Gabino Sánchez, profesor de Economía, activista y escritor.

Gabino Sánchez, profesor de Economía, activista y escritor. Eva Calzadilla

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Gabino Sánchez, activista, sobre el racismo en el fútbol: "Muchos insultan al migrante sin saber que su ídolo fue refugiado"

En 'Hogar fútbol' el escritor recorre 15 vidas atravesadas por guerras, racismo, homofobia, pobreza y exilio en un alegato en defensa de los derechos humanos.

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Fred Pentland huyó de un campo de internamiento alemán durante la Primera Guerra Mundial y terminó revolucionando el fútbol español desde el banquillo del Athletic Club. Árpád Weisz, uno de los entrenadores más brillantes de la Europa de entreguerras, fue asesinado en el Holocausto junto a su familia en Auschwitz.

Ricardo Zamora, mito de la portería española, sobrevivió a la Guerra Civil escondido y perseguido por ambos bandos. Perico Escobal padeció cárcel y torturas antes de exiliarse. Ferenc Puskás escapó de la Hungría soviética tras la represión de la Revolución de 1956. Y Ladislao Kubala cruzó fronteras hasta encontrar refugio en el FC Barcelona.

Décadas después, el chileno Carlos Caszely desafió a la dictadura de Augusto Pinochet. Justin Fashanu se convirtió en el primer futbolista profesional de élite en declararse abiertamente gay y acabó suicidándose tras años de acoso. Por su parte, Luka Modrić pasó parte de su infancia en un hotel para refugiados.

Khalida Popal huyó de Afganistán por defender el derecho de las mujeres a jugar al fútbol. Nadia Nadim escapó con su madre tras el asesinato de su padre y terminó siendo internacional con Dinamarca.

Junto a ellas, Ode Fulutudilu, Sara Buörk, los hermanos Iñaki Williams y Nico Williams, o la guardameta gambiana Fatim Jawara completan un mosaico de vidas que convierten el deporte en un espejo de las grandes heridas del mundo.

Todas esas historias confluyen en Hogar fútbol. Historia de exilios, persecuciones, discriminación y fútbol (La Moderna, 2024), el libro de Gabino Sánchez (Fuente del Maestre, Badajoz, 1981), profesor de Economía, activista y escritor.

Gabino Sánchez en un momento durante la entrevista con ENCLAVE ODS.

Gabino Sánchez en un momento durante la entrevista con ENCLAVE ODS. Eva Calzadilla

El volumen no es, en sentido estricto, un libro sobre fútbol. O al menos no solo sobre ello. Es, ante todo, una obra sobre derechos humanos contando a través del deporte más popular del planeta.

"A mí me encanta el fútbol, pero no tenía ningún interés literario en escribir sobre ello. Era para hablar de derechos humanos", explica Sánchez en conversación con ENCLAVE ODS.

La idea nació de una contradicción que le perseguía desde hacía años, pues muchos aficionados que expresan rechazo hacia los migrantes, las personas LGTBIQ+ o quienes viven en la pobreza veneran, al mismo tiempo, a jugadores que atravesaron exactamente esas mismas circunstancias.

El ejemplo que cita con frecuencia es el de Modrić. Y es que, mientras parte de la opinión pública cuestiona la acogida de refugiados, el centrocampista croata —uno de los futbolistas más admirados de las últimas décadas— pasó 11 años de su vida en un hotel para desplazados por la guerra de los Balcanes. "Solo su éxito futbolístico consiguió que saliera de aquella situación", resume.

Un lenguaje universal

Sánchez escogió el fútbol por su extraordinaria capacidad de penetración social. "Hay una frase atribuida de Jorge Valdano que dice que este deporte es lo más importante de las cosas menos importantes", señala. Y precisamente por eso, porque su influencia alcanza incluso a quienes no lo siguen, se ha convertido en un vehículo privilegiado para transmitir mensajes complejos.

"Nos sobrepasa en el día a día. Hasta quienes no son aficionados saben cuándo hay un Mundial o quién ha ganado La Liga", afirma. De ahí que, para el autor, ese alcance haga de ello una herramienta especialmente eficaz para llegar a los jóvenes.

Sin embargo, esta disciplina también muestra los claroscuros de la sociedad. "Engloba lo mejor, el compañerismo, el deporte, la capacidad de unir a la gente, y muchas veces también lo peor", asegura.

Gabino Sánchez, autor de  'Hogar fútbol. Historia de exilios, persecuciones, discriminación y fútbol' (La Moderna, 2024).

Gabino Sánchez, autor de 'Hogar fútbol. Historia de exilios, persecuciones, discriminación y fútbol' (La Moderna, 2024). Eva Calzadilla

A diferencia de otros ámbitos culturales o deportivos, en los estadios el odio se expresa con una crudeza que rara vez se observa en otros espacios públicos.

Por ese motivo, el título del libro condensa esa idea de búsqueda y refugio. Inicialmente, la obra iba a llamarse 'Fuera de juego', un doble sentido que aludía a personas sorprendidas por circunstancias adversas en el momento pero esperado. Pero el editor le sugirió descartarlo por su amplio uso previo.

La inspiración definitiva llegó de un verso que Sánchez conservaba desde hacía años: "El hogar no es donde naciste. El hogar es donde todos tus intentos de escapar cesan".

