Más de 430 millones de personas carecen de saneamiento gestionado de forma segura.

Más de 430 millones de personas carecen de saneamiento gestionado de forma segura. World Vision

Historias

El drama del Corredor Seco en América Latina: más de 160 M pasan 'sed' en una de las zonas más ricas en agua

La iniciativa Aqua Nexus impulsa soluciones para una crisis agravada por el cambio climático, la desigualdad y décadas de inversión insuficiente.

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En América Latina y el Caribe, una de las regiones con mayor disponibilidad de agua dulce del planeta, la sed sigue siendo una realidad. Según datos de Naciones Unidas, más de 160 millones de personas carecen de acceso seguro al agua potable y más de 430 millones no disponen de saneamiento gestionado de forma segura.

Joao Diniz, director para América Latina y el Caribe de World Vision, asegura que resulta irónico que la región que concentra cerca de un tercio de los recursos hídricos del planeta, sea la misma donde millones de personas carecen de acceso a agua segura. La explicación, apunta, está en una distribución desigual.

Ese desequilibrio se vuelve especialmente crítico en el Corredor Seco, una franja de más de 150.000 kilómetros cuadrados que se extiende desde el sur de México hasta el norte de Costa Rica y donde viven más de 22 millones de personas, muchas de ellas en situación de pobreza y altamente expuestas al impacto del cambio climático.

Allí, las sequías recurrentes, la degradación ambiental y la falta de infraestructuras han convertido el acceso al agua en un desafío diario. Y es que, como explica Jorge Galeano, director en Centroamérica para World Vision, "en muchos territorios rurales, las fuentes tradicionales como pozos o nacimientos están disminuyendo o volviéndose cada vez más irregulares".

El resultado de tal situación no es otro que familias recorriendo largas distancias para conseguir agua, así como una dependencia total de los sistemas que solo funcionan durante unas horas al día. Se trata, apuntan los expertos, de una crisis multidimensional que atraviesa la salud, la educación y la alimentación.

"La falta de agua impacta prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana", señala Galeano. "Cuando es escasa o de mala calidad aumentan las enfermedades relacionadas con ella, que afectan especialmente a los niños".

En el Corredor Seco centroamericano habitan 22 millones de personas expuestas a los efectos de las sequías recurrente.

En el Corredor Seco centroamericano habitan 22 millones de personas expuestas a los efectos de las sequías recurrente. World Vision

La infancia, de hecho, es el rostro más visible de esta crisis silenciosa. En el Corredor Seco, 16 de cada 100 niños no tienen acceso a agua segura y dedican hasta una hora diaria a recolectarla. "Esto interfiere con su capacidad de estudiar y en muchas ocasiones promueve la deserción escolar", advierte Galeano.

La escasez hídrica también golpea directamente la seguridad alimentaria. Pues, sin agua suficiente, la producción agrícola —principal sustento de estas comunidades— se reduce drásticamente, alimentando un círculo de pobreza, desnutrición y migración forzada.

Frente a este escenario, World Vision ha lanzado Aqua Nexus, una iniciativa que busca transformar la forma en la que se abordan los problemas de agua en la región. Su objetivo, explica Galeano, es "fortalecer todo el sistema que garantiza el acceso al agua, no únicamente construir infraestructura".

Soluciones innovadoras

Aqua Nexus combina soluciones tecnológicas, restauración ambiental y empoderamiento comunitario. Entre sus líneas de acción se incluyen sistemas de agua resilientes al clima, protección de fuentes hídricas, mejora del saneamiento en escuelas y centros de salud, y el uso de herramientas digitales para el monitoreo de los sistemas.

Pero uno de sus elementos más innovadores es su carácter colaborativo. "Funciona como un laboratorio social de co-creación", explica Diniz. "Comunidades, gobiernos, universidades, empresas y organizaciones sociales trabajan juntos para desarrollar y probar soluciones adaptadas a contextos reales".

Este enfoque permite diseñar respuestas específicas para territorios tan distintos como el Corredor Seco o la Amazonía, donde el problema no es la escasez de agua, sino el acceso a agua segura en comunidades remotas.

Además, la iniciativa busca diversificar las fuentes de financiación, combinando cooperación internacional, inversión social y financiamiento climático para escalar las soluciones. Y es que hablamos de un reto mayúsculo, pues, para cumplir con el ODS 6, los esfuerzos deben multiplicarse por siete en agua y por 14 en saneamiento, según Naciones Unidas.

La sostenibilidad, precisamente, es uno de los grandes desafíos históricos de este tipo de proyectos, dado que muchas iniciativas fracasan al no mantenerse en el tiempo. Para evitarlo, se ha desarrollado un modelo basado en tres pilares: gestión comunitaria, articulación institucional y movilización de inversiones.

Los resultados ya son visibles en algunos territorios. En Honduras, 16 municipios han alcanzado el acceso universal a agua y saneamiento básico gracias a este enfoque.

En zonas como San Juan Intibucá o Dolores, donde hace una década la pobreza superaba el 60% y la malnutrición infantil alcanzaba cifras alarmantes, los avances han sido notables: la desnutrición en menores de cinco años se ha reducido hasta el 4% en algunos casos.

En esta subregión, 16 de cada 100 niños carecen de acceso a agua segura y dedican una hora diaria en labores de acarreo de agua.

En esta subregión, 16 de cada 100 niños carecen de acceso a agua segura y dedican una hora diaria en labores de acarreo de agua. World Vision

Porque, como subraya Galeano, "el acceso al agua no es solo un tema de infraestructura, es el elemento clave para garantizar otros derechos como la salud, la educación y la nutrición".

A pesar de estos avances, el camino hacia el acceso universal sigue siendo largo y requiere cambios estructurales. De ahí que Diniz insista en tres prioridades: aumentar la inversión en zonas rurales, mejorar la gobernanza del agua y situar la gestión hídrica en el centro de las estrategias de adaptación al cambio climático.

"El agua debe ser considerado un eje central para el desarrollo, la seguridad alimentaria y la resiliencia de las comunidades", concluye Galeano.