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    Los primeros casos

    Todo comenzó en marzo de 1918 en Camp Funston, en Fort Riley, Kansas (EEUU). Más de 100 soldados contrajeron la enfermedad de la influenza o gripe española. Al cabo de una semana, los casos registrados se habían quintuplicado. Al mes siguiente, en un informe semanal de salud pública del 5 de abril, se anuncia la muerte de tres personas y el diagnóstico de 18 casos graves, según se detalla en los archivos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

    CDC
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    ¿Por qué se llamó a la pandemia gripe española?

    A pesar de que históricamente se le ha conocido con el nombre de gripe española, la pandemia que asoló al mundo en 1918 no nació en España. De hecho, el primer caso oficial registrado se documentó en Madrid en mayo de 1918, meses después de haberse diagnosticado la enfermedad en otros rincones del mundo. Las potencias participantes en la Gran Guerra hicieron todo lo posible para ocultar las noticias sobre la enfermedad; España, como se mantuvo neutral en la contienda, no hizo nada para esconder las elevadas cifras, y de ahí que se generase una falsa creencia que España era el país más castigado.

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    Camino a la Gran Guerra

    En mayo de 1918, cientos de miles de reclutas estadounidenses seguían siendo enviados a Europa para combatir en la Gran Guerra. Si alguno de ellos había sido contagiado por los síntomas del virus, la enfermedad saltaba muy fácilmente al otro lado del Atlántico. Aquí, soldados del 39 regimiento marchan por la Segunda Avenida de Nueva York con mascarillas.

    Influenza Archive
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    Los síntomas

    Al principio, los síntomas eran los de una gripe convencional: fiebre, irritación de garganta o dolor de cabeza. Posteriormente, y de manera bastante repentina, los enfermos sufrían pérdida de audición, mareos, convulsiones  o visión borrosa. Por todo el cuerpo, asimismo, se propagaban unas manchas oscuras. La enfermedad actuaba con gran rapidez.

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    Campañas de prevención

    Durante los años que duró la pandemia, en diversas esquinas de los espacios públicos podían observarse carteles que instruían a los ciudadanos acerca de cómo prevenir la influeza, pero también otras enfermedades como la neumonía y la tuberculosis. Este es un rótulo colocado en un tranvía por la Junta de Salud de Cincinnati. Uno de los consejos era mantener las ventanas de los dormitorios abiertas.

    CDC
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    Recomendaciones sanitarias

    Evitar el uso de tranvías durante las horas pico, evitar las multitudes y prestar especial atención a la higiene personal. Esas fueron algunas de las recomendaciones emitidas por las autoridades para evitar el contagio de la gripe. La Junta de Salud de San Francisco, como se ve en la imagen, celebró sus cortes al aire libre para no provocar aglomeraciones bajo techo.

    CDC
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    La segunda oleada

    También en un recinto militar (Camp Devens, a las afueras de Boston) se originó la segunda oleada de la pandemia, la más mortífera de todas y que se propagó entre septiembre y noviembre de 1918. Los expertos creen que en esos meses se registró una mayor cantidad de muertes debido a las condiciones que favorecían la propagación del brote. En la imagen, policías de Seattle con máscaras protectoras.

    National Archives
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    Voluntarias de la Cruz Roja en Boston

    Massachusetts se había quedado sin médicos y enfermeras debido a la convocatoria para el servicio militar tras la entrada de Estados Unidos en la Gran Guerra. En ese contexto, el estado de la costa Este no disponía de suficiente personal para satisfacer la demanda civil de atención médica durante la pandemia de 1918. El gobernador McCallle solicitó la colaboración de cada una de las personas capacitadas de todo el estado que contaban con estudios en medicina para que ayudaran en la lucha contra la enfermedad.

    CDC
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    Los responsables de los suministros sanitarios

    Este es el coronel Frank T. Woodbury, jefe de la oficina médica de Camp Gordon, en Atlanta (Gerogia). Él era el encargado de manejar los recursos del campamento para combatir los efectos de la epidemia.

    Influenza Encyclopedia
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    Reclutando enfermeras

    Ante el enorme volumen de personas afectadas por la pandemia, había que reclutar, a toda costa, más personal sanitario. Este recorte es un anuncio de la Escuela de Enfermería de Chicago que llama a las mujeres a inscribirse como voluntarias. "Ventajas sociales inusuales. Salario excelente. Cualquier mujer mayor de edad puede aprender bajo nuestro simple y perfeccionado sistema", se puede leer. El sueldo iba de 15 dólares a 25$ por semana.

