Lograr un desarrollo sostenible es el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad en estos momentos. El reto consiste en satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer a las generaciones futuras. También pasa por abordar temas de gran actualidad como la crisis energética ante el avance tecnológico, el crecimiento exponencial del consumo de bienes y servicios sin comprometer la sostenibilidad del planeta, el aumento de las desigualdades, la escasez de recursos naturales y los efectos del cambio climático.

El desarrollo sostenible es el principio rector para el desarrollo mundial a largo plazo, y la Agenda 2030 que los jefes de Estado y de Gobierno acordaron en septiembre de 2015 ofrece una oportunidad transformadora para alcanzarlo.

Mónica Melle Hernández, Profesora Titular de Economía Financiera de la UCM y Consejera de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid

Mónica Melle Hernández, Profesora Titular de Economía Financiera de la UCM y Consejera de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid M. Melle Foto cedida

Pero ¿cómo implementar estos ambiciosos objetivos mundiales? ¿Qué papel desempeñan las ciudades en la puesta en práctica de dichos objetivos? Todas las ciudades aspiran a aumentar la prosperidad, promover la inclusión social, y aumentar la resiliencia y la sostenibilidad ambiental y los ODS pueden reforzar los resultados del desarrollo y proporcionar recursos adicionales para los gobiernos locales.

La implementación de los ODS en las ciudades requiere en primer término iniciar un proceso inclusivo y participativo con las partes interesadas para concienciarlas sobre los ODS e involucrarlas en el logro de dichos objetivos y metas. Los gobiernos locales, como nivel administrativo más próximo a los ciudadanos, resultan fundamentales para lograr un amplio apoyo y participación del público en los programas de implementación.

Planificación, implementación y evaluación

Para que ese proceso sea verdaderamente participativo se debe procurar involucrar a los ciudadanos en todo el ciclo de planificación, implementación y evaluación de los ODS. Esto también permite aumentar las capacidades de los gobiernos locales y de los ciudadanos para lograr una gobernanza más participativa en general.

"Es importante vincular los ODS y las metas mundiales con inquietudes locales y soluciones prácticas"

Para lograr que los ciudadanos se involucren en la agenda de los ODS, es importante vincular esos objetivos y metas mundiales con inquietudes locales y soluciones prácticas. Por ejemplo, el ODS 1, “poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo”, en una ciudad de un país desarrollado puede traducirse en programas para ampliar la protección social y generar empleo que erradiquen la pobreza relativa y la carencia de vivienda.

También es importante adaptar el mensaje al público destinatario, utilizar diversos medios para ampliar el alcance de la comunicación tanto en la fase de implementación como en la evaluación e incentivar la contribución de los ciudadanos o grupos específicos de interesados como, por ejemplo, mediante la elaboración participativa de presupuestos.

Es necesario que los ODS mundiales se trasladen a una agenda ambiciosa, pero a la vez realista, que se adapte al contexto local de desarrollo y que se establezcan prioridades con base a las brechas de desarrollo, ya que los recursos son limitados. Para localizar los ODS a nivel local es importante contar con datos fidedignos para que la adopción de decisiones se fundamente en evidencias.

Paisaje urbano de una zona residencial con modernos edificios de apartamentos

Paisaje urbano de una zona residencial con modernos edificios de apartamentos ah_fotobox iStock

La implementación de los ODS se debe planificar utilizando métodos y mecanismos de planificación basados en objetivos. Ello permite adoptar enfoques a largo plazo hacia el desarrollo sostenible, esto es, que los actores públicos y privados identifiquen lo que se necesita para el logro de resultados sociales, económicos y ambientales más sostenibles y puedan trazar trayectorias a largo plazo, al margen de los procesos electorales.

Es importante, además, controlar y evaluar el grado de cumplimiento de los ODS y avanzar hacia una gobernanza local más receptiva, capaz de rendir cuentas. Para hacer un seguimiento de los avances en la consecución de los objetivos es fundamental llevar a cabo una recopilación sistemática de datos de indicadores específicos sobre el desempeño de los programas, contar con estadísticas urbanas -sociales, económicas, demográficas, espaciales y medioambientales desglosadas a nivel de ciudad- y realizar evaluaciones externas.

Dimensión social, económica y ambiental

Finalmente se deben tener en cuenta cuáles son las condiciones más propicias para el desarrollo sostenible. En ese sentido, la gobernanza descentralizada asegura una toma de decisiones más inclusiva y representativa. Ello pasa porque los gobiernos locales evalúen el desempeño; mejoren la transparencia y la participación ciudadana mediante el gobierno abierto; trabajen en colaboración con otros niveles de gobierno; cooperen con gobiernos locales vecinos y formen coaliciones de ciudades y gobiernos locales para intercambiar las mejores prácticas.

"Nos jugamos mucho. Nada menos que la sostenibilidad de nuestro planeta"

Asimismo, también mejora la implementación de los ODS si se adopta un enfoque integrado de desarrollo sostenible que incorpore las dimensiones social, económica y ambiental del desarrollo, superando las estructuras sectoriales tradicionales de gobernanza; e impulsando la coordinación entre los departamentos y las instituciones del sector público. Unas finanzas municipales adecuadas serán clave para la exitosa implementación de los ODS, lo que pasa por fortalecer la autonomía fiscal de los gobiernos locales y sus capacidades de gestión financiera.

En definitiva, las iniciativas para el desarrollo de capacidades locales deben tener objetivos claros, indicadores de desempeño y auditorías periódicas; deben responder a las necesidades específicas de capacitación mediante programas de formación continua para los empleados públicos e incorporación de tecnologías digitales y deben contar con suficientes recursos para asegurar el desarrollo sostenido de las mismas.

Nos jugamos mucho. Nada menos que la sostenibilidad de nuestro planeta para las generaciones futuras. Y todos los agentes, públicos y privados, debemos poner nuestro granito de arena para lograr un desarrollo sostenible.

*** Mónica Melle Hernández es Profesora Titular de Economía Financiera de la UCM y Consejera de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid