Nahum en su farmacia en Puente Vadillos (Cuenca).

Nahum en su farmacia en Puente Vadillos (Cuenca). Cedida

Sociedad

Nahum se mudó a un pueblo de 130 habitantes tras dejar Valencia: "El alquiler es tres veces menos, puedo ahorrar"

"Si algún fin de semana no tengo guardia quiero bajar a ver a mi familia, a mi pareja y a mis amigos, pues son tres horas en coche; tampoco está lejos", relata.

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El acceso a la salud en la llamada "España vaciada" se sostiene sobre un acrónimo técnico, pero de profundo valor humano: las farmacias VEC (Viabilidad Económica Comprometida). Se trata de aquellos establecimientos —602 en toda España— que dan servicio a pueblos pequeños y cuya facturación mensual por recetas públicas no alcanza los 12.500 euros.

Si este cordón umbilical sanitario terminara por romperse debido a la despoblación y estas boticas bajaran la persiana, las más de 5,6 millones de personas que cubren en el país (en su gran mayoría ancianos) quedarían desamparadas y tendrían que desplazarse decenas de kilómetros para conseguir su medicación esencial.

El sector ha encontrado un balón de oxígeno en Nahum, un valenciano de 23 años que se ha mudado a Puente Vadillos, una pedanía de Cañizares (Cuenca) de apenas 138 vecinos, para tomar las riendas de la única farmacia del lugar. "Empecé concretamente hace un mes y medio, el 27 de mayo", afirma a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

Nahum en la entrada de su farmacia en Puente Vadillos (Cuenca).

Nahum en la entrada de su farmacia en Puente Vadillos (Cuenca). Cedida

Su camino hasta esta primera aventura en solitario no ha sido tan extenso como el de otros emprendedores. Estudió la carrera de Farmacia en la Universidad CEU Cardenal Herrera en Valencia y durante el periodo de prácticas se le abrió la posibilidad de asumir la titularidad de una botica que precisaba urgentemente de relevo generacional.

Los anteriores propietarios acababan de ser padres y, ante la enorme dificultad de compaginar la crianza de un bebé con la atención continuada que requiere un servicio así, decidieron buscar un "heredero". Lejos de amedrentarse, la experiencia acumulada en sus meses de formación le dio el impulso definitivo para aceptar el reto.

Nahum en su farmacia en Puente Vadillos (Cuenca).

Nahum en su farmacia en Puente Vadillos (Cuenca). Cedida

"Una vez aprendí todo lo que implica este negocio, me vi preparado y decidí irme de casa", recuerda. Con esa valentía, Nahum hizo la maleta para cumplir un sueño a 269 kilómetros de su hogar. "Si algún fin de semana no tengo guardia quiero bajar a ver a mi familia, a mi pareja y a mis amigos, pues son tres horas en coche; tampoco está lejos", relata.

El cambio, por supuesto, le ha exigido una rápida metamorfosis, pasando de un graduado en prácticas a autónomo. "Pasas de ser un becario a llevar un negocio, hay mucha faena detrás que no se ve y consume tiempo", confiesa tras cinco semanas.

Con el traspaso de licencia formalizado, Nahum vive de alquiler en el propio local: "La planta baja es la tienda y luego el resto es mi casa. En el precio se incluye todo", apunta.

"Qué valiente y qué raro"

Aterrizar en un rincón de la Serranía de Cuenca que carece de los atractivos que mueven a la juventud (ocio, educación y servicios) resulta impactante en cualquier entorno como el suyo. "Todo el mundo me decía que qué valiente por irme a vivir solo con mi edad", rememora el joven farmacéutico.

La nueva vida de Nahum en Puente Vadillos dista mucho del sosiego que proyectan desde fuera pueblos como este. Detrás del mostrador se esconde una dedicación absoluta que exprime las horas del reloj. "Tienes tantas cosas que hacer que no te da tiempo a casi pensar", confiesa.

Puente de Vadillos (Cuenca).

Puente de Vadillos (Cuenca). Descubre Cuenca

Su responsabilidad no se limita a este local, Nahum hace de verdadero nodo sanitario en la comarca a través de botiquines (establecimientos autorizados que funcionan como una extensión de una farmacia convencional): "Aparte de la farmacia de Vadillos, gestiono los botiquines de Cañizares y Peralejos de las Truchas".

En los municipios pequeños, la botica no es solo un punto de dispensación, es un lugar que fusiona vida social y oficio. "La gente está encantada y me han acogido súper, súper bien. Cualquier cosa que necesite, están ahí y al revés", cuenta con emoción.

¿Es viable?

Frente a la inviabilidad económica que amenaza a las farmacias VEC —el 92,6 % en riesgo extremo se localizan fuera de las capitales de provincia según el informe anual del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF)—, la experiencia de Nahum demuestra que el modelo puede ofrecer rentabilidad.

"Si gestionas los recursos a tu disposición de manera óptima, puedes vivir bien y ganar un sueldo digno", atesora. El equilibrio pasa por el control de los costes fijos, radicalmente inferiores a los de las grandes urbes. "El alquiler es tres veces menos, eso te permite ahorrar un poquito".

Lejos de plantearse esta etapa como un trampolín temporal, Nahum asume el desafío con la mirada puesta en el largo plazo: "Los vecinos son casi todos señores mayores, ellos están muy agradecidos y deseo que podamos estar juntos mucho tiempo".