Personas desplazadas en tiendas de campaña en Beirut.

Personas desplazadas en tiendas de campaña en Beirut. Amr Abdallah Dalsh REUTERS

Historias

Casi 700.000 desplazados en una semana en Líbano: la nueva escalada en Oriente Medio agrava la crisis humanitaria

Los organismos humanitarios alertan de una "crisis dentro de la crisis" por la falta de financiación y el creciente impacto sobre la población civil.

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La última escalada del conflicto en Oriente Medio ha desencadenado uno de los mayores desplazamientos de población en el Líbano desde el inicio de la crisis regional.

En apenas una semana, cerca de 700.000 personas han tenido que abandonar sus hogares, mientras los ataques aéreos y las órdenes de evacuación han obligado a miles de familias a huir con apenas lo imprescindible.

Según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 667.000 personas se han registrado en la plataforma gubernamental para desplazados, una cifra que sigue aumentando a medida que continúan los combates. Solo en el último día se registraron más de 100.000 nuevos desplazados.

La nueva escalada comenzó el 2 de marzo, cuando órdenes de evacuación israelíes dirigidas a residentes de más de 53 localidades y zonas densamente pobladas del Líbano, junto con la intensificación de los bombardeos, provocaron salidas precipitadas de población.

"Las vidas de millones de personas han quedado trastocadas a una escala sin precedentes", explicó Karolina Lindholm Billing, representante de ACNUR en el país.

El desplazamiento interno se ha extendido por todo el territorio. Familias procedentes del sur y del este del país han buscado refugio en Beirut, el Monte Líbano, distritos del norte y el valle de la Bekaa, muchas de ellas alojándose con familiares o en centros colectivos habilitados por el Gobierno.

Personas desplazadas tras una escalada entre Hezbolá e Israel, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán.

Personas desplazadas tras una escalada entre Hezbolá e Israel, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán. Mohamed Azakir REUTERS

Actualmente, alrededor de 120.000 personas se encuentran en refugios colectivos, mientras cientos de miles dependen de redes familiares o buscan alojamiento temporal.

La presión sobre la infraestructura humanitaria es enorme. Más de 117.000 desplazados están repartidos en 538 refugios colectivos, muchos de los cuales ya han alcanzado su capacidad máxima.

El impacto humano también se refleja en el número de víctimas. El Ministerio de Salud libanés ha informado de al menos 394 personas muertas y 1.160 heridas desde el inicio de la escalada, entre ellas mujeres, niños y refugiados sirios que residían en el país.

Un país saturado

El desplazamiento masivo llega en un momento especialmente delicado para el Líbano, que ya alberga una de las mayores poblaciones refugiadas per cápita del mundo. El país arrastra además una profunda crisis económica, institucional y social que limita su capacidad de respuesta.

El drama humanitario se refleja en historias como la de una mujer de más de 90 años que, según relató la responsable de ACNUR, perdió a once miembros de su familia en los ataques de 2024 y ahora vuelve a vivir en la misma escuela convertida en refugio que la acogió entonces.

"Historias como la suya reflejan el miedo, la incertidumbre y el trauma repetido al que se enfrentan muchas familias", afirmó.

Las organizaciones humanitarias también alertan de la saturación de los recursos. Según Cáritas, las autoridades han habilitado 567 refugios en todo el país, pero apenas unas decenas siguen teniendo plazas disponibles, mientras miles de personas continúan llegando a zonas consideradas más seguras.

"Estamos ante un desplazamiento masivo. Los refugios disponibles no pueden absorber la cantidad de población desplazada y las calles se llenan de personas huyendo de las zonas afectadas", explicó Roser Gil, responsable de Acción Humanitaria de Cáritas Española.

Además, las previsiones indican que el número de desplazados internos podría superar el millón de personas si continúan las hostilidades.

La infancia, la más afectada

El impacto del conflicto se está dejando sentir con especial intensidad entre los menores. Según datos de UNICEF, más de 91 niños han muerto y 275 han resultado heridos en el Líbano, mientras que alrededor de 280.000 menores se encuentran entre los desplazados.

El cierre generalizado de escuelas está afectando a cerca de un millón de niños, muchos de los cuales se refugian precisamente en centros educativos convertidos en albergues.

Una escuela convertida en refugio para familias desplazadas en Beirut.

Una escuela convertida en refugio para familias desplazadas en Beirut. Khalil Ashawi REUTERS

"Cada vez que las familias se ven obligadas a huir, la infancia pierde la poca estabilidad que le queda. Dejan atrás sus hogares, sus escuelas y su sensación de seguridad", señaló Heidi Diedrich, directora nacional de World Vision en el Líbano.

La organización advierte además de que 29.000 niños forman parte de los más de 83.000 desplazados recientes, muchos de ellos viviendo en refugios que ya se encuentran al límite de su capacidad.

Conflicto sin fronteras

El desplazamiento no se limita al interior del Líbano. Según las autoridades sirias, más de 78.000 personas han cruzado la frontera hacia su país, entre ellas unos 7.700 ciudadanos libaneses, además de refugiados sirios que han decidido regresar ante el deterioro de la situación.

A nivel regional, la crisis forma parte de un escenario mucho más amplio. El recrudecimiento de las hostilidades en varios puntos de Asia y Oriente Medio se produce en una región que ya acoge a unos 24,3 millones de personas desplazadas o retornadas forzosamente.

En conjunto, las últimas semanas han generado 734.700 nuevos desplazados en distintos países afectados por el conflicto, además de movimientos de retorno hacia Siria y Afganistán.

Ayuda bajo presión

Las organizaciones internacionales advierten de que la respuesta humanitaria se enfrenta a una grave falta de recursos. La operación de ACNUR en el Líbano, por ejemplo, solo cuenta con el 14 % de la financiación necesaria, lo que limita su capacidad para ampliar la asistencia.

Hasta ahora, la agencia ha distribuido más de 168.000 artículos de emergencia a más de 63.000 personas en más de 270 refugios colectivos, incluyendo mantas, colchones, lámparas solares y bidones de agua.

Sin embargo, los responsables humanitarios advierten de que las necesidades seguirán creciendo mientras continúe el conflicto. "Al ritmo actual de desplazamientos, trabajamos contrarreloj para reponer nuestras reservas nacionales de artículos esenciales", alertó Lindholm Billing.

Es por ese motivo que Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias insisten en que la protección de los civiles y el acceso sin restricciones a la ayuda son esenciales para evitar que la crisis humanitaria se profundice aún más en una región ya marcada por años de conflictos, desplazamientos y fragilidad económica.

El director ejecutivo de UNICEF España, Chema Vera, subrayó que la escalada bélica en Oriente Medio está teniendo "un impacto humanitario muy significativo, como en cualquier guerra, y máxime cuando el impacto sobre la población civil y sobre la infancia es especialmente intenso".

Vera recordó además que el alcance del conflicto se extiende mucho más allá de un solo país. "Estamos ante una región en la que 77 millones de niños y niñas viven en zonas afectadas por la escalada, de los cuales 46 millones necesitan algún tipo de asistencia humanitaria y 30 millones están fuera de la escuela", explicó durante un encuentro con periodistas celebrado el pasado 12 de marzo.

El responsable de UNICEF insistió también en la urgencia de una respuesta internacional más contundente: "Hace falta desescalar el conflicto, respetar el derecho internacional humanitario y cerrar la brecha de financiación que impide que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Detrás de cada cifra hay vidas de menores que están pagando el precio más alto de esta guerra".