Retrasar diez años los recortes sectoriales de emisiones provocaría un incremento térmico de 0,15 °C.

Retrasar diez años los recortes sectoriales de emisiones provocaría un incremento térmico de 0,15 °C. acilo iStock

Historias

Los países se quedan cortos contra la crisis climática: en 2050 dejarán sin limpiar 5.000M de toneladas de CO2

Para evitar el déficit, la eliminación de dióxido de carbono debe crecer a un ritmo superior que la energía solar o la eléctrica.

Más información: La consecuencia de no frenar las emisiones: los incendios se triplicarían y las plagas serían un 50% más probables en la UE

Publicada

Las matemáticas han vuelto a ganar a la política. La comunidad científica ha advertido de nuevo que llegamos tarde en el reto climático. Ya no son suficientes los esfuerzos por detener las fuentes de contaminación o en electrificar las flotas de vehículos. Los compromisos globales se quedan cortos.

Así lo describe la tercera edición del informe The State of Carbon Dioxide Removal. Sus autores aseguran los planes nacionales de mitigación de los países no alcanzan los niveles exigidos para estabilizar el termómetro mundial dentro de los límites del Acuerdo de París y que la temperatura del planeta no crezca más de 1,5 ºC.

Una de las medidas que destacan por quedarse cortas es la eliminación de dióxido de carbono (CDR por sus siglas en inglés). En total, las naciones consiguen retirar de la atmósfera unos 2.200 millones de toneladas al año, una cifra cuyo crecimiento está lejos de las tasas necesarias para cumplir las metas internacionales.

De seguir con el ritmo actual, los países tendrán un déficit de 300 millones de toneladas de CO2 que se deberían estar eliminando de la atmósfera pero que nadie está capturando. En 2035 faltarían 1.200 toneladas por eliminar y en 2050 la brecha sería de 5.200 millones de toneladas

Para ponerle remedio, la CDR se debe incrementar a una velocidad sin precedentes históricos en el ámbito tecnológico, advierten los autores del informe.

Según sus cálculos, el ritmo de expansión debe ser equivalente o superior al de las transiciones limpias más rápidas registradas, como la solar o la eléctrica. El reto del escalonamiento industrial es de gran magnitud, apuntan.

Falta innovación

El documento señala que, actualmente, la labor de CDR se apoya casi exclusivamente en las medidas terrestres tradicionales, como la restauración de bosques. Los métodos novedosos que emplean maquinaria o procesos minerales para capturar y almacenar carbono representan solo el 0,1 % del esfuerzo global.

Estos últimos registran avances y una tasa de crecimiento del 40%, pero no es suficiente. Sus niveles de implantación son tan reducidos que su peso total en el balance sigue siendo marginal. El ritmo de aumento es constante, pero el volumen final resulta escaso.

En declaraciones a Science Media Center (SMC) España, Raffaelle Bernardello, investigador del grupo de Variabilidad y Cambio Climático del Barcelona Supercomputing Center, explica que, la lenta implementación de políticas globales en reducciones de emisiones, nos está acercando rápidamente al límite de 1,5 ºC de calentamiento global establecido por los acuerdos de París.

El especialista advierte de la urgencia del escenario actual. Debido a esta inacción, "la necesidad de capturar activamente CO2 se hace cada vez más evidente como medida complementaria a la reducción rápida y marcada de las emisiones", agrega.

El investigador señala además que todos los escenarios que alcanzan cero emisiones netas incluyen el despliegue de CDR a la escala de miles de millones de toneladas de CO2 al año.

Por otro lado, la contabilidad del carbono presenta una serie de desequilibrios en su distribución geográfica que comprometen el avance de las inversiones privadas. La actividad sectorial se concentra en muy pocos países y metodologías específicas. Por eso, los cambios imprevistos en las regulaciones nacionales debilitan las señales del mercado mundial.

En ese sentido, Ana Hernández, planificadora en Biodiversidad y Recursos Naturales de la Fundación para la Investigación del Clima (FIC), define el documento como un "estudio de alta calidad científica, elaborado por más de 100 autores de instituciones líderes mundiales", como recoge en una declaración para SMC España.

La especialista detalla en su evaluación que el despliegue puramente terrestre presenta límites físicos incuestionables ante la crisis climática. Hernández advierte de que el CDR convencional "no puede asumir ese peso solo, la superficie disponible para bosques es finita".

Asimismo, la planificadora ambiental recuerda que los ecosistemas forestales "son vulnerables al cambio climático y algunos compromisos de reforestación han resultado poco creíbles en la práctica".

El mercado voluntario donde se desarrollan estas soluciones avanzadas muestra una concentración elevada de la demanda corporativa a largo plazo. La firma tecnológica Microsoft asume el 82% de las compras de créditos en el sector innovador. No obstante, las informaciones sobre una posible pausa en sus contrataciones comprometen los proyectos empresariales, lamentan en el informe.

La regulación

El escenario regulatorio global registra alteraciones significativas tras los recientes cambios políticos en Norteamérica. La salida formal de Estados Unidos del Acuerdo de París en enero de 2026 modifica las expectativas de remoción. Una decisión que ha impactado de forma directa sobre las proyecciones conjuntas del siglo.

En términos cuantitativos, la desvinculación de la administración estadounidense añade unos 700 millones de toneladas de déficit a la brecha de eliminación prevista para 2050. Además, ninguno de los estados miembros del G20 dispone actualmente de objetivos de remoción tecnológica que sean legalmente vinculantes.

Respecto a la planificación pública, el inventario de datos demuestra asimetrías en la incorporación de estas estrategias en las agendas estatales. Solo un tercio de las naciones comunica de manera explícita el uso de estas técnicas de captura de CO2 en sus contribuciones nacionales. Una ambición que no aumenta, según las últimas actualizaciones.

En cuanto a la ejecución industrial, los indicadores señalan dificultades. Solo se ha completado el 20% de la capacidad de los métodos previstos. El informe lo achaca a que los promotores de proyectos afrontan dificultades financieras, incertidumbres en la demanda futura y costes de implantación que continúan en niveles elevados.

Las estimaciones en el último factor oscilan en horquillas amplias que van desde menos de 10 dólares hasta superar los 1.000 por tonelada. A pesar de estos datos, Morgan Edwards, autora principal del documento, asocia el crecimiento del sector a la solidez de las previsiones comerciales.

La investigadora afirma en su declaración oficial que el aumento de la inversión en CDR "dependerá de las previsiones sobre la demanda futura, pero estas estimaciones son incertidumbres". También añade: "Los métodos novedosos de CDR están creciendo a gran velocidad, pero deben crecer aún más rápido y de forma significativa".

La asimilación social en las comunidades receptoras de estas infraestructuras constituye otra variable condicionante en el proceso de escalado. El nivel de conocimiento general de la población sobre la materia es reducido y la aceptación local se vincula a los impactos directos y los beneficios económicos generados, teorizan los autores.

Asimismo, estiman que un retraso de diez años en los recortes sectoriales de emisiones provocaría un incremento térmico de 0,15 °C. Esa demora obligaría a retirar de la atmósfera un volumen adicional de 164 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a lo largo del presente siglo. De cumplirse, supondría una carga regulatoria superior para el futuro, advierten.

Para Hernández, este informe confirma lo que muchos en la comunidad científica llevan años señalando: no hay margen para elegir entre reducir emisiones o desarrollar el CDR. En ese sentido es tajante con su postura: "Hay que hacer ambas cosas, y hay que empezar ahora".