Torre de la Ermita de la Virgen del Castillo situada en Chillón.
Un viaje por el patrimonio de la comarca de Almadén a través del rastro de las minas que forjaron su identidad
La alcaldesa de Almadén recibe a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha para descubrir este legado Patrimonio de la Humanidad.
Más información: Así es el sello que Correos ha dedicado al mercurio de Almadén (Ciudad Real)
"En Almadén y su comarca todo gira en torno a las minas que laten bajo su tierra". Con esta contundencia define Raquel Jurado, alcaldesa de la localidad, la identidad de un territorio situado en el extremo suroeste de Ciudad Real que no se puede entender sin su preciado mercurio, un mineral rojizo que ha marcado el destino y el alma de sus gentes.
Adentrarse en esta comarca castellanomanchega limítrofe con Badajoz y Córdoba es realizar un viaje al corazón de la historia de la humanidad; un enclave donde el paisaje no es un escenario, sino una consecuencia directa de la geología marcada incluso por la presencia de minerales como el cinabrio, un sulfuro de mercurio que ha sido históricamente la principal mena del mercurio y también la base del pigmento conocido como bermellón, muy valorado desde la Antigüedad.
Como bien apunta su regidora, Almadén es un nombre que proviene del árabe al-ma‘din, que significa literalmente "la mina". Aquí, el patrimonio no es algo estático, sino una herencia viva que late en cada piedra.
Cinabrio, mineral rojo que se extraía de las minas de Almadén, expuesto en el museo de la Escuela Minera e Industrial de la UCLM.
Desde 2012, Almadén ostenta con orgullo el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Jurado recomienda que una buena visita a Almadén comienza ante el Monumento al Minero, una escultura nacida de un concurso popular que resume el sentir de un pueblo.
Única en el mundo
Además, detalla con emoción que este conjunto no solo honra al trabajador del pozo puesto que "en el año 2019 se hizo un reconocimiento a las mujeres de los mineros. Los mineros habían sufrido mucho, pero no habían sufrido menos las familias". Es ante este monumento donde, cada 4 de diciembre y 8 de septiembre, el pueblo rinde tributo con ofrendas florales a Santa Bárbara y a la Virgen de la Mina.
Monumento al minero de Almadén.
Si hay un edificio que define la singularidad de Almadén es su Plaza de Toros. Única en el mundo por su planta hexagonal, este edificio es mucho más que un recinto taurino. Su construcción, iniciada hacia 1752, no fue casual: nació de una necesidad urgente de salud pública. Los beneficios obtenidos de los festejos taurinos se destinaron íntegramente a financiar la construcción del Hospital de Mineros de San Rafael.
Raquel Jurado en la plaza de toros hexagonal de Almadén.
Curiosamente, un incendio en las minas que duró tres años permitió destinar a una gran cantidad de obreros a su edificación. "La forma hexagonal tiene su lógica: un círculo no era favorable para hacer viviendas", relata la alcaldesa.
Detalles de la plaza de toros hexagonal de Almadén.
Alrededor del ruedo se construyeron casas para los mineros con sus chimeneas —que aún pueden verse desde el exterior— donde como Jurado explica se ubicará un hotel exclusivo en el que cada habitación es distinta, respetando la estructura original de aquellas viviendas unifamiliares.
Museos de Ciencia y Memoria
El patrimonio de Almadén se despliega ante el visitante a través de una serie de edificios cuya belleza sobria refleja una historia de ciencia, esfuerzo y superación. Una de las piezas fundamentales de este entramado es el Hospital de Mineros de San Rafael, hoy convertido en un fascinante museo y sede del archivo histórico.
Esta tradición de vanguardia se respira también en la Casa Academia, una institución fundada por Carlos III en 1777 que ostenta el orgullo de haber sido la escuela de ingeniería más antigua del país. Como bien destaca la regidora durante el recorrido, sus "250 años dan para mucho".
Hospital de Mineros de San Rafael visto desde el exterior.
Hoy ese legado continúa vivo en el Museo de la Escuela Minera e Industrial de la Universidad de Castilla-La Mancha que destaca por su ambiente multicultural, acogiendo a estudiantes de todo el mundo que caminan sobre siglos de sabiduría técnica.
Sin embargo, la historia de Almadén también guarda rincones que invitan a una reflexión más profunda, como los restos de la Real Cárcel de Forzados. Integrados hoy de forma sobrecogedora en la estructura de la escuela de ingeniería, estos muros narran la dureza de un sistema donde, en palabras de la alcaldesa, "los forzados nunca veían la luz del sol al transitar por galerías subterráneas directamente hacia la mina".
Real Cárcel de Forzados ubicada en Almadén.
Es imposible ignorar las Minas de Almadén, el origen de todo. Este yacimiento, único en el mundo por su longevidad, ha sido explotado desde tiempos de los romanos hasta su cierre definitivo en 2003. Hoy, esa "herida" en la tierra se ha transformado en el Parque Minero, un espacio que permite comprender la magnitud de una industria que movió los hilos de la economía global.
