Rosa Marín, educadora infantil y portavoz de la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles, en una imagen cedida.

Rosa Marín, educadora infantil y portavoz de la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles, en una imagen cedida.

Historias

La marea amarilla en huelga por una educación infantil de calidad: "No podemos atender a los niños como necesitan"

Más información: La educación española a la palestra: falta de exigencia, un profesorado desmotivado y metodologías sin evidencias

El sector lleva años protestando ante ratios demasiado altas, salarios precarios y jornadas que no acaban al llegar a casa.

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Las educadoras infantiles de la Comunidad de Madrid han cumplido el primer mes de la huelga indefinida que iniciaron el 7 de abril para pedir mejoras en un sector que está tan denostado como valioso es para el desarrollo de los más pequeños.

Llevan años protestando ante ratios demasiado altas, salarios precarios y jornadas que no acaban al llegar a casa. Lo que más les pesa es no poder atender a las criaturas a nivel emocional.

"Es frustrante, sales llorando porque ves que nunca es suficiente y cuando llegas a casa sigues trabajando para poder llegar", lamenta Rosa Marín, educadora infantil y portavoz de la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles, impulsora de la huelga.

El clamor nacional que empezó en la capital, se está extendiendo por todo el país y el pasado jueves 7 de mayo tuvo lugar una huelga a nivel estatal. Marín afirma que ya hay comunidades autónomas donde se están planteando seguir el ejemplo madrileño y hacerla también de manera indefinida. Una de ellas, Cataluña.

"Esta marea amarilla está revolucionando todas las comunidades autónomas", dice orgullosa. La portavoz de PLEI saca un hueco entre reuniones y diversas citas del movimiento para atender a ENCLAVE ODS. Justo antes de la entrevista había estado en la Conferencia Episcopal. "Estamos tocando a la puerta de todo el mundo [para conseguir apoyo]".

La situación del sector

Marín describe la de su sector como una situación "límite, crítica". Algo que se ha extendido durante muchos años y que las ha llevado a estar cada día más quemadas. "Cada vez es más difícil de sostener porque sabemos que no damos a la infancia el cuidado que necesita y requiere".

Actualmente, la educación infantil de 0 a 3 años tiene unas ratios de 8 niños (bebés) en el primer nivel, 14 (1 a 2 años) en el segundo y 20 (2 a 3 años) en el tercero. "Son demasiados", denuncia.

Con esas cifras, responsabilizarse de que no les ocurra nada y sostenerles emocionalmente –aparte de cubrir sus necesidades básicas– es una tarea enormemente complicada, explica la educadora. "Es inviable, solo tenemos dos manos y dos ojos".

Otra de sus reclamaciones es la pareja educativa, es decir, que haya dos profesoras en cada aula para que los niños no queden desatendidos ni sin vigilancia en ningún momento.

Concentración de profesores del ciclo de Educación Infantil (0-3) el 7 de mayo de 2026 en Madrid.

Concentración de profesores del ciclo de Educación Infantil (0-3) el 7 de mayo de 2026 en Madrid. Europa Press

La situación actual, denuncia, no solo tiene consecuencias para ellas, sino también para los pequeños. Si están cambiando un pañal y hay otros siete bebés con hambre, sueño o que echan de menos a su madre, que necesitan un sostén y no lo tienen, eso genera inseguridad.

Algo que acaba afectando a las criaturas a nivel emocional y físico, porque esa sensación tampoco les permitirá explorar su entorno, que es fundamental para su desarrollo a todos los niveles.

Otro riesgo es que desarrollen indefensión aprendida, advierte Marín. Dejan de llorar y pedir, no se expresan, porque se acostumbran a que el adulto de referencia no les va a atender.

Por eso defiende rotunda que hay que invertir en la etapa de 0 a 3 años "para evitar dificultades cuando los niños sean más mayores".

Apoyo máximo de las familias

La portavoz de PLEI se siente muy orgullosa al pensar en el soporte que les están dando los entornos de los menores. Se están organizando a través de las Asociaciones de Familias de Alumnos, ponen quejas y van a pedir una reunión con la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid.

También les están ayudando con las cajas de resistencia –depósitos de dinero para pagarles parte del sueldo que pierden– y van a todas las movilizaciones. "El apoyo es máximo", celebra.

Concentración por la huelga estatal en la educación de 0 a 3 años en Sevilla el pasado 7 de mayo.

Concentración por la huelga estatal en la educación de 0 a 3 años en Sevilla el pasado 7 de mayo. Europa Press

A pesar de que algunos siguen mencionando su puesto como auxiliares y afirmando que su única labor es cambiar pañales, Marín considera que se ha conseguido construir "un clamor social" que logrará la llegada de una legislación que lo acompañe y una financiación adecuada para para poder sostener una educación de calidad.

También cuentan con el respaldo de otros grupos, como el Sindicato de Estudiantes, el de bomberos forestales de la Comunidad de Madrid o Integradoras en Lucha. Cuentan, asimismo, con otras entidades del resto de etapas educativas y otras asociaciones de trabajadores minoritarias.

Marín asegura que no echan de menos a ningún grupo y solo les falta conseguir que el gobierno autonómico las escuche, ya que todavía no han querido reunirse con ellas. Sí lo han conseguido con el Ministerio de Educación, con cuyo representante se reunirán el próximo martes.

Una de sus peticiones es que mejoren los pliegos de las condiciones de las escuelas de gestión indirecta.

Esta forma corresponde a la colaboración público-privada. Es decir, la escuela pertenece al ayuntamiento del municipio o a la comunidad, pero la gestiona una empresa privada. En este caso, se favorece la adjudicación a los proyectos de menor coste.

Un modelo que Marín califica de "perverso" porque conduce a la precariedad de las trabajadoras y a una educación de baja calidad. "Deben empezar a primar los proyectos educativos frente al dinero".

Actualmente, el 80% de las escuelas infantiles corresponden a este tipo de gestión en la Comunidad de Madrid y desde PLEI abogan por la municipalización y el viraje hacia un sistema público.

Con fuerza para luchar

Una de las mayores dificultades para mantener una huelga indefinida como esta es que las empleadas pierden dinero, ya que los días que no van a trabajar se les descuentan del sueldo.

En este primer mes, muchas de ellas han cobrado tan solo la mitad de una nómina que ya es, de por sí, bastante escasa. Aun así, asegura que esto no ha hecho mella entre las compañeras y "siguen todas totalmente convencidas".

Ya no se limitan solo a las protestas en las calles. El pasado viernes, un grupo de educadoras se encerró en una escuela infantil de Rivas Vaciamadrid para seguir luchando por sus derechos y los de los niños.

La suya es una batalla que está lejos de acabar. "Ya hemos conseguido poner a la infancia en el foco y no vamos a volver a las aulas hasta que consigamos las mejoras que pedimos", sentencia tajante.