Imagen de archivo de hormigas.

Imagen de archivo de hormigas. iStock

Historias

La curiosa manera en que las hormigas combaten epidemias: transforman sus nidos para contener las enfermedades

La Universidad de Bristol explica el método con que estos insectos alteran sus hogares para prevenir epidemias.

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Raquel Nogueira
Publicada

A nadie se le escapa la capacidad arquitectónica de las hormigas. Estos pequeños insectos tienen toda una jerarquía social que hace que los hormigueros funcionen como pequeñas ciudades.

Pero es que, además, tal y como afirma un estudio realizado por la Universidad de Bristol, en Reino Unido, también son capaces de transformar sus estructuras básicas para poner freno a las epidemias. Al vivir en sociedades densas y cerradas, el riesgo de que las enfermedades se contagien con rapidez es extremadamente alto.

La investigación, publicada en la revista científica Science, asegura que las hormigas realizan ajustes arquitectónicos "inteligentes" a sus hogares para frenar plagas y patologías.

En concreto, el equipo científico de Luke Leckie, doctorando experto en Ciencias Biológicas de la universidad británica, descubrió que los nidos tienen entradas más alejadas las unas de las otras y están más separados en el caso de las colonias afectadas por una enfermedad. Asimismo, hay menos conexiones directas entre las habitaciones de los hormigueros.

"Ya sabíamos que las hormigas modifican su comportamiento de excavación en respuesta a otros factores del suelo, como la temperatura o su composición", asegura en un comunicado Leckie. 

Inmunidad social

Estudios anteriores publicados en Nature o PLoS Biology ya aseguraban que estos animales han desarrollado una inmunidad social. Es decir, una suerte de sistema de defensa cooperativo que funciona de manera similar a la del cuerpo humano pero a nivel de colonia.

Sin embargo, indica el investigador, "esta es la primera vez que se ha demostrado que un animal no humano modifica la estructura de su entorno para reducir la transmisión de enfermedades".

Imagen en 3D tomada con un escáner micro-CT de una colonia de hormigas.

Imagen en 3D tomada con un escáner micro-CT de una colonia de hormigas. Universidad de Brístol

A pesar de su minúsculo tamaño, las hormigas poseen una serie de respuestas conductuales ante las epidemias que ayudan a crear esa inmunidad social. Realizan tareas tan complejas como la extracción, con partes de su boca, de esporas de hongos causantes de enfermedades o la fumigación de miembros de la colonia con veneno desinfectante.

Se ha registrado, también, que algunas hormigas portadoras de gérmenes se autoconfinan para proteger a la colonia.

Nidos complejos

Para llevar a cabo su investigación, Leckie y su equipo estudiaron a dos grupos de 180 hormigas cada uno y las introdujeron en dos hormigueros llenos de tierra para que cavasen sus hormigueros. Tras 24 horas se añadió a cada uno dos decenas de hormigas nuevas, entre las que había un grupo expuesto a esporas fúngicas. Se dejó que los insectos construyesen su hogar durante seis días más y, mientras tanto, se escaneaba de manera periódica las construcciones.

En la naturaleza, los hormigueros se componen de excavaciones complejas y tridimensionales, con túneles y cámaras que cumplen diferentes funciones, como almacenar alimento o proteger a las crías. Algo que se reproduce en experimentos como este.

Ilustración de un hormiguero de dibujos animados.

Ilustración de un hormiguero de dibujos animados. iStock

Los investigadores descubrieron, tras reconstruir el interior de las colonias con modelos 3D, la manera en que la enfermedad se fue extendiendo en ambos grupos de hormigas. Las simulaciones demuestran que los nidos modificados para evitar la epidemia reducen significativamente el riesgo de exposición de los individuos.

Asimismo, se dieron cuenta de que estas modificaciones estructurales de los hormigueros protegen las zonas más vulnerables de los mismos: los almacenes de alimento y las cámaras donde se encuentran las crías.

Para Leckie, uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es que el autoaislamiento muestra que "la reducción de la transmisión de enfermedades es incluso más fuerte en los nidos expuestos a gérmenes que en los nidos de control". Algo que, dice, podría inspirar a los humanos en el control de epidemias.