Sonia Contera (1970, Madrid) es nanotecnóloga y catedrática de Física de la Universidad de Oxford.

Sonia Contera (1970, Madrid) es nanotecnóloga y catedrática de Física de la Universidad de Oxford. Esteban Palazuelos Madrid

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Sonia Contera, gurú de la nanotecnología en Oxford: "El sistema inmunológico puede acabar con un tumor"

La física 'de las cosas vivas' española habla sobre 'Nanotecnología viva' y el horizonte que se cierne sobre las ciencias de escala nanoscópica.

27 junio, 2023 02:11
Omar Benaamari Esteban Palazuelos

"La anticiencia se basa en mantener al público desorientado", explica la física y nanotecnóloga Sonia Contera (1970, Madrid). Con sus 30 años de trayectoria en el mundillo de la física, esta científica ha podido seguir de cerca el desarrollo de las ciencias aplicadas y concluye que la desconfianza de la gente a las dintintas narrativas es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la ciencia y la nanotecnología

La física “de las cosas vivas”, que hunde sus raíces en los procesos biológicos, ha avanzado de manera vertiginosa. “El avance tecnológico de los ordenadores nos permite entender cómo se unen los sistemas complejos que unen la física, la química y la biología”, destaca Contera.

Sonia Contera, durante la entrevista con ENCLAVE ODS.

Sonia Contera, durante la entrevista con ENCLAVE ODS. Esteban Palazuelos Madrid

Con motivo de la publicación de su libro Nanotecnología viva (Arpa Editores, 2023), esta reputada nanotecnóloga y vicedecana del departamento de Física en la Universidad de Oxford ha podido compartir con ENCLAVE ODS el horizonte que se cierne sobre estas ciencias de escala nanoscópica. En esta categoría, Contera incluye a la física y la biología: “la vida surge a partir de proteínas y moléculas que se miden en dicha escala, es ahí donde surge la intersección”.

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La naturaleza de estas ciencias podría parecer muy distinta. Pero, cuenta Contera, su separación responde a un criterio humano práctico fruto de un proceso gradual que ha evolucionado a lo largo de los siglos. Esta tipificación se aprende desde las primeras etapas escolares: dentro del paraguas de las ciencias naturales se suelen ubicar tres ramas principales: la biología, la física y la química.

Y a medida que se van superando los cursos, estas tres ciencias se van convirtiendo en compartimentos cada vez más estancos. Por esto, es muy difícil repensar y reconciliar las ciencias naturales. 

¿Cómo le explicaría a un niño de 6 años todas las sinergias que están ocurriendo entre la biología, la física y la nanotecnología?

Los niños de seis años lo entienden bastante mejor que los niños ya de 15 años. Lo más fácil sería decir que estamos hechos de pequeñas partículas que han evolucionado en el universo para crear la vida en la Tierra. Y esas formas son las responsables de nuestra salud, y, al mismo tiempo, de dar sentido el mundo que tenemos alrededor.

Entonces esas tres disciplinas convergen en las ciencias de la salud

La medicina es, quizás, donde convergen claramente estas tres ciencias. Y sabemos que su objetivo es restaurar la salud cuando nos falta. Muchas veces el problema que nos ha causado la enfermedad está en esa escala nanométrica. Dentro de esa escala, las moléculas son tan físicas como químicas, eléctricas o mecánicas. Y hasta ahora nos hemos enfocado mucho en hablar con ellas de una manera química, sobre todo desde mediados del siglo XX.

Retrato de Sonia Contera, durante la entrevista con este periódico.

Retrato de Sonia Contera, durante la entrevista con este periódico. Esteban Palazuelos Madrid

¿Se está superando este paradigma?

Efectivamente, estamos superando el paradigma que separa estas ciencias. Cada vez conocemos con más detalle las artimañas o respuestas del cuerpo humano para erradicar las enfermedades que no son solamente químicas o farmacológicas. El universo no distribuyó las ciencias, fuimos nosotros. Y ahora estamos aprendiendo a integrarlas nuevamente.

