Tomás Serrano

Tomás Serrano

Política

25 apuntes sobre la polémica del pin parental: qué pretende y por qué divide a los españoles

El núcleo del debate, que llega a España después de otros países, es una vieja pregunta: ¿debe la sociedad fiarse más de los padres o del Estado? 

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"Los hijos no pertenecen a los padres". Con esta frase justificó este viernes la ministra de Educación Isabel Celaá el envío a la Consejería de Educación de Murcia de un requerimiento para que esta retire el llamado pin parental. Si el Gobierno autonómico murciano, presidido por Fernando López Miras (PP) en coalición con Ciudadanos, no cumple con las exigencias del Gobierno, este llevará el pin parental a los tribunales.

Pero ¿qué es el pin parental y por qué ha dividido a los españoles en dos bandos aparentemente irreconciliables?

1. El pin parental es una medida propuesta por Vox y que exige de los padres una autorización expresa para la participación de sus hijos en actividades organizadas por las escuelas cuando estas puedan afectar a valores morales, sexuales o de conciencia.

2. Según sus defensores, el pin parental otorga a los padres la última palabra acerca de la educación moral de sus hijos. Según sus promotores, el pin es una herramienta que permite a los ciudadanos evitar el adoctrinamiento de su hijo en valores morales dudosos, no compartidos o producto de modas ideológicas

3. Según sus detractores, el pin es una herramienta que busca permitir que padres "machistas" –en palabras de la ministra de Igualdad Irene Montero– censuren la educación de sus hijos en valores "de libertad y feministas". Según la ministra de Educación, Isabel Celáa, el pin "vulnera el derecho de los alumnos a recibir una educación integral en el respeto a las libertades fundamentales".

4. El pin parental no opera en el caso de actividades educativas voluntarias o extraescolares, sino en el caso de actividades complementarias, que en la mayoría de los casos adoptan la forma de talleres.

5. Las actividades complementarias, como su propio nombre indica, complementan las materias educativas centrales –biología, geografía, matemáticas, historia, lengua española– y forman parte del currículo del alumno. Las actividades complementarias no son optativas, se imparten en horario escolar y son aprobadas por el Consejo Escolar de cada centro, en el que están representados tanto profesores como padres.

6. El pin parental ha sido la principal de las medidas exigidas por Vox a cambio de los votos necesarios para la aprobación de los presupuestos de la Comunidad de Murcia. Los cuatro votos de Vox eran imprescindibles para alcanzar la mayoría absoluta junto a los dieciséis escaños de PP y los seis de Ciudadanos. Por sí solos, los veintidós escaños de populares y naranjas se habrían quedado a uno solo de la mayoría absoluta, que en Murcia es de 23 escaños. 

7. Ciudadanos, que en un principio se había mostrado en contra del pin parental, ha aceptado finalmente la medida en aras de la aprobación del presupuesto, aunque ayer por la tarde retomó su postura inicial y anunció de nuevo su oposición.

8. La Consejería de Educación murciana y el presidente Fernando López Miras han recordado por su parte el derecho constitucional de los padres a elegir la educación de sus hijos

9. El texto del acuerdo firmado por PP, Ciudadanos y Vox, dice así: "Se impulsará la igualdad de oportunidades en el sistema educativo que permita a las familias educar a sus hijos en libertad, sin imposiciones de ningún tipo, mediante el establecimiento de una autorización expresa de las familias para la participación de sus hijos en actividades complementarias, establecido a tal efecto por la Consejería de Educación y Cultura, en base a los preceptos consagrados en la Constitución". 

10. En el fondo de la polémica por el pin parental late, por el lado de Vox, su sospecha de que esas actividades complementarias podrían convertirse con el nuevo Gobierno en la puerta de entrada al sistema educativo para muchas asociaciones de izquierda y lobbys LGBT fuertemente ideologizados. Asociaciones y lobbys que, con la excusa de la educación en "respeto, libertad e igualtad", pretenderían adoctrinar a los niños en ideología de género, feminismo y valores tradicionalmente asociados al socialismo.

11. Por el lado de la coalición de Gobierno de PSOE-Podemos y de las asociaciones y lobbys afines no se niega la voluntad de educar a los estudiantes en los valores de la ideología de género o del feminismo, sino que se defiende que estos forman parte integral de una educación respetuosa con las libertades fundamentales.

