La población regional envejecerá en los próximos años.

La población regional envejecerá en los próximos años. Ángela Pulido Díaz

Sociedad POBLACIÓN

El retrato robot de la Castilla-La Mancha de 2040: una edad media de 51 años y un 24 % de población inmigrante

La región incorporará casi 200.000 habitantes en los próximos 15 años, aunque la población nacional menguará en 110.000 vecinos.

Más información: Castilla-La Mancha no tiene techo: la región rebasa los 2,16 millones de habitantes al sumar casi 8.000 nuevos ciudadanos

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La tendencia alcista que la población de Castilla-La Mancha experimenta desde el final de la pandemia se mantendrá durante los próximos años. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la comunidad autónoma alcanzará en 2040 los 2,32 millones de habitantes, frente a los 2,13 millones contabilizados el pasado año. El aumento, de casi 200.000 personas, supone un incremento relativo del 9,2 %.

Sin embargo, este avance no se distribuirá de manera uniforme. Toledo y Guadalajara concentrarán la mayor parte del crecimiento, impulsadas por su atractivo residencial y por la influencia que ejerce el área metropolitana de Madrid. Ambas provincias se reforzarán como principales polos demográficos de la región.

Toledo protagonizará el mayor salto poblacional: sumará más de 123.000 habitantes hasta 2040 y se acercará a los 880.000 residentes. Este repunte consolidará su liderazgo demográfico en la región. Por su parte, Guadalajara añadirá unos 58.000 moradores, hasta situarse en el entorno de los 344.000 empadronados.

Proyección de población en Castilla-La Mancha.

Proyección de población en Castilla-La Mancha. EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha Instituto Nacional de Estadística (INE).

La evolución será mucho más moderada en otros territorios. Cuenca y Albacete apenas ganarán alrededor de 8.000 habitantes cada una durante este periodo. Cuenca llegará a los 208.000 vecinos; Albacete rozará los 400.000 individuos.

Solo Ciudad Real, con una pérdida estimada de unos 2.500 residentes respecto a su tamaño actual —ahora roza el medio millón de sujetos, registrará un ligero retroceso.

El impulso del flujo migratorio

Las previsiones confirman la tendencia de los últimos años: el crecimiento de Castilla-La Mancha depende de los movimientos migratorios. La llegada de nuevos residentes procedentes de otras comunidades autónomas y, especialmente, la recepción de extranjeros son los puntales que soportan la expansión demográfica.

La inmigración se adivina fundamental. La población extranjera pasará de unas 256.000 personas en 2025 a superar las 561.000 en 2040. Esto supone un incremento de más de 300.000 habitantes y convierte a este colectivo en el principal motor del crecimiento regional.

Entretanto, la evolución de la población española registrará una tendencia declinante. Las proyecciones auguran una pérdida cercana a los 110.000 habitantes durante los próximos quince años. Así, el número de nacionales caerá por debajo de los 1,76 millones.

La movilidad a gran escala y desde larga distancia transformará la estructura demográfica de la región. Si actualmente la población extranjera representa el 12,1 % del total, en 2040 alcanzará el 24,2%. En apenas década y media, el peso relativo de los foráneos se duplicará: serán uno de cada cuatro vecinos.

Más fallecimientos que nacimientos

El crecimiento demográfico convivirá con el consecuente —y paulatino—aumento de la mortalidad. Las proyecciones apuntan a que las defunciones pasarán de 19.836 en 2025 a 23.561 en 2040. Esto supone cerca de 3.700 fallecimientos más al año, una evolución estrechamente vinculada al envejecimiento de la población.

Frente a esta tendencia, los nacimientos experimentarán una tímida recuperación durante los próximos años. El INE prevé 17.830 alumbramientos en 2040, por encima de los 14.587 contabilizados en 2025. En todo caso, este repunte no compensará el incremento de las defunciones.

Por tanto, el saldo vegetativo de Castilla-La Mancha seguirá en negativo. A pesar del incremento previsto en las cifras de natalidad, el volumen anual de defunciones se mantendrá por encima del total de nacimientos. La evolución natural de la población emerge como un impedimento para el futuro desarrollo del territorio autonómico.

Las previsiones también reflejan una notable estabilidad en la edad de maternidad. Las mujeres que viven en la región tienen actualmente su primer hijo a los 32,5 años de media, una cifra que apenas variará en los próximos quince años: en 2040, la edad media se situará en 32,4 años.

Una sociedad cada vez más madura

El envejecimiento se ha convertido en un rasgo que define las sociedades occidentales, también la de Castilla-La Mancha. Las proyecciones del INE sitúan la edad media de la población en 51,3 años en 2040, muy por encima de los 44,2 años registrados el pasado año.

La longevidad adquiere una mayor dimensión si se observa en perspectiva histórica. En el año 2000, la edad media de los castellanomanchegos era de 40 años, mientras que en 1980 se situaba en 35,6 años: en solo seis décadas, la edad media de la población regional habrá aumentado cerca de 15 años.

Al mismo tiempo, la población centenaria Castilla-La Mancha experimentará un notable crecimiento durante los próximos quince años. En 2025, se contabilizaron 824 personas con un siglo o más de vida en la región; de cara a 2040, las proyecciones del INE prevén casi 1.900 vecinos con tan venerable edad.

La incorporación de más de un millar de nuevos centenarios señala a la longevidad como uno de los rasgos más destacados de la transformación demográfica que vive y experimentará Castilla-La Mancha.