La inteligencia artificial se ha convertido en una prioridad estratégica para la industria, pero su adopción sigue siendo desigual y, en muchos casos, poco estructurada.
En este contexto, cada vez más compañías están creando comités de IA y equipos específicos para ordenar el uso de la tecnología, proteger la seguridad del dato y convertir los pilotos en mejoras reales. El reto es doble: construir una infraestructura preparada y, a la vez, cerrar la brecha de género que también atraviesa el uso de la IA.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en un factor de competitividad, eficiencia y resiliencia.
Sin embargo, el mapa de la transformación digital muestra un ritmo irregular: en España, solo el 5% de las empresas industriales está completamente digitalizada, según el informe Presente y Futuro de la Industria 4.0 en España difundido en mayo de 2025.
En paralelo, el uso empresarial avanza, especialmente en grandes corporaciones: el 58,2% de las compañías españolas de más de 250 empleados ya utiliza IA, de acuerdo con datos del INE recogidos en un informe de UGT.
Comités de IA
Con este escenario, las organizaciones están apostando por una figura cada vez más habitual: los Comités de IA. Su papel no es experimental, es estructural: definir prioridades alineadas con estrategia, establecer criterios de uso y riesgo, garantizar que el dato esté preparado y coordinar la adopción entre áreas que, de otro modo, avanzarían de forma paralela.
Un Comité de IA es la forma más eficaz del "vamos probando" a un modelo de gobernanza real. No se trata de probar herramientas, sino de decidir qué se implanta, con qué impacto, bajo qué reglas y con qué responsables.
El objetivo no es solo innovar, sino asegurar adopción efectiva ya que, sin orden, la IA no escala: solo multiplica el caos.
Desde el punto de vista de infraestructura, el debate ya no es solo qué herramienta usar, sino cómo sostenerla. Digital Realty, a partir de su Global Data Insights Survey, subraya que el 79% de los líderes en datos e IA ejecuta una estrategia formal de datos para guiar las inversiones tecnológicas.
Una IA transversal
La IA está aterrizando en departamentos con necesidades muy distintas. En operaciones, por ejemplo, puede optimizar la planificación de la cadena de suministro, prever demanda, reducir costes de inventario y transporte, y mejorar seguridad y calidad.
En RRHH, ayuda a mejorar selección, medir rendimiento, diseñar planes de formación y detectar necesidades de bienestar. En TIC, acelera el desarrollo de software y refuerza la ciberseguridad. Y en marketing, permite ajustar campañas casi en tiempo real para mejorar engagement y retorno.
Pongo como ejemplo la compañía en la que coordino esta área: en EDUCA EDTECH Group ya se ha activado el Comité de IA y se han iniciado acciones concretas para medir el grado real de uso, adopción y capacitación en inteligencia artificial dentro de la organización.
El objetivo es tomar decisiones basadas en datos y no en percepciones, estructurando la evolución tecnológica con criterios de seguridad, impacto y eficiencia.
La brecha de género
El avance tecnológico no está siendo neutro. La brecha digital y de habilidades sigue afectando de forma directa al acceso y la confianza en el uso de estas herramientas.
La UNESCO advierte que, a nivel global, las mujeres son un 25% menos propensas que los hombres a manejar habilidades digitales básicas (como usar fórmulas simples en una hoja de cálculo) y cuatro veces menos propensas a dominar habilidades avanzadas como la programación.
En el terreno de la IA generativa, un trabajo de Harvard Business School que reúne evidencia global alerta de una desigualdad sostenida en adopción, con efectos potencialmente "autorreferenciales" si la tecnología se entrena y evoluciona con menor representación femenina.
Que haya mujeres liderando proyectos de IA no responde a una cuestión simbólica, sino a una cuestión de calidad en la toma de decisiones. Cuando la representación es limitada, también lo es la perspectiva con la que se entrena, se implementa y se gobierna la tecnología. Y esa limitación termina trasladándose a procesos, productos y cultura organizativa.
En conclusión, la IA no premia a quien la "usa", sino a quien la integra con método: datos fiables, seguridad, objetivos medibles y equipos diversos; porque si la gobernanza es el motor del cambio, la igualdad es lo que evita que el futuro se quede a medias.
*** Lorena Caballero es coordinadora del eje de Operaciones del Comité de IA en EDUCA EDTECH Group.