12. Dicho de otra manera. El Gobierno sostiene que los valores ideológicos y morales defendidos por PSOE y Podemos son correctos y universales. Vox y PP defienden que esos valores que se enmascaran como indudables y fuera de debate son sólo los de una parte de la sociedad y que no deberían formar parte del tronco central educativo de los niños españoles.

13. En buena parte, el debate es terminológico. Un solo ejemplo. Cuando se habla de feminismo, ¿se está hablando de la igualdad legal entre hombres y mujeres? ¿O se está hablando del feminismo defendido por Beatriz Gimeno, la nueva directora del Instituto de la Mujer, cuando dice que "la heterosexualidad es una herramienta política y social cuya función es subordinar las mujeres a los hombres"? De la respuesta a esa pregunta depende la opinión de muchos españoles respecto al pin parental

14. El debate acerca del pin parental no es nuevo y se ha dado en muchos otros países respecto a otro tipo de fórmulas –como el homeschooling– que pretenden evitar el adoctrinamiento de los niños por parte del Estado.

15. El dilema nuclear del debate puede resumirse así. Dado que una educación estrictamente objetiva y puramente técnica es imposible, y dado que esa educación siempre acabará transmitiendo unos valores morales e ideológicos en detrimento de otros, ¿es preferible correr el riesgo de que los niños sean adoctrinados por los padres o correr el riesgo de que lo sean por el Estado?

16. Es decir, ¿debe la sociedad fiarse más de los padres o del Estado?

17. Lo cual conduce a una segunda pregunta. ¿Quién tiene la última palabra sobre la educación de los hijos? La frase de Celaá –"los hijos no pertenecen a los padres"– parece insinuar la idea de que estos le pertenecen, en última instancia, al Estado. Pero esa es una aproximación grosera al debate. Porque los hijos no "pertenecen" a nadie. Celaá, obviamente, se ha expresado de una forma muy poco precisa.

18. Lo que sí le corresponde a los padres es la patria potestad de sus hijos. Es decir, la labor de "custodios" –en palabras de Antonio Camuñas– de esos hijos durante su proceso de crecimiento y maduración. O dicho de otra manera, la facultad de decidir por ellos acerca de su educación y sus valores. 

19. Hay más elementos para el debate. Vox y PP acusan al Gobierno de no haber sido tan puntilloso respecto a la educación en valores comunes cuando las comunidades con gobiernos nacionalistas, y muy específicamente la catalana, aplicaban unilateralmente un pin autonómico masivo para desobedecer las resoluciones del Tribunal Constitucional e impedir el derecho de los padres a que sus hijos fueran educados en español o recibieran una educación no doctrinaria.  

20. Otro elemento para el debate. ¿Serían PSOE y Podemos tan reacios al pin parental en una hipotética comunidad autónoma gobernada por Vox y en la que esas actividades educativas complementarias fueran impartidas por la asociación Hazte Oír

21. Y un último elemento para el debate. ¿Cómo responde Vox, el promotor del pin parental, a la posibilidad de que inmigrantes legales de religión musulmana exijan su propio pin parental para impedir que sus hijos sean educados en valores y derechos occidentales incompatibles con sus creencias y costumbres?

22. Una reflexión. Si los valores democráticos que pretenden transmitirse en esas actividades educativas complementarias son los de la Constitución española, y por lo tanto no debatibles, ¿por qué necesitan de un refuerzo extra en forma de taller específico si deberían ser transversales a todas las asignaturas del tronco común?

23. Una reflexión más. Sin el pin parental, ¿cómo puede evitar un padre que su hijo, escolarizado en un pueblo mayoritariamente abertzale, asista a un taller sobre Víctimas de la violencia en el País Vasco impartido por un antiguo preso de ETA

24. Y otra reflexión en sentido contrario. Si uno de esos talleres frente a los que tanta prevención existe por parte de Vox acaba promoviendo, como así debería ocurrir, valores comunes y fuera de todo debate defendidos por cualquier ciudadano demócrata, ¿quién protege al niño de la arbitrariedad de una madre que pretenda impedir su asistencia haciendo uso del pin parental?

25. Las tres preguntas finales. ¿Debe el Estado ser neutral ideológica y moralmente y no inmiscuirse en la vida de sus ciudadanos más allá de lo estrictamente necesario? ¿Debe serlo el Gobierno? Si las respuestas a esas preguntas son y no respectivamente, como parece lógico, ¿qué solución cabe al dilema?