    CDC
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    Los boticarios y los remedios

    Los boticarios eran el único reducto al que acudir cuando la gripe atacaba. Los autoridades médicas recomendaban altas dosis de medicamentos antivirales, como la aspirina, pero la desnutrición reinante en aquella época y la falta de higiene por contexto de guerra disminuyeron los efectos combativos de las medicinas. También se utilizaron remedios tradicionales como opio, aceite de castor, vahos de eucalipto o caldo de gallina. En esta imagen se ve a un farmacéutico trabajando en Washington DC.

    CDC
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    Demostración de la Cruz Roja en Washington DC

    A medida que el virus avanzaba y el recuento total de casos aumentaba de forma vertiginosa, la Cruz Roja realizó un llamamiento desesperado de enfermeras y voluntarios sin formación para prestar sus servicios en los centros de emergencia. En octubre de 1918, el Congreso aprobó un presupuesto de 1 millón de dólares para el Servicio de Salud Pública de EEUU con el objetivo de reclutar 1.000 doctores y más de 700 enfermeras.

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    Flota de abastecimiento

    En algunos lugares como Detroit, se llevó a cabo una campaña de prevención antes de que la pandemia golpease a la ciudad. Las enfermeras del Departamento de Salud y la Cruz Roja trabajaron se dividieron en equipos para realizar visitas a domicilios particulares y encargarse de la preparación de la comida y el cuidado de los niños. La fotografía muestra a voluntarias de Motor Corps y Canteen de la sucursal de la Cruz Roja Americana en Detroit tras una jornada de trabajo.

    CDC
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    Barbería al aire libre

    Como medida de prevención contra el contagio, se recomendó que todos los actos sociales tuviesen lugar al aire libre. En este caso, la fotografía representa una barbería trasladada al exterior.

    National Archives
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    La limpieza de las ciudades

    Algunas ciudades del mundo tuvieron que declarar el estado de cuarentena cuando el riesgo de contagio era muy alto. Incluso algunas se vieron obligadas a restringir servicios básicos como los bomberos o la policía. En este contexto, el cuidado de las ciudades era un requisito imprescindible para rebajar las probabilidades de contagio. Pero los barrenderos, como este fotografiado en la ciudad de Nueva York, no solo se dedicaban a la limpieza de las calles, sino que también estaban preparados para ejercer labores de sepultura y ayudar con la gran cantidad de cadáveres que se amontonaban en los cementerios.

    CDC
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    Clase de física

    Las universidades también tuvieron que ingeniárselas para que los estudiantes no contrajesen la gripe. Algunas de ellas optaron por sacar las clases fuera de las facultades. Aquí se puede ver a un profesor de Física de la Universidad de Montana explicando una lección a sus alumnos.

    National Archives
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    Mascarillas obligatorias

    Por motivos evidentes, el uso de máscaras se convirtió en obligatorio para todas aquellas personas que desempeñasen trabajos de atención pública, como bien demuestra esta imagen en donde se ve a enfermeras de la Cruz Roja tejiendo unas prendas. Valerse de mascarillas también fue una recomendación sanitaria que se hizo al resto de la población para evitar que la enfermedad se propagase con tanta facilidad.

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    Las aglomeraciones, el lugar idóneo para el contagio

    Cuanto mayor contacto hubiese entre la gente, más posibilidades existían de reproducir el brote. Las aglomeraciones se convirtieron en el hábitat idóneo para la influeza, que se contagiaba con gran facilidad. Este es un ejemplo de los momentos de mayor riesgo: trabajadoras del Edificio de Municiones de Washington DC sirven chocolate en octubre de 1918 a una gran masa de personas.

    Influeza Archive
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    La pandemia en la prensa española

    Diariamente, los periódicos españoles recogían los continuos estragos que provocaba la pandemia. En esta página del diario ABC se detallan algunas de las situaciones de la época: "En Valencia es el cura quien hace las visitas, puesto que el médico falleció a consecuencia de la epidemia". En Barcelona, por otra parte, "en los cementerios, los empleados tienen un trabajo enorme, habiendo solicitado que se aumente el personal. Los cadáveres tienen que quedar en su mayoría en el depósito por falta de tiempo para enterrarlos".

