Aunque la sanidad es una competencia transferida a las comunidades autónomas, la Covid-19 ha obligado a las comunidades autónomas a ponerse bajo el mando del Ministerio (durante el estado de alarma) y coordinarse como nunca han hecho. Ante la ‘nueva normalidad’ del coronavirus, sus responsables consideran que hay que reforzar y mejorar esta cogobernanza y que el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) tenga un poder real.

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¿Cómo se logra esto? Para empezar, las medidas que se decidan en este órgano deben ser “vinculantes”, ha opinado Jesús Aguire, consejero de Salud de Andalucía, en su intervención telemática en el ‘I Simposio Observatorio de la Sanidad: las fronteras de la lucha contra el coronavirus’ organizado por EL ESPAÑOL e Invertia. 

“Las decisiones del Consejo Interterritorial del SNS no son vinculantes, y tendrían que serlo. Así, las medidas en salud pública tendrían que respetarse por todo y tendrían que actuar de forma coordinada y cohesionada”, ha añadido Aguirre.

En este sentido, José María Vergeles, consejero de Sanidad y Servicios Sociales de Extremadura, ha admitido que “la cogobernanza es difícil, pero sí creo que el Ministerio de Sanidad no ha escatimado esfuerzos. No recuerdo en toda mi etapa de consejero o director general tantas reuniones”.

Con todo, durante su intervención también telemática en el simposio, ha aclarado que “tenemos que dejar un margen de aplicación” de las medidas para que las regiones las puedan a adaptar a sus territorios. En cualquier caso, ha insistido en que “debemos tener acciones más coordinadas. La situación nos debe animar a seguir trabajando en la cogobernanza para encontrar soluciones similares a problemas similares, pero respetando la autonomía de las comunidades”.

Tanto Vergeles como Aguirre han coincidido en la necesidad de reformas del SNS, que deben pasar por potenciar la Atención Primaria así como por impulsar más medidas de interconectividad y en fortalecer la atención a enfermos crónicos.

A esto se suma el desarrollo y el refuerzo de elementos de salud pública como la entomología (como ha demostrado el reciente brote de la fiebre del nilo) y acercar las residencias a la atención sanitaria, rompiendo las barreras existentes y mejorando la coordinación de las mismas con los centros de salud y los hospitales.