Montaje con Jorge Pulido y el Ayuntamiento de Castillo de Bayuela.
El refugio de Jorge Pulido lejos del fútbol: un pueblo con 900 habitantes y la Capilla Sixtina de la cerámica
"Allí soy Jorge, es mi equilibrio", suele repetir cuando le preguntan por sus raíces.
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Con la cara visiblemente hinchada y un ojo morado, así terminó el derbi aragonés el defensa central de la SD Huesca, Jorge Pulido, tras recibir un puñetazo por parte del guardameta del Zaragoza, Esteban Andrada.
En estas circunstancias de tanto ruido mediático, Pulido ha encontrado su refugio personal lejos del fútbol: Castillo de Bayuela. Este pequeño pueblo de la provincia de Toledo de apenas 900 habitantes no es solo el lugar donde nació, es el rincón donde disfruta del silencio de la Sierra de San Vicente.
Normalmente, los deportistas de élite como él suelen elegir destinos exóticos y paradisíacos para alejarse del foco, sin embargo, Jorge siempre vuelve a la casa de sus padres afincada en esta localidad toledana que podría definirse como un laberinto de calles empinadas y fachadas de piedra.
En Castillo de Bayuela, el capitán del Huesca desempeña un papel totalmente distinto: es el vecino que iba a la tienda de María Ángeles y que sigue paseándose por la plaza de la Constitución. "Allí soy Jorge, mi pueblo es mi equilibrio", suele repetir cuando le preguntan por sus raíces.
Este paraje de Castilla-La Mancha esconde un patrimonio que sigue sorprendiendo a Pulido. La joya de la corona es la iglesia de San Andrés Apóstol que guarda tres retablos cerámicos de la prestigiosa firma Ruiz de Luna. Expertos en arte la apodan la "Capilla Sixtina" de la cerámica.
Retablo de la iglesia de San Andrés Apóstol de Castillo de Bayuela.
Más allá, el municipio está flanqueado por Verracos Vetones, esculturas de piedra de la Edad del Hierro que simbolizan la resistencia. "Representan la fuerza de nuestra gente: no dar el brazo a torcer nunca", afirmó Pulido en una entrevista que ha hecho de esta filosofía su bandera en el campo.
El defensa de la SD Huesca es motivo de orgullo para Castillo de Bayuela. Hace solo unas semanas, 30 vecinos del pueblo recorrieron 500 kilómetros en autobús para animarle en el Alcoraz. Al terminar el partido, Pulido se acercó a la grada, visiblemente emocionado, para abrazar a quienes le vieron dar sus primeras patadas al balón en las cuestas de la Sierra de San Vicente.
Esa conexión del futbolista con su tierra natal es total. En las fiestas de San Andrés no es raro verle en las tradicionales lumbres, compartiendo comida con sus amigos de la infancia y ejerciendo de embajador de los aceites de oliva de la comarca.
Para un atleta que necesita despejar la mente y recuperarse, el entorno de Bayuela es imbatible. Desde el Cerro del Castillo, el punto más alto del municipio, Pulido disfruta de una panorámica espectacular del valle del Tajo y las cumbres de Gredos.
Castillo de Bayuela.
Es aquí, entre rutas de senderismo y el aire puro de la montaña, Jorge Pulido encuentra la fuerza para volver a levantarse una vez más y seguir llevando el nombre de su pueblo por todos los estadios de España.