    ABC
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    Soldados franceses en Verdún

    Los soldados de ambos bandos sufrieron por igual los efectos de la pandemia, que incluso llegaría a ser más mortífera que la propia contienda. Pero es innegable que la Primera Guerra Mundial, por el contexto que generó, de falta de higiene y condiciones de insalubridad, contribuyó a que el brote del virus se propagase con mayor intensidad.

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    Soldados convalecientes en el frente occidental

    En esta imagen se ve a un grupo de soldados convalecientes del bando aliado jugando al billar en Francia antes de ser enviados de nuevo al frente o de vuelta a casa. La Cruz Roja y otros cuerpos de enfermería proporcionaban este tipo de pasatiempos a los reclutas heridos en las trincheras, pero también a aquellos que contrajeron la gripe española u otras enfermedades.

    Europeana
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    A la guerra... pero muertos por la gripe

    Son 100 tumbas de soldados americanos que fueron destinados al frente occidental durante la I Guerra Mundial. Pero no morirían combatiendo en las trincheras, sino en un hospital militar en Devon, Inglaterra, contagiados por la gripe. 

    National Archives
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    Egon Schiele, víctima de la gripe

    Fue uno de los artistas figurativos más importantes de la primera parte del siglo XX pero apenas alcanzó los 28 años de vida. Egon Schiele falleció en otoño de 1918 víctima de la gripe española que asoló Viena. Su mujer, Edith, había muerto tres días antes a causa también de la enfermedad. Este cuadro, titulada 'La muchacha y la muerte', representa dolor, tristeza y ruptura.

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    Otros muertos ilustres

    El poeta, ensayista y novelista francés Guillaume Apollinaire también fue otro de los famosos que perdió a la vida a causa de la gripe española, como también Yakov Sverdlovn, la mano derecha de Lenin; el hijo de Arthur Conan Doyle o el abuelo de Donald Trump.

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    'Autorretrato después de la gripe española', de Edvard Munch

    Edvard Munch enfermó entre finales de 1918 y principios de 1919. Aparentemente, también fue atacado por la gripe española. Todo ello llevó al pintor noruego a autorretratarse todavía convaleciente por los síntomas del virus. Sentado en una silla de mimbre delante de su cama sin hacer, Munch muestra su frágil estado de salud, lo cerca que estuvo de la muerte.

    The National Museum
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    Roosevelt también contrajo la gripe

    El futuro presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, viajó hasta Francia, hasta el frente occidental de la Gran Guerra en 1918. De regreso de Europa en el USS Leviathan, muchos de los tripulantes se contagiaron (y murieron) a causa de la gripe española. FDR fue uno de los afectados por la enfermedad y desarrolló una doble neumonía. Cuando desembarcó en suelo estadounidense estaba demasiado débil como para caminar sin ayuda. El rey español Alfonso XIII también enfermaría.

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    Muertes por todo el mundo

    La gripe española de 1918 golpeó a todos los rincones del mundo. Desde Estados Unidos a Oceanía pasando por Europa y África. En total, se calcula que unos 50 millones de personas perdieron la vida. En Australia, como se puede ver en la imagen, también se crearon destacamentos médicos especiales para combatir la pandemia.

    NSW State Archives
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    Mortalidad en América y en Europa

    Como se puede apreciar en este gráfico, la mayor mortalidad provocada por la influenza re registró en el último trimestre de 1918. No obstante, la tercera oleada, registrada a finales de 1919, golpeó con fuerza a Asia. Se estima que la India fue el país con más víctimas mortales, entre 13 y 18 millones.

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    Víctmas en España

    Un estudio publicado en 2008 y dirigido por Antoni Trilla, médico epidemiólogo del Hospital Clinic, asegura que en España la mortalidad pudo alcanzar la cifra de 260.000 personas, lo que supone prácticamente el 1,5% de la población total en 1918-1919. Dicha mortalidad se concentró (75% de casos) en el periodo septiembre-noviembre de 1918 y supuso que el saldo vegetativo de ese año fuese negativo, hecho solo repetido en el año 1936, cuando estalló la Guerra Civil.

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    Dificultades para calcular el número total de víctimas

    En 1918 no existía la Organización Mundial de la Salud, que en la actualidad lleva un estricto control de los casos registrados sobre enfermedades actuales como el Ébola. En aquel entonces, los certificados de defunción no estaban informatizados y se hacían a mano, y muchos de ellos ni siquiera llegaron a realizarse como es debido o desaparecieron con el tiempo. En esas circunstancias es muy difícil vaticinar una cifra exacta de defunciones o contagios.

    National Archives

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