Cómo tratar el daño que algunas madres quieren hacer a sus hijos cuando tienen un TOC

Cómo tratar el daño que algunas madres "quieren hacer a sus hijos" cuando tienen un TOC

Vivir

Cómo tratar el daño que algunas madres "quieren hacer a sus hijos" cuando tienen un TOC

La psicóloga Ana M. Ángel Esteban analiza el asunto del trastorno obsesivo compulsivo.

Más información: Ahora sí, ahora no: la trampa psicológica de las relaciones ambiguas

Publicada

La psicóloga y sexóloga toledana Ana M. Ángel Esteban vuelve con una nueva entrega de su consultorio en EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, un espacio en el que trata cuestiones sobre la mente, las emociones y la sexualidad.

En esta ocasión, la experta aborda el tema del trastorno obsesivo compulsivo, un gran desconocido incluso para muchos psicólogos. "A veces existen pensamientos tan terribles que podían confundirse con los pensamientos típicos de una persona psicópata. Os cuento la diferencia".

1. ¿Por qué estas personas tienen estos pensamientos de pánico a hacer daño a sus hijos?

El TOC precisamente se expresa así, sobre lo que más valoramos. Estos pensamientos son más comunes en las mujeres y más aún cuando los hijos son pequeños. Cuando nos convertimos en madres, nuestro sistema de alarma y protección se activa al máximo. Hay una sensación extrema de responsabilidad, de tener que protegerlo pase lo que pase. En algunas personas con TOC, esa hiperresponsabilidad se traduce en pensamientos intrusivos, no elegidos, como ¿y si pierdo el control y le hago daño?

No es un deseo, como podría ocurrir en un psicópata. Es un pensamiento que aparece precisamente porque imaginar eso es insoportable. Cuanto más importante es el hijo o cualquier otro tema sobre el que se tiene un TOC, más insoportable y miedoso es el pensamiento.

2. ¿Tener estos pensamientos significa que podrían hacerlo?

No, jamás. En el TOC hablamos siempre de pensamientos egodistónicos: los que van completamente en contra de los valores y deseos de la persona. La madre siente horror, culpa, muchísima ansiedad y necesidad de asegurarse de que no le hará daño. Precisamente quien se preocupa mucho de algo, está muy pendiente de que sea así.

Nunca harán nada en contra de su voluntad. Tener una obsesión no te hace ajena a controlar tu voluntad, pero crea tantas dudas patológicas que no confías en ti misma. Ahí es cuando comienzan las conductas evitativas o las llamadas compulsiones, como evitar quedarse a solas con el bebé y no tener acceso a objetos punzantes. Esto indica muchísimo miedo, indescriptible, pero no peligro.

3. ¿Es más frecuente en el posparto?

Sí, aunque puede prolongarse durante años una vez que se ha implantado ese miedo porque no concebimos que lo estemos pensando. Es como una alerta ya permanente por haber sido capaz de pensarlo.

Ciertamente, el posparto es una etapa de enorme vulnerabilidad psicológica porque hay cambios hormonales importantes, menos horas de sueño, estrés físico y emocional y una alta exigencia social hacia la maternidad, casi monitorizada por la familia y personas cercanas que te recuerdan constantemente lo importante que es tu hijo.

Cuando aparece un pensamiento violento, el contraste con lo que tu deseas en realidad para tu hijo es tan brutal, que genera pánico. "¿Qué clase de madre soy si estoy pensando esto? Si lo pienso, terminaré haciéndolo". Ese intento de eliminar el pensamiento es precisamente lo que lo mantiene.

4. ¿En qué se diferencia un pensamiento TOC de una psicosis?

En el deseo de hacerlo, con convencimiento y gratificación anticipada (psicópata). Por el contrario, el miedo a hacerlo y con mucha culpa (TOC). En este último caso, la madre reconoce que el pensamiento es absurdo o irracional, que no va con ella e intenta convencerse. Hay miedo intenso a que ocurra, busca ayuda porque no puede tolerar ni lo que piensa ni la ansiedad que le produce. Hay culpa y un intento constante de autoconvencimiento de que lo que piensa no lo desea.

Son cuadros completamente distintos. El TOC no implica pérdida de realidad sino todo lo contrario, una "obsesión" con ese pensamiento acompañado de exceso de miedo. En la psicosis hay deseo real de hacerlo y no hay dudas ni malestar al pensarlo. Es importantísima esta diferencia para quienes lean y se sientan es una situación parecida

5. ¿Qué pueden hacer estas madres que están viviendo esta situación?

Es muy importante ir al psicólogo para aprender técnicas de control de estos pensamientos que no se pueden evitar que aparezcan, pero sí se pueden parar. Lo más eficaz es la terapia cognitivo-conductual y en otros casos hay que asociar medicación, según sea la intensidad de los pensamientos o la dificultad de la persona para intentar controlarlos.

Es el tratamiento "de libro": psicoterapia y farmacología. La clave no es eliminar el pensamiento, sino controlarlo en vez de que te controle él a ti. Y se consigue.

Tenemos que tener muy claro que dentro de esta situación TOC que tener un pensamiento no es tener una intención, tener una imagen que nos reprochamos no es desear hacerla y tener miedo no es señal de peligro, sino de que nos negamos.

Estos pensamientos producen mucha ansiedad, hablan de tu responsabilidad y de tu amor, no de que exista peligro. Esto tiene tratamiento sí o sí y se controla.

Otros artículos de Ana M. Ángel Esteban: