Brian Merchant, el experto en tecnología que investiga el rechazo a los avances.

Brian Merchant, el experto en tecnología que investiga el rechazo a los avances. Cedida

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Brian Merchant, el experto que investiga el rechazo social a los avances tecnológicos: "No siempre significan progreso"

El estadounidense ha publicado en España 'Sangre en las máquinas', una obra sobre las protestas de los obreros en la primera revolución industrial.

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Telares que aparecían quemados, oficinas de industriales destrozadas, fábricas vandalizadas. El campo británico del 1800 se enfrentaba a actos de sabotaje sin precedente en las fábricas de la primera industrialización. Y todo lo firmaba un misterioso personaje, un héroe popular conocido como Capitán Ludd que, en realidad, no existía.

"Los desafíos a los que se enfrentaron los luditas —los artesanos que se oponían a la introducción de maquinaria en la industria textil— son bastante similares a los que se encuentran muchos trabajadores hoy, en la era de la IA", asegura Brian Merchant (Iowa City, EEUU, 1983), periodista y experto en tecnología.

"Es una situación que se repite en diferentes momentos de la historia industrial. Ellos fueron los primeros en hacer frente a la automatización masiva y la tecnología utilizada por los capitalistas para dividir el trabajo", añade.

Ahora, su libro Sangre en las máquinas (Capitán Swing, 2025) se ha publicado en España después de editarse en su país de origen en 2023. En él resume las protestas de este grupo social en la Inglaterra del siglo XIX, la lucha de los obreros textiles contra las máquinas que precarizaban su trabajo, y las conecta con la IA.

Llamados luditas por el falso Capitán Ludd —inspirado en el obrero real Ned Lud o Ludd, que incendió varias máquinas textiles en Leicestershire a finales del siglo XVIII y de cuya vida se sabe poco—, su nombre suele asociarse al rechazo del proceso tecnológico e incluso al conservadurismo reaccionario.

Merchant cree que volver a su historia "puede arrojar luz sobre algo básico: los trabajadores que protestan contra una tecnología no suelen estar en contra del progreso tecnológico. Solo están en contra de las formas en que la tecnología se utiliza para explotarlos".

Escribió su obra, que conecta estas protestas con la actualidad de la inteligencia artificial o la robotización del trabajo, porque cree que "podemos aprender tanto de ellos como de la forma en que reaccionó la clase media en Inglaterra".

"Se nos ha olvidado que en su momento los luditas fueron héroes, antes de ser difamados por el poder. Eran tan populares como Robin Hood", asegura el periodista.

Brian Merchant (Iowa City, EE UU, 1983) es periodista y experto en tecnología.

Brian Merchant (Iowa City, EE UU, 1983) es periodista y experto en tecnología. Cedida

Merchant señala cómo la historia de estos obreros llega con el filtro de "200 años de propaganda". Pues explica que "el estado británico empezó a contar la historia de que los luditas miraban hacia atrás, que eran tontos, que no entendían lo que estaban haciendo ni el progreso. Pero si lees la prensa de la época, la gente de ese momento sabía que no era así".

El periodista aclara que "no llegaban y metían fuego a todo, sino que destrozaban instrumentos muy específicos, los que ellos entendían que los patrones utilizan para romper el contrato social contra la voluntad de la comunidad. Protestaban contra una forma concreta de explotación".

De hecho, lo más habitual era "que inutilizasen una maquinaria y dejasen el resto de la fábrica intacta, sin herir a nadie".

El estadounidense recoge, por ejemplo, el apoyo por parte de las clases medias a "las explotaciones más flagrantes", como el trabajo infantil o los pagos en especie, en el que los obreros recibían bienes de la fábrica o comida y no dinero. "Quienes actuaban así eran los dueños más odiosos y los primeros en ser señalados por las protestas", apunta.

Rechazaban el fenómeno por el cual "una persona rica llegaba a la ciudad, compraba tierras, construía una fábrica y luego competía directamente con ellos, utilizando trabajo precario, incluidos niños. Bajaba los precios, creaba bienes que eran más baratos, pero producidos en masa y de peor calidad, y que repercutían la reputación de los productos que esa región", explica.

