El hito apunta a un posible aumento de la diversidad genética y la resiliencia térmica de los arrecifes en las Seychelles.

El hito apunta a un posible aumento de la diversidad genética y la resiliencia térmica de los arrecifes en las Seychelles. Cedida

Historias

El primer laboratorio terrestre de corales de África logra 800.000 embriones: "Hemos superado la fase más difícil"

La instalación pionera de Seychelles ha abierto una nueva vía para restaurar arrecifes más resistentes al cambio climático.

Más información: Coral Gardeners, los jardineros del océano: la oenegé que cultiva corales en los fondos marinos de la Polinesia francesa

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La restauración de los arrecifes de coral acaba de dar un paso decisivo en las Seychelles. Y es que el laboratorio terrestre de reproducción coralina impulsado por Coral Spawning International (CSI), Nature Seychelles y Canon EMEA ha logrado ya su primer desove exitoso.

Desde su puesta en marcha en noviembre de 2025, ha producido aproximadamente 800.000 embriones de coral y cerca de 65.000 nuevos corales juveniles.

Se trata de un avance científico que sitúa a este centro —el primero de este tipo en África y en el océano Índico occidental— como una de las iniciativas más ambiciosas para intentar salvar unos ecosistemas cada vez más amenazados por el calentamiento global.

El laboratorio, integrado en la instalación Assisted Recovery of Corals (ARC) de Nature Seychelles, ha conseguido reproducir en tierra el desove sincronizado de los corales, considerado uno de los procesos biológicos más delicados y difíciles de observar de la naturaleza.

Lo ha hecho, además, en un momento crítico para los arrecifes de la región, golpeados durante décadas por eventos masivos de blanqueamiento vinculados al aumento de la temperatura del océano y al fenómeno de El Niño.

"Demuestra que podemos trasladar un proceso natural muy delicado a un entorno controlado en tierra y hacerlo de una forma suficientemente predecible como para aprender, repetir y mejorar", explica a ENCLAVE ODS Jamie Craggs, científico marino y cofundador de Coral Spawning International.

Gracias al uso de la tecnología de imagen de Canon ha producido con éxito aproximadamente 800.000 embriones de coral.

Gracias al uso de la tecnología de imagen de Canon ha producido con éxito aproximadamente 800.000 embriones de coral. Cedida

El proyecto supone un cambio respecto a las técnicas tradicionales de restauración coralina. Pues, hasta ahora, gran parte de la denominada "jardinería de corales" se basaba en fragmentar colonias existentes para multiplicarlas después en viveros submarinos.

Y es que este, pese a ser un método eficaz para aumentar rápidamente la cobertura coralina, genera clones genéticamente idénticos y, por tanto, termina creando arrecifes con menor capacidad de adaptación frente al cambio climático.

La gran innovación de este laboratorio es que trabaja mediante reproducción sexual controlada.

Es decir, los científicos recrean en tierra las condiciones ambientales que desencadenan el desove natural —como los ciclos lunares, la temperatura del agua o la duración de la luz diurna— para recoger óvulos y espermatozoides liberados por los corales y facilitar su fecundación en condiciones controladas.

Diversidad genética

"Lo que hacemos es recrear en tierra las condiciones que permiten que los corales desoven de forma natural y predecible", detalla Craggs.

"Esto nos permite crear corales diversos genéticamente, algo fundamental para restaurar arrecifes capaces de resistir mejor amenazas como el aumento de la temperatura del mar y la decoloración coralina", indica.

El reto científico es enorme porque las primeras etapas de vida del coral son extremadamente vulnerables. De hecho, en el océano, gran parte de los embriones y larvas no sobreviven.

En el laboratorio, sin embargo, los investigadores pueden controlar variables como la calidad del agua, la luz o la temperatura y proteger esos estadios críticos de desarrollo.

En ese sentido, los primeros resultados del proyecto han evidenciado el potencial del sistema. De los 800.000 embriones obtenidos a partir de 14 colonias de la especie Acropora tenuis cf. macrostoma, alrededor de 65.000 consiguieron asentarse y empezar a crecer como nuevos corales.

