La histórica sala de baile Joy Eslava, situada en la madrileña calle Arenal, ha anunciado que cerrará sus puertas durante un año para acometer una reforma integral de sus instalaciones y ampliar sus usos. La discoteca lleva en realidad cerrada desde principios de marzo, cuando la noche de la capital comenzó a apagarse tras la propagación del virus en Madrid, el principal foco de infección de España en el inicio de la pandemia.

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En los próximos meses, el local, adquirido por el empresario Pedro Trapote a principios de los años 80, se transformará en los próximos meses en un restaurante y sala de espectáculos para poder abrir en un futuro respetando todas las medidas de seguridad sanitarias dictadas por el Gobierno central y la Comunidad de Madrid. Las obras para tal fin ya han empezado, según avanza Onda Cero.

Trapote

Joy Eslava fue inaugurada por el empresario de la noche madrileña Pedro Trapote en 1981. Vallisoletano de nacimiento, Trapote comenzó como un modesto director de sucursal y ascendió a uno de los grandes empresarios del país, al menos de los más famosos, cuando cambió el despacho por los bares y se dedicó a abrir centros de ocio. La gracia le llegó cuando abrió la Joy Eslava en 1981, un día después del intento de golpe de Estado de Tejero. 

Poco después inauguró el Teatro Barceló, antigua Pachá, y lo demás fue rodado. Aficionado de los toros, ha adquirido también varias ganaderías taurinas y en septiembre de 2011 se le concedió la Medalla al Mérito Turístico, otorgado por el Consejo de Ministros de Zapatero.

Con el tiempo, Trapote fue desentendiéndose del día a día de esas discotecas y sus hijos empezaron a sucederle, si bien todas las decisiones importantes dependen de él.