La "rebelión" contra la IA

En ese sentido, Merchant opina que nos encontramos ante una era de "nuevos luditas", que trata en la parte final de su ensayo y donde incluye las revueltas de trabajadores de Amazon de la pandemia.

En el libro señala casos como los de Douglas Schifter (el taxista de Nueva York que se suicidó en 2018 atribuyendo su ruina a aplicaciones como Uber y Lyft) o Christian Smalls (el fundador del primer sindicato de una planta de Amazon). Además de incluirse a sí mismo o autores como el escritor de ciencia-ficción Cory Doctorow.

"Igual todos no son personas que se autodenominen luditas, pero sí que dicen: tenemos que reconocer que tecnología no significa siempre progreso", explica.

Eso puede significar "señalar a una empresa tecnológica monopolística extrae tus datos y luego ofrece un producto que al final del día es peor".

Su ejemplo es Google, "que mucha gente ha visto como dejaba de ser útil y ya solo aporta datos de IA que, a menudo, están mal". Incluye también a los guionistas y actores de Hollywood que fueron a la huelga contra la inteligencia artificial en 2022 y 2023.

EEUU contra la IA

El libro de Merchant se terminó de escribir en 2023, antes del segundo mandato de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

Esta entrevista, por videollamada, se produjo días después de que el mandatario firmase una orden ejecutiva para impedir que los estados aprueben sus propias leyes limitando los centros de datos o el uso de la IA en sus territorios.

"Creo que hay cada vez una mayor rabia contra las grandes tecnológicas, decisiones como esta, que realmente son ilegales y tienen mucho de fanfarronería, han enfadado incluso a su propio partido", explica.

Brian Merchant, el experto en tecnología que ha investigado el rechazo a los avances.

Brian Merchant, el experto en tecnología que ha investigado el rechazo a los avances. Cedida

"No lo veo como algo de izquierda o derecha, hay mucha gente incómoda con el poder de las tecnologías y la aplicación de sus avances, y es algo que va a crecer en los próximos años", prevé.

Merchant aclara que no conoce demasiado la situación en otros países, pero asegura que en Estados Unidos "hay mucha gente, progresista o conservadora, que no está de acuerdo con tener un centro de datos en su patio trasero, absorbiendo muchos recursos, aumentando la factura de la luz y no creando realmente muchos empleos", resume.

Frankenstein, el ludita

El libro también incluye un episodio dedicado a la creación de Frankenstein o El moderno Prometeo, la novela de Mary Shelley, fundacional de la ciencia-ficción y una de las primeras ficciones que advirtieron contra los desmanes de la tecnología.

"No es solo que, por fechas, se escribiese con los luditas activos, es que Mary Shelley tuvo relación con ellos", explica. Lord Byron, el mejor amigo de Percy Shelley, marido de Mary, había defendido la causa de los luditas en la Cámara de los Lores.

El propio Shelley tenía propiedades en Notthinghamshire, la zona donde se produjeron los primeros levantamientos, y conocía las condiciones de explotación de los trabajadores textiles. Incluso donó dinero a las familias de los primeros luditas en ser ahorcados.

"Frankenstein es uno de los legados permanentes del ludismo, en el sentido de que Mary Shelley vivió todo aquel ambiente y tomó los temas del abuso de la tecnología. Para ella, era algo que estaba ocurriendo en tiempo real", explica el autor.

Por eso, incluir la génesis de la novela en su ensayo "era una forma de hacer explícito que las lecciones del ludismo siguen con nosotros".

De hecho, Merchant ha visto recientemente la adaptación de Guillermo del Toro al cine y asegura que no pudo gustarle más.

Además, en la obra señala cómo "durante mucho tiempo se ha infantilizado al monstruo de Frankenstein, como se infantilizaba a la clase obrera. Pero ni en la novela de Mary Shelley ni en la película es realmente alguien infantil. Es un ser inteligente, que comprende perfectamente su situación y tiene buenas razones para estar enfadado".