Aunque eso no quiere decir que todos lleguen a la edad adulta, sí supone haber superado una de las barreras más difíciles de la restauración coralina.

"Estas cifras no significan automáticamente que ya tengamos 65.000 corales adultos en el arrecife", matiza Craggs. "Significa que hemos superado con éxito una de las fases más difíciles, entre ellas conseguir que los corales se reproduzcan, que los embriones se desarrollen y que decenas de miles de corales juveniles se asienten y empiecen a crecer".

El siguiente gran desafío comenzará ahora, fuera del laboratorio.

La primera instalación terrestre dedicada al desove de corales en África y en el océano Índico occidental ha logrado con éxito su primer desove.

La primera instalación terrestre dedicada al desove de corales en África y en el océano Índico occidental ha logrado con éxito su primer desove. Cedida

Durante este año, el equipo iniciará el trasplante de esos corales juveniles al océano para evaluar su supervivencia real en el arrecife natural.

Allí deberán enfrentarse a corrientes, depredadores, enfermedades, sedimentación, contaminación y nuevos episodios de estrés térmico.

"El trasplante al mar es una fase crítica, porque el entorno natural es mucho más complejo que el laboratorio", señala el científico marino. "Las probabilidades de éxito reales se medirán en el mar, no solo en el laboratorio".

Observar lo invisible

En este contexto, la tecnología de imagen de Canon se ha convertido en una pieza central del proyecto.

El uso de cámaras EOS R, lentes macro especializadas y sistemas de alta resolución permite observar con precisión procesos reproductivos prácticamente invisibles hasta ahora, tales como la liberación de gametos, la fecundación, el desarrollo embrionario o el asentamiento de las larvas.

"Ha sido un elemento clave porque nos permite observar procesos reproductivos críticos con una claridad que de otro modo era muy difícil conseguir", afirma Craggs. "Podemos ver detalles que antes eran prácticamente invisibles y entender mejor qué ocurre en las fases críticas de crecimiento y supervivencia temprana".

Las imágenes también permiten recopilar información científica esencial sobre los calendarios reproductivos de las especies locales, todavía poco conocidos en Seychelles. Y, además, cumplen la función de acercar al público una realidad microscópica normalmente oculta.

"Necesitamos ciencia, pero también conciencia social", resume el cofundador de Coral Spawning International. Y es que el objetivo último del laboratorio no es crear corales "invulnerables", sino aumentar las probabilidades de supervivencia de los arrecifes en un océano cada vez más cálido.

"Lo que estamos haciendo es incrementar las probabilidades de que las nuevas generaciones sean más diversas, más adaptables y más capaces de soportar un océano cada vez más cálido", insiste Craggs.

Reproducir conocimientos

El modelo podría replicarse en otras regiones del mundo especialmente vulnerables a la degradación coralina, aunque adaptándose a las características ecológicas de cada arrecife.

"Lo que sí puede replicarse es el enfoque", explica Craggs. "Crear instalaciones capaces de facilitar un desove predecible, producir corales genéticamente diversos, documentar el proceso con tecnología de imagen avanzada, formar a equipos locales y generar datos útiles sobre reproducción, crecimiento y supervivencia".

Se ha observado el asentamiento de aproximadamente 65.000 nuevos corales

Se ha observado el asentamiento de aproximadamente 65.000 nuevos corales Cedida

Sin embargo, los propios científicos advierten de que la restauración coralina no puede convertirse en una excusa para retrasar la acción climática global.

"La restauración no es capaz de resolver por sí sola la crisis de los arrecifes", advierte Craggs. "Debe ir acompañada de reducción de emisiones, mejor gestión costera, control de la contaminación, pesca sostenible y protección efectiva de los ecosistemas marinos".

Aun así, el laboratorio de Seychelles ya ha demostrado algo que hace apenas unos años parecía improbable.