Niño leyendo un libro rojo en una biblioteca.

Niño leyendo un libro rojo en una biblioteca. Istock

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Cerca del 60% de los jóvenes en Iberoamérica se considera lector, según un nuevo informe publicado por la OEI

Una radiografía regional revela hábitos, barreras y transformaciones en la relación de niños y jóvenes con la lectura en la era digital. 

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Mariana Goya
Publicada

Cerca de seis de cada diez niños, adolescentes y jóvenes en Iberoamérica se identifican como lectores, de acuerdo con el informe Prácticas y percepciones de lectura en adolescentes y jóvenes, elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

El estudio, disponible para su descarga en la web de la organización, ofrece una panorámica actualizada sobre los hábitos, motivaciones y contextos de lectura de las nuevas generaciones en la región.

El informe ha sido presentado en vísperas del Día Internacional de la Educación, que se conmemora el 24 de enero, y forma parte de una investigación liderada por la OEI, con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el apoyo del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).

El trabajo se basa en una encuesta aplicada a cerca de 3.000 personas de entre 10 y 22 años, procedentes de 17 países iberoamericanos, tanto de entornos rurales como urbanos.

Entre los principales resultados, el estudio señala que el 32,93% de los encuestados se identifica como "persona lectora", mientras que un 25% se define como "lector habitual". En conjunto, estos dos grupos representan el 57,93% del total.

En el extremo opuesto, un 33,54% se considera "poco lector" y solo un 8,54% afirma no ser lector. Estos datos reflejan una amplia diversidad de perfiles y autopercepciones en relación con la lectura.

Infografia 'Practicas y percepciones de lectura'.

Infografia 'Practicas y percepciones de lectura'. Cedida

Casi la mitad de los jóvenes (48,99%) afirma que la lectura forma parte de su vida cotidiana y de su tiempo libre. Sin embargo, rara vez se trata de una actividad aislada. En la mayoría de los casos, la lectura se combina con la interacción social y familiar (46%) o con el uso de redes sociales e internet (43%-44%).

Por el contrario, el 51,01% de los encuestados no incluye la lectura entre sus actividades de ocio, y opta principalmente por el deporte (53,9%) o los videojuegos (40,8%).

El análisis por edades muestra diferencias significativas. Entre los niños y niñas de 10 a 12 años, más de la mitad (54,4%) se identifica como no lector o poco lector. Esta tendencia cambia en el grupo de 14 a 16 años, donde el 59,2 % se considera lector habitual.

A partir de los 17 años, los porcentajes se estabilizan y no se registran jóvenes que se definan como no lectores. Los países con mayor presencia de lectores habituales son Argentina, Chile, Uruguay, España y Portugal.

En cuanto a las dificultades para consolidar el hábito lector, la falta de tiempo es el obstáculo más mencionado (43,55 %), seguida de la dificultad para concentrarse (29,42%) y el aburrimiento (18,67%). También se citan problemas de comprensión lectora, limitaciones económicas y la falta de acceso a libros. Un 22,96 % alude a otros motivos, como la carga laboral o el cansancio.

El informe también pone de relieve el papel de los soportes digitales. Aunque el 80,97% de los jóvenes declara preferir el formato papel, el 90,2% afirma leer en algún dispositivo tecnológico, principalmente a través del teléfono móvil.

Al mismo tiempo, el uso intensivo de internet y redes sociales aparece como uno de los factores que más dificultan el desarrollo del hábito lector tradicional.

A partir de estos resultados, la OEI subraya la necesidad de reforzar las políticas públicas, las estrategias educativas y las acciones culturales orientadas a fomentar la lectura desde edades tempranas, teniendo en cuenta los cambios tecnológicos y los nuevos modos de acceso a los contenidos escritos en Iberoamérica.