Riópar Viejo.
El pueblo medieval "fantasma" renacido perfecto para una escapada: de estar abandonado en el siglo XX a tener 5 vecinos
La silueta de esta villa, que llegó a ser candidata a Capital del Turismo Rural en 2021, está dominada por las ruinas de su antiguo castillo mudéjar.
Más información: El pueblo ideal para comer el mejor venao y hacer senderismo: tiene una cascada de 18 metros en Cabañeros
En lo alto de un imponente cerro calcáreo de la Sierra de Alcaraz y del Segura, se esconde una villa medieval que llegó a quedar completamente despoblada a finales del siglo XX y que hoy, sus cuidadas calles empedradas y sus casas de piedra rehabilitadas los han convertido en uno de los destinos de turismo rural con más encanto de Castilla-La Mancha.
Hablamos de Riópar Viejo (Albacete), un enclave con raíces que se remontan a la Edad del Bronce y que ha renacido como una pedanía de Riópar (localidad vecina situada a unos tres kilómetros) de apenas 5 o 6 habitantes. El aroma a pino, romero y tomillo te atrapan desde que plantas un pie en este pintoresco paraje.
Tras ser habitado por romanos, visigodos y musulmanes, sufrió un goteo constante de abandono. Su historia y decadencia estuvieron fielmente vinculadas al bronce. El principio de su fin comenzó en 1772, cuando se fundaron las Reales Fábricas de San Juan de Alcaraz (el Riópar actual) en el valle, atrayendo a toda la población local.
Riópar Viejo.
El declive fue tal que el viejo pueblo medieval se convirtió en un desierto de piedra. En el año 1995, con la muerte de su último vecino, Riópar Viejo quedó completamente deshabitado. Sin embargo, el turismo rural y el amor por el patrimonio propiciaron que el censo pasara de cero a cuatro residentes.
En la actualidad, el padrón marca 15 habitantes censados aunque en él solo hacen vida unas cinco personas, habiendo hoy en día más alojamientos rurales que vecinos.
Castillo de Riópar Viejo.
Entre fortalezas, misterio y estrellas
La silueta de esta villa, que llegó a ser candidata a Capital del Turismo Rural en 2021, está dominada por las ruinas de su antiguo castillo mudéjar. Esta fortaleza de origen islámico , que presenta una muralla con cinco torres rectangulares, sirvió como un punto estratégico en el valle del río de la Vega. Durante las batallas entre el marqués de Villena y el conde de Paredes de Nava, sufrió importantes asedios.
Durante los siglos XIX y XX, las ruinas del castillo fueron reutilizadas como cementerio. La leyenda negra local asegura que entre sus muros de mampostería se daba sepultura a los no bautizados, herejes y suicidas, mientras que en su zona noroeste aún se aprecian los pasadizos secretos que atravesaban el acantilado para huir de los asedios.
Riópar Viejo.
A su lado se erige la iglesia del Espíritu Santo que data del siglo XIII aunque su reconstrucción es del siglo XV. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC), es visible desde prácticamente cualquier rincón y destaca por ser una de las muestras de arquitectura románica situadas más al sur de toda la península ibérica.
Justo al lado del templo religioso se ubica el famoso Olmo de Riópar, un bello ejemplar que sobrevivió milagrosamente a la grafiosis (una enfermedad fúngica letal).
Fuente de Riópar Viejo.
Pero Riópar Viejo no solo vive de su pasado, se ha adaptado para sacar su máximo potencial. Un claro ejemplo es su sorprendente Museo del Esparto, un espacio gratuito que exhibe casi 150 piezas y aperos de artesanía tradicional. También destaca su idílica fuente escondida entre dos rocas a la que se accede a través de un precioso arco apuntado y dos miradores.
Además, es un destino certificado para los amantes de la astronomía, contando con una zona 'Starlight' justo enfrente del castillo: un lugar idóneo para observar los cielos estrellados sin contaminación lumínica.
Alrededor de este cerro calcáreo, el entorno natural esconde joyas como el espectacular nacimiento del río Mundo y el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima. Esto no es todo, ya que el paraje de Los Chorros, famoso por su imponente cueva y cascada de más de 80 metros, se encuentra a escasos minutos en coche.
Para los que prefieran el turismo activo, las montañas circundantes permiten trazar diferentes senderos a pie, rutas a caballo o incluso recorridos en todoterreno. Tras una larga jornada de exploración, los pequeños restaurantes de la zona ofrecen una cocina manchega basada en los asados a la leña y platos típicos como el atascaburras.
Casa de piedra en Riópar Viejo.
Riópar Viejo es una de esas escapadas que lo tiene todo, la oferta es tan completa que sus acogedoras antiguas viviendas de piedra rehabilitadas como casas rurales son solo el punto de partida.