Ecolab se reúne en Madrid para analizar la situación del agua en España.

Ecolab se reúne en Madrid para analizar la situación del agua en España. iStock

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El agua se cuela en la antesala de la transición 'verde' en pleno reto hídrico: "Tenemos un problema que tiene solución"

Los expertos alertan de que Europa no podrá sostener su transformación sin una nueva gestión hídrica basada en el reciclaje, la eficiencia y la inversión.

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Mariana Goya
Publicada

La conversación sobre el agua ha dejado de pertenecer exclusivamente al ámbito medioambiental para convertirse en una cuestión industrial, económica y geopolítica. Esa ha sido la idea que ha sobrevolado el desayuno de prensa celebrado este jueves 21 de mayo en Madrid.

Durante el encuentro, directivos y expertos en sostenibilidad, política europea y centros de datos han analizado los desafíos que afrontan España y Europa en un escenario marcado por el crecimiento de la economía digital, la expansión de la inteligencia artificial y la presión cada vez mayor sobre los recursos hídricos.

El evento, organizado por Ecolab, la empresa destinada a ayudar a negocios de múltiples sectores a operar de manera más eficiente, segura y sostenible con el agua, reunió a tres de sus portavoces: Xavier Cardoso, vicepresidente y country manager para Italia e Iberia; Agnese Danelon, vicepresidenta de relaciones institucionales para Europa; y Michael Obradovitch, vicepresidente de cuentas corporativas para centros de datos.

Todos ellos coincidieron en una misma idea, y es que este ya no puede entenderse como un recurso secundario dentro de la transición ecológica y tecnológica. "Es un tema que además de preocuparnos nos ha de ocupar", resumió Cardoso durante su intervención inicial.

El directivo dibujó un escenario de creciente presión hídrica que afecta especialmente a España, uno de los países más vulnerables al estrés hídrico. Porque, según recordó, las previsiones apuntan a que en 2030 la demanda mundial de agua superará en un 56% a la cantidad disponible y España ocupará el puesto 22 entre los países más secos del mundo.

La paradoja, explicó, es que esa presión coincide con un momento de fuerte expansión industrial vinculada precisamente a la transición verde.

El valor del agua

"Estamos liderando la economía digital y la economía verde", afirmó, aludiendo al crecimiento de los centros de datos, el hidrógeno verde o las nuevas plantas de semiconductores. Pues, todas estas infraestructuras, fundamentales para descarbonizar la economía y sostener el avance tecnológico, requieren enormes cantidades de agua.

"La cantidad de este recurso que necesitaremos en España dentro de cinco años es más del doble de la que usamos hoy a nivel industrial", señaló, no sin después añadir que, actualmente, este uso industrial representa alrededor del 20% de la consumida en España, una cifra similar al consumo doméstico.

En cualquier caso, lejos de plantear un discurso catastrofista, el directivo insistió en que el problema tiene solución tecnológica. El reto, dijo, es acelerar su implementación.

"La industria recicla aproximadamente el 10% del agua que vierte y la tecnología existe para reciclar el 20% o el 30%", defendió.

Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo económico. Cardoso explicó que muchas compañías conocen la necesidad de actuar, pero no consiguen justificar financieramente las inversiones necesarias.

"Dos tercios de las empresas dicen básicamente lo mismo: sé que tengo que hacer algo, pero puedo justificar la inversión o el business case es flojo", indicó. Pues, según apuntó, solo la mitad de las compañías cuenta actualmente con una hoja de ruta clara para reducir y reutilizar agua.

El problema, explicó, es que su precio sigue sin reflejar su valor real. "Es entre cinco y diez veces mayor de lo que pagas en la factura", aseguró.

A esa diferencia se suman factores como la resiliencia operativa, el deterioro de la calidad del agua durante las sequías o el impacto que tendría una interrupción del suministro en los procesos industriales.

Los 'data centers'

La conversación se desplazó entonces hacia los centros de datos. Y es que el auge de la inteligencia artificial está multiplicando las necesidades de refrigeración y empujando a la industria hacia sistemas de cooling líquido mucho más dependientes de este recurso.

Michael Obradovitch explicó que el gran desafío pasa por adaptar cada instalación a las condiciones hídricas y energéticas locales. "No existe una única solución para todos", afirmó.

En ese sentido, el objetivo, señaló, es maximizar la reutilización y utilizar fuentes alternativas de agua para evitar competir con el consumo humano o agrícola.

Centro de datos.

Centro de datos. iStock

El directivo insistió en que el debate sobre los centros de datos no puede reducirse únicamente al consumo hídrico directo. "Necesitamos entender su impacto holístico para saber cuándo debe usarse, cuándo no y cómo debería utilizarse", apuntó.

En algunos casos, explicó, una solución aparentemente más eficiente en agua puede generar un mayor impacto energético o climático.

También destacó el papel creciente de la inteligencia artificial para optimizar estos procesos industriales. "Es una acción poderosa que puede aplicarse a numerosas industrias para afrontar las complejidades del sector", sostuvo.

El gran problema, añadió, es la fragmentación de los datos.

Regulación: ¿sí o no?

Buena parte del debate giró alrededor del papel de Europa y de la regulación comunitaria. En ese sentido, Agnese Danelon defendió que el agua debe ocupar el mismo espacio político que la energía dentro de la transición ecológica.

"No puedes impulsar la competitividad ni la transición industrial sin agua", advirtió. "No hay transición digital ni transición verde sin agua". Pues, según explicó, una de las grandes dificultades políticas es que este recurso necesita medirse y gestionarse de forma local, lo que complica la creación de objetivos globales homogéneos.

"Cuando hablamos de transición energética, inmediatamente entendemos su importancia. Con el agua todavía no ocurre lo mismo", lamentó. "Tenemos que conseguir que se entienda su poder".

Danelon reconoció además que la Unión Europea ha comenzado a regular los centros de datos principalmente desde la óptica energética, dejando el agua en un segundo plano. Sin embargo, esta situación está empezando a cambiar.

Por el momento, Bruselas prepara nuevas iniciativas vinculadas al cloud y a la resiliencia digital europea, especialmente en un escenario marcado por la dependencia tecnológica exterior.

"El reto es proteger la competitividad y la transición digital, pero siempre desde un enfoque de sostenibilidad", explicó.

Vivir el cambio

A lo largo del encuentro aparecieron ejemplos concretos de proyectos industriales que ya están avanzando en reutilización hídrica.

Cardoso citó casos en Andalucía y Bilbao donde algunas plantas industriales ya reciclan hasta un 30% del agua utilizada y han conseguido reducir en un 80% el consumo de agua potable.

También mencionó sectores especialmente avanzados en eficiencia hídrica, como la industria cervecera o las lavanderías industriales.

"Han pasado de consumir seis litros por kilo lavado a reducirlo prácticamente a tres", explicó. En muchos casos, añadió, el ahorro energético derivado de reutilizar agua caliente termina justificando económicamente toda la inversión.

El encuentro concluyó con una idea compartida por todos los participantes, porque el problema ya no es solo tecnológico. Las soluciones existen. El desafío pasa ahora por acelerar inversiones, coordinar regulaciones y generar alianzas capaces de escalar las soluciones antes de que la presión hídrica limite el crecimiento industrial europeo.

"Nadie puede hacerlo solo", resumió Cardoso. "Hay que innovar en tecnología, en modelo de negocio y en formas de colaborar".