Pasillo del Hospital Universitario de Toledo.

Pasillo del Hospital Universitario de Toledo. Javier Longobardo

Sanidad ENFERMEDAD

Qué enfermedades nos llevan a ingresar en los hospitales de Castilla-La Mancha: perfiles de los pacientes tipo

Despuntan las dolencias digestivas, respiratorias y cardiovasculares. El cáncer afecta más a los hombres; las afecciones endocrinas, a las mujeres.

Más información: El cáncer y las enfermedades del corazón causan más de la mitad de las muertes en Castilla-La Mancha

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Los hospitales de Castilla-La Mancha concedieron casi 181.000 altas de hospitalización en 2024, último año del que se ofrecen datos completos. Las enfermedades del aparato digestivo generaron el mayor volumen de morbilidad, con unos 26.700 ingresos. Las dolencias respiratorias y las relacionadas con el circuito cardiovascular fueron los otros dos grupos que más problemas graves de salud han causado.

Los problemas del aparato digestivo, con 26.697 casos, se convirtieron en la primera causa de ingreso y posterior salida en la comunidad autónoma. Su peso proporcional alcanzó el 14,8 % de toda la actividad hospitalaria en la región.

Además, las enfermedades respiratorias aportaron 26.123 pacientes sanados (14,5 % del total), una cifra muy similar a la que añadieron las patologías digestivas. En la misma línea, las del sistema circulatorio ocuparon el tercer peldaño, con 20.949 ingresos (11,6 %).

La acumulación de estas tres categorías explicó el 41 % de las hospitalizaciones resueltas en la comunidad autónoma. Sus respectivas prevalencias se vinculan con los pacientes de edad madura y que padecen patologías crónicas.

Las lesiones emergen como el cuarto grupo según el volumen de ingresos en los sanatorios de Castilla-La Mancha. Se trata de un problema que, en buena parte de los casos, se atiende en la planta de traumatología. Accidentes o caídas propiciaron la llegada de 16.639 personas (9,2 %) al hospital.

Este tipo de trastornos de origen externo superaron al cáncer como razón para la estancia hospitalaria. Las neoplasias registraron 15.659 altas (8,7 %). Aunque son la quinta categoría por volumen, suelen representar una de las mayores cargas por su elevada estancia media y la complejidad de su tratamiento.

Otros padecimientos que anticiparon un número significativo de ingresos fueron las complicaciones del embarazo, parto y puerperio, con 13.031 ingresos. Las enfermedades del sistema genitourinario agregaron 13.017 casos, una cuantía que desvela una notable demanda en servicios como urología o nefrología.

Los problemas de salud con menor incidencia hospitalaria fueron las anomalías congénitas (592 ingresos) y las relacionadas con el oído (609 ingresos). El magro acumulado sugiere su habitual tratamiento en el ámbito ambulatorio.

Cáncer en hombres; dolencias mentales en mujeres

El desglose de altas resultó asombrosamente equilibrado: 90.076 hombres frente a 90.016 mujeres. A pesar de las grandes diferencias en patologías específicas, la carga asistencial regional se reparte a la mitad entre ambos sexos.

El perfil del paciente hospitalizado en Castilla-La Mancha muestra que el hombre ingresa más por procesos agudos y crónicos de corazón, pulmón, digestivo y cáncer. Al mismo tiempo, el volumen de la mujer se equilibra gracias a la salud reproductiva y una ligera mayor incidencia en salud metabólica y mental.

La mayor diferencia se encontró en la categoría de los padecimientos digestivos: los hombres lamentaron 3.521 ingresos hospitalarios más que las mujeres.

Del mismo modo, los hombres presentan un exceso de ingresos por afecciones respiratorias de 3.127 casos respecto a las mujeres, un patrón que se relaciona con mayores tasas de tabaquismo y exposición a riesgos laborales.

También fue más alto el impacto de las estancias relacionadas con el corazón entre los hombres de Castilla-La Mancha, con 2.525 altas más que en las mujeres. Esta diferencia representa una brecha significativa y refuerza una tendencia observada: los eventos cardiovasculares agudos afectan con mayor frecuencia —o de forma más temprana— a la población masculina.

Asimismo, los varones presentaron un peor desempeño en el ámbito de las neoplasias, con 1.676 casos adicionales respecto a las mujeres. Este dato apunta a una mayor incidencia —o una mayor gravedad— de los procesos tumorales que requieren hospitalización en el sexo masculino dentro de esta región.

En cuanto a las lesiones y envenenamientos, ellos contabilizaron 1.029 casos más por causas externas. Este patrón es habitual en epidemiología y suele estar relacionado con una mayor exposición a accidentes de tráfico, riesgos laborales y conductas de mayor riesgo.

Por el contrario, determinadas patologías presentaron un cierto sesgo femenino. En concreto, las enfermedades genitourinarias registraron 263 casos más en mujeres; también hubo 238 más en las afecciones endocrinas y metabólicas, y 197 más en el ámbito de trastornos mentales.

Por otra parte, el embarazo tuvo un efecto compensatorio sobre el global de las cifras. Las mujeres acumularon 13.031 ingresos exclusivos por embarazo, parto y puerperio. Al tratarse de una condición no patológica en sentido estricto, su exclusión habría reducido notablemente la cifra de hospitalizaciones femeninas en la región, situándola muy por debajo de la de los hombres en la mayoría de los indicadores clínicos.

En el caso de las enfermedades de la sangre, como la anemia, las mujeres también superaron a los hombres, con 998 ingresos frente a 975. Aunque la diferencia fue reducida —apenas 23 casos—, revirtió la tendencia predominante en otros grupos de patologías.

Asimismo, las mujeres acumularon 318 casos más en la categoría de contactos con los servicios de salud por motivos preventivos o administrativos. Este patrón sugiere un mayor uso de los recursos hospitalarios por parte de la población femenina para el seguimiento clínico y la prevención.