Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias.

Una vecina de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias. Efe

Historias

El cambio climático incrementó las lluvias torrenciales en la península ibérica: ahora son un 30% más intensas que antes

Según el World Weather Attribution (WWA), los sistemas de alerta han mitigado parte del impacto, pero persisten riesgos estructurales.

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Mariana Goya
Publicada

El calentamiento global provocado por la actividad humana ha incrementado la intensidad de las precipitaciones extremas que causaron las recientes inundaciones en España, Portugal y el norte de Marruecos.

Un análisis del grupo científico internacional World Weather Attribution (WWA) concluye que los días más lluviosos son ahora aproximadamente un tercio más húmedos que antes de que el planeta se calentara 1,3 ºC. En concreto, un 36% más en la región sur estudiada y un 29% en la norte.

Además, los modelos climáticos atribuyen directamente a las emisiones de dióxido de carbono un aumento cercano al 11% en la intensidad de las lluvias en el área septentrional.

El informe sostiene que, aunque la variabilidad meteorológica sigue siendo relevante, "las líneas de evidencia apuntan hacia un aumento de la intensidad, especialmente de los eventos más extremos de precipitaciones intensas".

Y es que, según Friederike Otto, profesora de Ciencias Climáticas en el Imperial College de Londres y autora del estudio, "esto es exactamente lo que supone el cambio climático: los patrones meteorológicos que antes eran más manejables ahora se están convirtiendo en desastres más peligrosos".

Desde mediados de enero, nueve tormentas han azotado el Mediterráneo occidental con vientos de fuerza huracanada y lluvias persistentes. Incluso, en Grazalema (Cádiz) cayó en pocos días el equivalente a un año completo de precipitaciones.

Un vecino de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias registradas este miércoles en el municipio.

Un vecino de Grazalema (Cádiz) camina por una calle inundada debido a las intensas lluvias registradas este miércoles en el municipio. Román Ríos EFE

En conjunto, estos episodios causaron más de medio centenar de muertes, evacuaciones y daños. Tanto es así que el Gobierno español ha aprobado más de 7.000 millones de euros en ayudas, a los que se suman 1.780 millones del Ejecutivo andaluz, mientras que 12.400 personas fueron desalojadas y 115.000 resultaron afectadas en 19 municipios gaditanos.

En el foco

Los investigadores analizaron la probabilidad e intensidad de las lluvias máximas diarias en dos zonas: el norte de Portugal y el noroeste de España, por un lado, y el sur de Portugal, el suroeste de España y el norte de Marruecos por otro.

Para ello combinaron registros observacionales desde 1950 con simulaciones climáticas. Y, tal y como muestran los resultados, la atmósfera actual es más cálida y con mayor contenido de humedad, lo que favorece episodios de precipitaciones más severas.

De hecho, David García-García, profesor de la Universidad de Alicante y coautor del trabajo, calificó de "asombroso" los hallazgos en lugares como Grazalema: "Que caiga en pocos días el equivalente a las precipitaciones de todo un año supone un impacto enorme para nuestras infraestructuras y nuestro suelo".

A su juicio, "el calentamiento de la atmósfera provocado por nuestras emisiones colectivas de carbono está dando lugar a un patrón de lluvias más extremas e intensas, al que los responsables políticos deben prepararse y adaptarse".

Los 'efectos secundarios'

El estudio también describe los mecanismos meteorológicos asociados. En concreto, indica que un sistema atmosférico bloqueado actuó como barrera y canalizó sucesivas borrascas hacia Europa occidental, mientras "ríos atmosféricos" transportaron humedad desde una ola de calor marina en el Atlántico; un contexto que generó suelos saturados y agravó las inundaciones .

Los efectos variaron por territorio. En Portugal, la tormenta Kristin dejó seis fallecidos y un millón de personas sin electricidad. En Marruecos, las inundaciones causaron 43 muertes, 300.000 desplazados y 110.000 viviendas anegadas.

En ese sentido, el WWA subraya que los daños más graves se produjeron en zonas urbanas densamente pobladas y áreas edificadas en llanuras inundables.

Pese a la magnitud del episodio, el informe destaca que los sistemas de alerta temprana redujeron la mortalidad. No obstante, advierte de la necesidad de mejorar la coordinación entre niveles administrativos y reforzar la planificación urbana y las infraestructuras.

En cualquier caso, la economista Sehrish Usman, de la Universidad de Mannheim, recuerda que el impacto va más allá de los daños físicos. Pues, "las pérdidas aseguradas solo reflejan una parte de la realidad".

Sin embargo, indica, "las interrupciones en las infraestructuras, las cadenas de suministro, la productividad laboral y la inversión pueden generar pérdidas persistentes que se acumulan durante varios años".

Por ese motivo, el WWA concluye que reducir riesgos futuros requiere integrar proyecciones climáticas en la ordenación territorial y los códigos de construcción. Porque, como resume Otto, "tenemos las herramientas y los conocimientos necesarios para evitar que esto empeore".