Cárcavas del Pontón de la Oliva.
Parece California, pero está en España: el paisaje rojizo entre Guadalajara y Madrid conocido como "tierras malas"
Hace millones de años, esta zona estaba cubierta por el mar.
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En la frontera entre la provincia de Guadalajara y la Comunidad de Madrid, la naturaleza ha provocado uno de los rincones más fascinantes de la España interior que muchos comparan con el árido desierto del Valle de la Muerte en California.
Se trata de las cárcavas del Pontón de la Oliva, un laberinto de chimeneas de arcilla roja, pináculos y crestas afiladas que abarca casi un kilómetro de perímetro y se alza en el término municipal de Alpedrete de la Sierra (Guadalajara), muy cerca de la localidad madrileña de Patones.
El secreto de este paisaje, que parece sacado de Marte y conocido geológicamente como "tierras malas" o badlands, reside en la fuerza del agua. Hace millones de años, esta zona estaba cubierta por el mar, lo que dejó un sustrato de sedimentos blandos formados por arcillas, arenas y conglomerados.
Cárcavas del Pontón de la Oliva.
Durante milenios, el agua de la lluvia ha ido esculpiendo estos enormes farallones de tonos rojizos y ocres. La ruta más habitual para llegar a este circo arcilloso arranca en un lugar cargado de historia: la presa del Pontón de la Oliva, considerada la infraestructura más antigua del Canal de Isabel II.
La reina Isabel II mandó construir este muro de 32 metros de altura, 72 de longitud y casi 40 de grosor en su base para abastecer de agua a Madrid. Se empleó a unos 1.500 prisioneros para levantar esta presa que fue inaugurada en 1858 y que fue abandonada poco después por un mal cálculo de ingeniería que provocaba fisuras y filtraciones de agua.
presa de El Pontón de la Oliva (Guadalajara).
Aunque el transporte público llega hasta pueblos cercanos como Patones, lo más recomendable es desplazarse en coche. Si viajas desde Madrid deberás tomar la carretera M-102, pasar por Patones de Abajo y poco después llegarás a un cruce donde debes tomar la M-134 en dirección al embalse de El Atazar y la presa del Pontón de la Oliva.
Si partes desde Guadalajara, primero deberás tomar la CM-10002 que conecta con la M-102 y en unos pocos kilómetros te toparás con el mismo desvío hacia la M-134 que da acceso directo al entorno de la presa donde se encuentra un pequeño aparcamiento que suele llenarse rápido durante los fines de semana.
Los asiduos recomiendan dejar el vehículo en la explanada habilitada en la vía M-134, a menos de 500 metros del desvío principal. Desde la presa, cruzando el río Lozoya, arranca una ruta de senderismo circular de unos 12 kilómetros que desemboca en un espectacular mirador natural a casi 1.000 metros de altitud.
Desde allí arriba, no solo disfrutarás de las cárcavas rojizas, sino de una panorámica inigualable de la vega del Jarama y la sierra de Guadarrama. Durante las cuatro horas de recorrido, los caminantes también pueden toparse con las ruinas de la ermita de la Virgen de la Oliva, un templo románico-mudéjar de los siglos XII y XIII. Sin duda,
Este "Valle de la Muerte español" es uno de esos tesoros naturales desconocidos que es gratificante descubrir.