Las últimas noticias sobre la pérdida acelerada de biodiversidad, el aumento de las emisiones globales y la desigualdad educativa recuerdan la urgencia de redoblar esfuerzos y de asumir responsabilidad más allá del cumplimiento normativo.

La nueva directiva europea CSRD —la normativa que obliga a las empresas a rendir cuentas sobre su impacto social y ambiental— confirma que la sostenibilidad ya no admite aproximaciones superficiales, sino compromisos medibles, verificables y con una lógica a largo plazo.

En Legami, compañía italiana líder en el mundo de los regalos y la papelería fundada en 2003, compartimos esta visión. Consideramos que un producto no puede inspirar emociones positivas si su origen no respeta a las personas ni al planeta, una convicción presente en el corazón de nuestra identidad corporativa.

Con esta premisa, desde hace años trabajamos para que la sostenibilidad impregne cada decisión estratégica, desde la creatividad hasta nuestras operaciones internacionales.

Nuestra hoja de ruta se basa en iniciativas creadas íntegramente por Legami y financiadas anualmente con el 5% de nuestros beneficios, un compromiso adquirido al convertirnos en Società Benefit — un modelo de empresa que legalmente vincula su beneficio al impacto social— en 2023.

Uno de nuestros proyectos más transformadores es Dreamland, una reserva natural protegida, situada al sur de Bérgamo, que ha pasado de 3 a casi 30 hectáreas en tan solo dos años, un incremento por diez que permite recuperar biodiversidad en un espacio sin acceso humano.

Un entorno concebido específicamente para que fauna y flora prosperen sin interferencias. Dar un paso atrás para permitir que la naturaleza dé un paso adelante es hoy un acto de responsabilidad.

En el ámbito educativo impulsamos Esauriti for the Planet, una iniciativa de economía circular que involucra ya a más de 17.000 estudiantes en el reciclaje del plástico procedente de artículos de papelería, fomentando hábitos responsables desde las aulas y demostrando que el diseño de los productos tiene un impacto que trasciende su uso inmediato.

En el plano social, proyectos como Wonder School, que entrega más de 1.000 kits escolares a niños en situación de vulnerabilidad, o Light Up The Dream, que financia becas formativas para adolescentes, nos permiten acompañar a comunidades en riesgo y contribuir a reactivar el ascensor social.

Nuestro compromiso con la sostenibilidad también implica afrontar uno de los mayores desafíos actuales: medir y reducir nuestra huella de carbono.

En 2024, se lanzó el primer estudio de huella de carbono de productos, aplicando la metodología LCA (Life Cycle Assessment) a dos productos emblemáticos como el bolígrafo borrable y los lápices con goma: una herramienta que nos permite evaluar cada etapa del producto —desde la extracción de materias primas hasta su fin de vida— e identificar oportunidades concretas de ecodiseño, uso de materiales más sostenibles y reducción de residuos.

Este enfoque marca el inicio de un camino basado en la medición y la reflexión, orientado a integrar progresivamente criterios ambientales en distintas áreas del negocio.

De forma complementaria, avanzamos hacia soluciones logísticas con menor impacto gracias a iniciativas como la colaboración con Movopack, que nos permitirá explorar modelos de embalaje reutilizable para e-commerce y reducir el uso de envases de un solo uso.

Son acciones que, combinadas, reflejan el compromiso firme de Legami: la creatividad puede —y debe— convivir con la sostenibilidad, construyendo un futuro donde los productos que emocionan también respetan el planeta que compartimos.

*** Natascia Ghilardi es Manager de Regulación y Sostenibilidad en LEGAMI.