¿Podría poner algún ejemplo?

Sí, estamos aprendiendo que los tumores son capaces de hacerse resistentes a las medicinas porque es un proceso químico. Otra lección reciente es que el sistema inmunológico es capaz de terminar con un tumor. Y no lo hace de una manera química, como se pensaba, sino que las células lo destruyen físicamente.

¿Y cómo se está avanzando tan rápido?

El avance en las ciencias computacionales permite entender cómo los sistemas complejos que unen la física, la química, la biología interaccionan. Cuando no teníamos ordenadores potentes, no podíamos hacer esto. Un problema que tenemos ahora es que estamos en el límite de la computación digital.

Sonia Contera conversando con un periodista de ENCLAVE ODS.

Sonia Contera conversando con un periodista de ENCLAVE ODS. Esteban Palazuelos Madrid

¿Cuál es el motor de este desarrollo tecnológico acelerado?

La geopolítica siempre ha sido un gran el gran motor debajo del avance científico y se frena cuando hay menos necesidad de competición, pero ahora sí la hay. Una de las cosas que yo creo que va a acelerar bastante la necesidad de desarrollo tecnológico es la nueva geopolítica en un mundo en el que China decida usar la tecnología como un arma geopolítica. No nos va a quedar más remedio que estar compitiendo en tecnologías punteras con ellos. 

Desde Occidente se ha hablado de empezar a limitar el desarrollo tecnológico, sobre todo en lo que se refiere a la Inteligencia Artificial...

A los poderes militares occidentales les parece muy temerario para poner freno a la investigación en este área, porque es lo que hacemos nosotros. Puede que lo hagan los chinos y entonces perderemos superioridad tecnológica. El caso más paradigmático es Japón: pasó de ser un país feudal en el siglo XIX a ser la segunda potencia tecnológica mundial. Y tuvo que hacerlo para poder sobrevivir y no ser colonizado. 

La geopolítica siempre es un factor fundamental y el sentirse amenazado por un poder externo siempre es fundamental para desarrollar tu propia ciencia para sobrevivir. 

Imagino que todo esto tiene un límite

El límite del desarrollo tecnológico está en las capacidades físicas. Ahora mismo, ya no se pueden hacer chips más pequeños y además gastan muchísima energía. Eso nos empuja otra vez a mirar a la biología.

¿Por qué nuestro cerebro usa tan poca energía? Usa la misma energía que una bombilla 20 vatios. Pero los procesadores de la compañía que usan los procesadores de Taiwán usa megavatios —lo que usa una ciudad de 10.000 habitantes—.

Para algunas personas, la ciencia está avanzando tanto que da miedo…algunos incluso afirman que se está jugando a ser Dios…

El miedo a la tecnología es importante. Sabemos que se puede usar para mejorar la vida de las personas, para hacer las cosas más baratas, más democráticas. Todos los inventos, como las lavadoras o los ascensores, hacen nuestras vidas mucho mejores y más cómodas. La tecnología crea un poder democrático. 

Retrato de Sonia Contera.

Retrato de Sonia Contera. Esteban Palazuelos Madrid

La tecnología es una aliada de la sociedad…

Ese poder que crea la tecnología hace que pueda usarse en todas las direcciones. Tanto los opresores como los oprimidos pueden usarla. Y es en este contexto en el que se generan las dialécticas de quien está a favor y también de quien odia o le tiene fobia a la tecnología.

El miedo a la tecnología es un arma tan fuerte y tan potente como la tecnología misma. El peligro existe cuando los que instrumentalizan la tecnofobia son los mismos que tienen la capacidad de crearla. Es ahí donde entran sus juegos de poder. Por eso es fundamental que hoy exista un diálogo sobre tecnología que refleje muchas perspectivas, las del miedo, las que están a favor, las que están en contra. Y dentro del debate, los científicos tienen que ser muy sinceros. 

¿Por qué iba a mentir un científico?

