El sabotaje del Hospital de pandemias Enfermera Isabel Zendal ha supuesto la sustracción de más de 14.000 euros en material sanitario. Así lo refleja la denuncia a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL y en la que se da cuenta de los actos vandálicos que se han producido en el centro desde el 18 de enero.

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El texto, fechado el día 3 de febrero, relata cómo el hospital de pandemias ha sufrido robos de material médico y sabotajes en sus instalaciones durante varios días. Hechos de los que no se conoce la autoría, aunque la administración sospecha de los trabajadores del hospital.

El acta redactada a instancias de la Brigada de Policía Judicial de la Comunidad de Madrid alerta que, además de los robos de material médico, se realizaron sabotajes tales como activar la alarma de evacuación durante la madrugada.

Los hechos supusieron un "grave trastorno para los pacientes" y el personal sanitario del centro, puesto que "se activó una grabación por la megafonía que indicaba los pasos para abandonar las instalaciones".

Un altercado que, según el parte judicial, provocó preocupación y "pánico" entre los internos. Todos ellos, ingresados por infecciones de coronavirus Covid-19.

En lo que respecta a los robos, las sustracciones se cuantifican por valor de más de 14.000 euros. Entre los enseres está un ordenador personal, pinzas y laringoscopios que sirven para poder colocar la ventilación asistida a los pacientes más críticos, resucitadores cuya función es dar oxígeno de modo inmediato al paciente e, incluso, conexiones de oxígeno para esos ventiladores.

Pero, además de hacer saltar la alarma, sustraer equipo sanitario o arrojar materiales al inodoro para atascar el desagüe -como ya adelantó este periódico-, el parte da cuenta de cortes de la red informática y mensajes de sublevación contra la dirección.

"No lo va a recoger nadie"

Durante la jornada del 2 de febrero, el personal de limpieza del centro se encontró ropa de trabajo en el suelo y mensajes manuscritos alegando que "no lo va a recoger nadie". Refiriéndose a los equipos de protección que usan los sanitarios para no contagiarse y que estaban tirados en el vestuario.

La dirección del centro ha alertado que esto supone un grave riesgo par la salud pública, puesto que son materiales contaminados que pueden infectar a terceras personas. Estos EPI debían depositarse en jaulas para su correcta desinfección, pero los sanitarios, según la denuncia, no lo hacían

Junto con todo ello, el acta también refleja grifos con el sensor automático cubierto por papel de celofán "para dejar sin suministro de agua a los lavabos" y termos eléctricos de agua caliente desenchufados.

El agua caliente y los cortes de internet afectaron directamente a los pacientes con Covid ingresados en el Zendal. Durante las horas que se cortó el suministro de internet, la dirección denuncia que sus médicos "no tuvieron conexión con los aparatos que miden las constantes vitales de los pacientes".

Aunque no se conoce quién ha podido realizar estos actos, la denuncia aporta un correo electrónico en el que, aunque no se señala a nadie en particular, se tiene "claro" que los actos han sido perpetrados por alguien del centro.

El hospital Isabel Zendal, específico para casos Covid-19. EFE

"Son trabajadores del Zendal, dadas las circunstancias y los accesos restringidos que hay en el mismo", reza el texto. Hay que contextualizar que tanto en la zona de cuidados intermedios como en la puerta de control de Enfermería (donde se ejecutaron parte de los robos) no existen sistemas de vigilancia.

En el hospital de pandemias sólo existen cámaras de seguridad en el pasillo general de la plata -1. El lugar donde se encuentran los servicios generales como el almacén y donde no se ha detectado la sustracción de ningún elemento.

Según señala el escrito, gran parte del material sustraído se encontraba en carros de parada y en cajones del control de enfermería a la que tiene acceso el personal sanitario, de limpieza y de mantenimiento.

El listado de material robado

En la denuncia a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, se desgranan las decenas de hurtos que ha soportado el Zendal en apenas una quincena. Entre ellos, además del ordenador personal de uno de los médicos del centro, destacan dos ambús de carro (que sirven para dar oxígenos antes de la intubación) con un valor de 130 euros cada uno y tres laringoscopios (abren la tráquea antes de intubar) por 175 euros.

Además, se han sustraído tres conexiones de oxígeno para los ventiladores de pared (400 euros cada uno), una pantalla que se usa para ver el pulmón por dentro y que cuesta unos 600 euros y un Airvo2, que sirve para introducir una gran cantidad de aire al paciente en momentos de necesidad y que cuesta 4.000 euros.

Todos esos robos, citados anteriormente, se produjeron en apenas dos días. Tras ello, y según explica la denuncia, se fueron encadenando más hurtos (bien de los mismos materiales o de otros nuevos). Junto a diez laringoscopios, diez ambús se da cuenta de la sustracción de 7 pinzas de magil, que sirven para poder colocar el tubo al paciente. El valor de cada una de ellas es de 80 euros.

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