seis a dos millones de personas. En total, la peste acabó con la vida de unas 200 millones de personas.

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Viruela (1520)

En el año 1520, empezó a propagarse por la ciudad prehispánica de México-Tenochtitlan lo que los locales llamaron "la lepra grande". También se conoce como viruela. 

La enfermedad llegó en el peor momento: los nativos mexicanos se encontraban en plena batalla por defender la capital frente a los conquistadores españoles. Según los historiadores, la viruela que azotó América fue la primera gran enfermedad que apareció en el continente. 

La viruela mató a decenas de miles de personas y emigró de las islas de El Caribe, México y llegó a Sudamérica. En particular, de 2 a 3,5 millones de nativos murieron en México. Las víctimas de la viruela ascienden a 56 millones de personas. 

La Gripe española (1918-1919)

En los primeros meses de la Primera Guerra Mundial, una violenta cepa del virus de la gripe se propagó rápidamente por todo el planeta llegando a infectar a un tercio de la población mundial y causando 50, o incluso 100, millones de muertes. Si son ciertos los últimos datos sobre los fallecimientos por causa de esta infecciosa enfermedad, habría matado a más personas que las dos guerras mundiales juntas. 

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Aunque la gripe contó con varios virus parecidos, el más letal fue la cepa de tipo A. Aunque se conoce como la gripe española, las primeras muertes se recogieron en Estados Unidos. La cepa mataba a sus víctimas con mucha rapidez. En Estados Unidos, las historias sobre los efectos de la gripe abundaban. Fiebre, insuficiencia respiratoria, hemorragias que encharcaban los pulmones. La gripe se transmitió de manera masiva por el rápido avance de los militares.

Con más de 50 millones de muertos, la gripe mermó gran parte de la población europea, siendo España el país más afectado (alrededor de 115.000 muerto) sin haber participado en la guerra. 

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SIDA

A finales del siglo XX, se descubrió una nueva enfermedad que, en poco tiempo, se convirtió en el gran problema sanitario de la población mundial: el SIDA

La pandemia comenzó en 1981 y, desde esa fecha, ha provocado la muerte de alrededor de 40 millones de personas en todo el mundo. Su origen, según un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, provendría de primates africanos. La incógnita proviene de cómo pudo pasar del continente africano a Europa. Según algunas teorías, la enfermedad llegó a Europa después de ingerir chimpancés infectados. 

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