Los científicos, cuando hablamos con los medios pensamos que estamos representando a toda la comunidad científica y que si nos equivocamos o decimos algo que pueda interpretarse como en contra de la ciencia, va a ser usado contra todo lo bueno que trae la ciencia. 

Hay que darse cuenta de que dentro de las ciencias complejas también hay política.  Todo el mundo quiere una plaza o sacar algún rédito de lo que ha investigado. Pero es importante ser sinceros sobre por qué estamos defendiendo una tecnología. Creo que la anticiencia se basa en mantener al público desorientado. Por eso, los científicos, cuando comunicamos, tenemos que ser sinceros porque el público se da cuenta.

¿Dirías que el científico está más al servicio de sí mismo, de la ciudadanía o de todo?

Cuando empezamos, muchos somos muy idealistas: el ser humano tiene una gran necesidad de entender como somos y de qué está hecho. Cuando el científico puede hacer su ciencia, le hace feliz. Nos gusta crear valor, ayudar, crear nuevos fármacos, nuevos materiales y ayudar contra el cambio climático.

Sonia Contera conversando con un periodista de ENCLAVE ODS.

Sonia Contera conversando con un periodista de ENCLAVE ODS. Esteban Palazuelos Madrid

En tu libro, hablas del potencial que tiene la ingeniería tisular. Y uno no puede evitar pensar automáticamente en la ciencia ficción. ¿Estamos muy alejados de fabricar órganos?

Para fabricar órganos tan complejos como el corazón o el hígado, nos queda muchísimo tiempo. Uno de los principales problemas que existen cuando creamos órganos muy grandes es que no entendemos cómo se fabrican. No obstante, ya existen pieles fabricadas de manera artificial.

¿Cómo se fabrican?

Se pueden crear mallas de colágeno muy parecidas a las que tenemos en la piel. Esto es especialmente útil para la gente que tiene quemaduras muy grandes. También se pueden sustituir las córneas. En definitiva, son tejidos sin demasiada complejidad.

¿Qué otros tejidos se podrían empezar a fabricar en los próximos años?

Sería interesante poder sustituir o entender cómo se genera el cartílago. En general, la ingeniería tisular está aprendiendo cómo se generan los tejidos que no tienen sangre.

¿Cómo está evolucionando la ingeniería tisular?

Está cambiando bastante la manera que hacemos los ensayos clínicos. Por una parte, los cultivos celulares artificiales pequeños permiten entender mejor el efecto de los fármacos. Y, por otra parte, cada vez se usan más modelos informáticos para predecir si un fármaco va a funcionar bien o mal. Esto es un paso hacia adelante, ya que repercutirá en la velocidad en la que salen los fármacos al mercado. 

Estamos aprendiendo cómo se forman los tejidos, e incluso los nervios, y podemos hacer pequeños corazones o hígados pequeños. Así se evita usar modelos animales.

Pero se trata de un campo multidisciplinar relativamente nuevo…

Es un campo muy incipiente. A las empresas que investigan la ingeniería de tejidos, les cuesta bastante recibir financiación de los medios oficiales. Por eso, normalmente, se va a recurrir a las startup, que se financian a través de capital de riesgo.

Y la regulación, ¿cómo les afecta?

Hay que entender que existen dos vertientes de regulación. Por un lado, los límites éticos, y, por otro lado, las normativas que se aplican en los Estados. Japón o Corea del Sur, por ejemplo, tienen unas restricciones éticas bastante importantes.

A la hora de plantear un proyecto de investigación donde se manipulen tejidos humanos o animales hay que presentar unos grandes informes éticos de lo que vas a hacer. Cuando existe mucha regulación, los inversores están más confiados. Cuando hay baja regulación, los inversores no invierten.

Entonces la regulación no solo tiene objetivos éticos…

La regulación no solo es un arma de la sociedad para para asegurarnos de que las tecnologías que creamos no van ni en contra de la salud, ni la democracia, ni de los derechos de la gente, sino también para ayudar a los inversores.