Parque Minero ubicado en la población de Almadén (Ciudad Real).
Finalmente, vigilando todo este conjunto desde las alturas, se alza el Castillo de Retamar. Esta fortaleza no solo corona el perfil de la ciudad, sino que actúa como un guardián del tiempo que recuerda el origen estratégico de este asentamiento.
Castillo de Retamar ubicado en Almadén.
Desde su posición privilegiada, el castillo contempla una comarca que ha sabido transformar cada uno de sus edificios históricos en un motivo de orgullo y en una ventana abierta hacia su pasado más universal.
Experiencia del visitante
Es en este punto de la visita donde cobra especial relevancia la Oficina de Turismo, que actúa además como centro de interpretación del Geoparque Volcanes de Calatrava. Desde allí, se ofrece una visión detallada y global que une el patrimonio de la humanidad con las raíces de la tierra. Esta comarca, como explica Jurado, "no puede descubrirse en un solo día" porque requiere tiempo, calma y curiosidad para ser comprendida.
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Mirando hacia el futuro, la alcaldesa subraya la importancia de la próxima actuación del nuevo Museo Sofía Reina. Este proyecto promete ser un revulsivo cultural que integrará nuevas formas de entender el arte y el patrimonio, reforzando la posición de Almadén como un destino que sabe honrar su pasado mientras se proyecta con ambición hacia la modernidad.
Un paseo por la comarca
A escasos kilómetros de Almadén, la localidad de Chillón complementa el viaje con su riqueza espiritual. La Ermita de la Virgen del Castillo, situada sobre un cerro con vistas espectaculares, se erige sobre una antigua fortaleza.
En el pueblo, la Iglesia de San Juan Bautista es parada obligatoria para admirar su techumbre mudéjar de par y nudillo. Chillón es, además, un laberinto de agua con fuentes históricas como la Fuente de Abajo y sus antiguos lavaderos.
Vistas desde la Ermita de la Virgen del Castillo ubicada en Chillón.
Por su parte, Saceruela ofrece el patrimonio vinculado a la calma. Rincones como el Puente Romano o de los Muertos, clave en las rutas de trashumancia, conviven con el Pilar y la Noria, monumentos a la ingeniería popular.
Campo de Aviación ubicado en Saceruela.
El Campo de Aviación, vestigio de la Guerra Civil, se ha transformado hoy en un espacio de paseo y memoria histórica de gran valor paisajístico.
Este recorrido patrimonial por la comarca de Almadén se extiende también a localidades como Guadalmez, Valdemanco del Esteras, Agudo, Alamillo y Almadenejos, donde el legado histórico y etnográfico sigue muy presente. Guadalmez conserva ejemplos de arquitectura tradicional vinculada a la actividad agroganadera y antiguas vías de comunicación históricas.
En Valdemanco del Esteras destacan las construcciones populares de piedra y adobe, reflejo de la adaptación al entorno serrano y de las formas de vida tradicionales de la comarca.
Agudo y Alamillo atesoran iglesias como la parroquia católica de la Inmaculada Concepción, plazas y edificios civiles que muestran la evolución histórica de estos municipios fronterizos entre Castilla-La Mancha y Andalucía, además de conservar un valioso patrimonio ligado a la trashumancia y al aprovechamiento del monte mediterráneo.
Parroquia católica de la Inmaculada Concepción situada en Alamillo.
Por su parte, Almadenejos constituye uno de los enclaves fundamentales del patrimonio minero de la comarca, estrechamente vinculado a las explotaciones de mercurio de Almadén y a infraestructuras históricas relacionadas con esta actividad que marcó la identidad y el desarrollo de todo el territorio.
Citas indispensables en el calendario
Elegir la fecha de visita es clave para sentir el alma de la comarca. Almadén destaca por unos Carnavales potentes, declarados de Interés Turístico Regional: "Es la fiesta en la que más participa la gente; las agrupaciones crecen y no tiene nada que envidiar a otros carnavales famosos", asegura Jurado.
En Chillón, la cita ineludible es San Roque en agosto, con su tradicional 'Vaca de San Roque', mientras que en Saceruela impera la devoción a la Virgen de las Cruces y la romería de San Isidro en mayo.
Elementos ubicados en la oficina de turismo de Almadén donde se observa un gorro típico del carnaval de la localidad.
Visitar Almadén y su comarca es, en definitiva, reconciliarse con la historia a través de los sentidos. Es entender que bajo nuestros pies hubo un "infierno" de cinabrio que permitió construir imperios y financiar hospitales, y que hoy esa misma tierra nos ofrece un paraíso de cultura, arquitectura y paz.
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Como bien apunta Jurado este rincón de Ciudad Real no es solo un vestigio del pasado, sino un ejemplo vivo de resiliencia y orgullo. Quien llega aquí buscando una mina, se marcha habiendo descubierto un alma: la de una comarca que ha sabido convertir su herencia más profunda en una invitación eterna a la hospitalidad.