"Para algunas personas no es el lugar donde nacieron, sino aquel donde dejar de sentir miedo", explica. Y esa definición es la que atraviesa cada una de las historias del libro: futbolistas que tuvieron que abandonar su país, esconderse o reinventarse para sobrevivir.

200 historias

La selección de los protagonistas no fue cosa de una sola noche. Sánchez llegó a redactar unas 40 historias y hoy tiene identificados más de 200 casos susceptibles de formar parte de futuras investigaciones.

El criterio principal fue la diversidad. Quería que el libro fuera "lo más plural posible", con protagonistas de distintas épocas, nacionalidades, clubes y, sobre todo, víctimas de diferentes formas de discriminación.

Así pues, el extremeño logró combinar exilio político, racismo, homofobia, aporofobia, machismo o persecución ideológica en un mismo relato.

La única meta que no pudo cumplir plenamente fue la paridad. Aun así, el volumen incluye cinco historias de mujeres, un porcentaje notable en una disciplina donde el fútbol femenino dispone de menos recorrido histórico documentado.

En ese sentido, una de las mayores sorpresas que ha encontrado el autor es el desconocimiento general sobre la biografía de figuras enormemente populares. "Yo pensaba que la historia de Modrić era muy conocida, y he descubierto que incluso periodistas deportivos no la conocían", comenta.

Gabino Sánchez se licenció en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Extremadura.

Gabino Sánchez se licenció en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Extremadura. Eva Calzadilla

Algo similar ocurre con los hermanos Williams, cuya historia familiar —marcada por el durísimo viaje migratorio de sus padres desde Ghana hasta España— ha sido relatada en múltiples entrevistas y documentales. Sin embargo, muchos aficionados siguen sin asociar sus trayectorias deportivas con ese pasado.

Esa desconexión es precisamente uno de los motores del libro; demostrar que detrás de los goles, los trofeos y la fama hay vidas profundamente condicionadas por el sufrimiento y la exclusión.

Desde la grada

Sánchez sostiene que el fútbol continúa reflejando los prejuicios de la sociedad. "Una persona gritando se hace notar más que cincuenta en silencio", afirma. Aunque insiste en que los comportamientos discriminatorios son minoritarios, su impacto simbólico es enorme.

El caso de Justin Fashanu ocupa un lugar central en la obra. Y es que, más de tres décadas después de que el delantero británico hiciera pública su homosexualidad, sigue siendo una excepción histórica. "Por pura estadística tiene que haber jugadores gays en activo. La pregunta es por qué no pueden decirlo", reflexiona.

El autor observa que el fútbol sigue muy masculinizado y que aún arrastra barreras culturales que no se reproducen con la misma intensidad en el femenino, donde las jugadoras muestran con mayor naturalidad su orientación sexual. "La disciplina masculina podría aprender de esa tolerancia", sostiene.

En materia de racismo, Sánchez detecta una lógica oportunista. "Si el jugador gana, es un héroe; si falla, aparece el insulto racista". Y añade que, muchas veces, esa ideología se mezcla con la aporofobia, el rechazo al pobre y al extranjero vulnerable.

Menciona, además, el debate que rodea a futbolistas como Nico Williams o Lamine Yamal. Ambos nacieron en España y representan al país internacionalmente, pero siguen siendo cuestionados por su color de piel o por sus raíces familiares.

"Son españoles según la legislación y según la realidad, pero hay quienes continúan tratándolos como si no pertenecieran del todo", lamenta. Sin embargo, para Sánchez, la selección nacional debería verse como el reflejo natural de una sociedad plural y mestiza.

Desactivar el odio

¿Puede erradicarse ese odio? Sánchez se declara moderadamente optimista. Le gustaría que la transformación se produjera de manera esponténea, a través de la enseñanza en casa y en las aulas.

"Los que somos padres debemos educar en tolerancia; los que somos profesores, también", asegura.

No obstante, reconoce que la pedagogía no siempre basta. Las leyes, las sanciones y la expulsión de los estadios seguirán siendo herramientas necesarias para frenar los delitos de odio y proteger la convivencia.

De hecho, el extremeño asegura que muchos docentes de Historia lo utilizan en clase porque consideran que resume, a través de biografías concretas, los grandes conflictos sociales y políticos de los últimos 140 años.

Gabino Sánchez en un momento durante la entrevista.

Gabino Sánchez en un momento durante la entrevista. Eva Calzadilla

"Los jóvenes quizá lo ven como un libro de deporte; para mí es una obra de derechos humanos", subraya.

El autor, además, insiste en que el texto está construido como una crónica rigurosa. "No hay ni una sola opinión mía", asegura. Todos los datos fueron contrastados y cualquier información no verificada quedó fuera.

Así, ese esfuerzo por ceder el protagonismo a los hechos convierte a Hogar fútbol en algo más que una colección de biografías. Es una invitación a cuestionar las propias contradicciones. A comprender que muchos de los héroes admirados desde la grada fueron, antes que estrellas, refugiados, perseguidos, discriminados o pobres.

Y, sobre todo, a recordar que el verdadero hogar no siempre es el lugar donde uno nace, sino aquel donde, al fin, deja de tener miedo.