Plaza mayor de Puerto Lápice (Ciudad Real).
Paradas con alma: un viaje por la Castilla-La Mancha más auténtica a través de 10 plazas que debes conocer
Estos puntos de encuentro encierran buena parte de la esencia que construye la identidad de la comunidad autónoma.
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Desde el ágora griega, el foro romano o el zoco musulmán, las plazas han sido el principal punto de encuentro en nuestra civilización. Lugares donde la gente se reunía para comprar, vender, festejar o, simplemente, ver cómo pasa la vida.
Estos lugares han llegado hasta nuestros días como testigos mudos del paso de la historia y guardianes de las raíces culturales e históricas más profundas de los pueblos de Castilla-La Mancha.
A lo largo y ancho de las cinco provincias que conforman nuestra región existen centenares de ellas, todas con características singulares que van desde la sobriedad y la monumentalidad de la vieja Castilla a la vistosidad de las plazas manchegas.
Nosotros, desde EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, te invitamos a hacer un recorrido por diez de las plazas más representativas de la comunidad autónoma.
Sigüenza y Atienza
Plaza Mayor de Sigüenza.
En la provincia de Guadalajara, buena parte de la vida de Sigüenza gira en torno a su Plaza Mayor. Este lugar surgió en el siglo XV, cuando el cardenal Mendoza decidió derribar un lienzo de la muralla para crear un nuevo espacio diáfano frente a la catedral donde celebrar el mercado semanal. Este es el germen de una de las plazas castellanas más bellas.
Con una estructura rectangular y estilo renacentista, en uno de sus extremos se levantó una galería porticada para guarecerse los días de lluvia. Cuentan los lugareños que unos americanos quisieron comprar esta plaza para llevársela piedra a piedra a Estados Unidos. Sea verdad o mentira, lo cierto es que de noche es casi mágica.
Plaza del Trigo de Atienza (Guadalajara).
Cerca de Sigüenza, en Atienza, las principales calles de su casco antiguo convergen en la Plaza del Trigo, conocida también como plaza del Mercado o plaza de don Bruno Pascual Ruilópez.
Su arquitectura tradicional la convierte en una de las plazas con más identidad de toda Castilla-La Mancha. Los edificios y casas que la conforman reflejan la arquitectura propia de la villa, con fachadas enfoscadas de cal, vigas y pilares vistos, y rodeada de soportales.
Almagro y San Carlos del Valle
Plaza Mayor de Almagro.
De la monumental Castilla nos trasladamos al corazón de La Mancha ciudadrealeña. Hablar de plazas en esta provincia obliga a darte un paseo por la Plaza Mayor de Almagro.
Sus icónicos soportales, que la convierten en una de las estampas más reconocibles de la ciudad, cuentan con 81 columnas de piedra con zapatas de madera y sobre ellos se encuentran las galerías acristaladas al estilo centroeuropeo que la hacen única en España.
En uno de sus flancos abre sus puertas el famoso Corral de Comedias de Almagro, único de su género en todo el mundo y corazón del Festival de Teatro Clásico.
Plaza Mayor de San Carlos del Valle. © Turismo de Castilla-La Mancha / David Blázquez
Si a San Carlos del Valle se le conoce como el Vaticano de la Mancha, por algo será. Este pequeño municipio situado en el corazón de la provincia ciudadrealeña alberga un gran número de monumentos, muchos de los cuales se concentran en torno a su Plaza Mayor.
Este espacio casi redondo data del siglo XVIII y fue diseñado para enmarcar el gran templo que se encuentra en su centro geométrico, la iglesia del Santísimo Cristo del Valle. En este entorno también se encuentran el Ayuntamiento y la Casa Grande de la Hospedería.
Puerto Lápice y Villanueva de los Infantes
Plaza Mayor de Puerto Lápice.
La Plaza Mayor o Plaza de la Constitución de Puerto Lápice quizá sea una de las más pintorescas de la comunidad autónoma.
Se trata de un emblema de la arquitectura popular manchega erigido en dos plantas de soportales apoyados en zapatas y pies derechos de madera pintados en el característico color almagre de La Mancha.
Una vez que el visitante atraviesa su arco de entrada, accede a un patio de vecinos rodeado de viviendas, tal y como fueron concebidas las antiguas ventas en los siglos XVI y XVII. En la parte sur, frente al Ayuntamiento, hay unos pequeños jardines en torno a una antigua noria que convierten este lugar en una estampa típicamente quijotesca.
Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes.
Terminamos el recorrido por la provincia de Ciudad Real con otro de esos pueblos repletos de monumentalidad: Villanueva de los Infantes. Aquí, su Plaza Mayor encarna el centro neurálgico de la vida en este municipio.
Esta construcción de estilo neoclásico data del siglo XVII y se alza sobre una planta rectangular. En su parte sur, se pueden observar amplias balaustradas de madera sustentadas por zapatas, mientras que en los otros dos lados el peso de las fachadas lo soportan una sucesión de arcos de medio punto.
Tarazona de la Mancha y San Clemente
Plaza Mayor de Tarazona de la Mancha.
De la provincia de Ciudad Real saltamos a Tarazona de la Mancha, en Albacete. Este municipio tiene en la Plaza Mayor uno de sus signos de identidad más visibles.
Este espacio rectangular presenta unos hermosos balcones volados de madera que le dan un sabor añejo y especial. En una de sus esquinas está grabado un escudo del Papa Inocencio XI y en el centro hay una fuente de 1928.
Alrededor de ella también encontramos el Ayuntamiento, la única construcción que conserva soportales sobre arcos de piedra de medio punto, y la Iglesia de San Bartolomé, construida en el siglo XVII en estilo renacentista con capillas de diferentes épocas.
Plaza Mayor de San Clemente.
Un poco más al norte, en la provincia de Cuenca, la vida de San Clemente siempre se ha articulado alrededor de su Plaza de los Tesoros.
El edificio más representativo que alberga es la antigua Casa Consistorial, situada en una esquina y que corona sus dos plantas con una torre construida en la parte izquierda. En la zona baja, se aprecia una galería porticada con siete vanos y columnas dóricas, arcos de medio punto y decoración de molduras, mientras que en la alta, se desarrolla una sucesión de ventanas con arcos de medio punto y cornisa corrida a lo largo de la fachada, sobre la que se extiende un friso decorado por rosetones.
Justo enfrente, se aposenta la iglesia de Santiago Apóstol, también de estilo renacentista pero con elementos del gótico y el barroco.
Ocaña y Tembleque
Plaza Mayor de Ocaña.
Terminamos este viaje en la provincia de Toledo con dos de sus plazas más emblemáticas. La Plaza Mayor de Ocaña, declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1981, es la tercera más grande de toda España, solo por detrás de Madrid y Valladolid.
Esta plaza de traza barroca se comenzó a construir en 1777 por orden de Carlos III sobre una planta de rectángulo casi cuadrado, con 18 arcos en los lados mayores y 17 en los lados menores. Presenta sillería almohadillada, arcos de medio punto de ladrillo y pórticos o galerías cubiertas como elementos principales.
Plaza Mayor de Tembleque.
Por último, Tembleque posee en su Plaza Mayor otro de los emblemas del barroco popular del siglo XVII.
Este conjunto monumental se caracteriza por el empleo de entramados de madera, con pilares, toscos canecillos, zapatas y forjados de bovedillas de yeso corrido en sus plantas altas y el soportal.
El acceso principal a la plaza está cubierto por un voladizo coronado por un mirador a cuatro aguas y en uno de sus lados está el Ayuntamiento, construido en 1654.
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