Cristina posa para EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha con uno de sus bolsos y destaca el volumen de encargos que recibe en etapas de eventos como la primavera.

Cristina posa para EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha con uno de sus bolsos y destaca el volumen de encargos que recibe en etapas de eventos como la primavera. Javier Longobardo

Sociedad

Cristina Porres, la directiva de banca internacional que se ha pasado al taller de costura: "Me ha curado las heridas"

Abogada en multinacionales, encontró tras su jubilación y el estallido de la pandemia un refugio creativo que ha cambiado su vida. "Trabajar con las manos te da una paz que te aísla del mundo".

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La vida de la toledana Cristina Porres se escribió durante décadas entre leyes y la presión de los grandes despachos. Fue abogada en la asesoría jurídica del Banco Santander y formó parte del departamento de inversiones en la multinacional Mazars.

Hoy, tras cerrar su etapa laboral, ha sustituido los expedientes por los hilos de su taller de costura, donde confecciona bolsos, ajuar para bebés y otras piezas únicas hechas a mano.

Hija del historiador y cronista de Toledo Julio Porres Martín-Cleto, su transformación llegó por una necesidad de calma. Todo ocurrió tras el encierro de la pandemia del que ahora se cumplen seis años. "Decidí comprarme una maquinita de coser y empecé a hacer cosas que me motivaron mucho por la creatividad del trabajo. De la misma manera que hay una técnica jurídica, hay una técnica en el diseño textil".

Detalles de los bolsos confeccionados por Cristina.

Detalles de los bolsos confeccionados por Cristina. Javier Longobardo

Otros bolsos.

Otros bolsos. Javier Longobardo

De Madrid a un pueblo del Valle del Tiétar

Para Cristina, jubilarse significó romper con el estrés de Madrid y mudarse al Valle del Tiétar. Allí se apuntó a clases de costura y comenzó a tejer una afición y una red de afectos. "Necesitaba una desconexión de Madrid. Me fui a vivir a un pueblo y allí voy a clases de costura. He hecho una red con mis compañeras que ahora son súper amigas lideradas por nuestra profesora Alicia".

Aunque muestra su trabajo en Instagram (@laslaboresdecris), esto no es un negocio al uso. Es una pasión de jubilada que nace del placer de crear piezas únicas para amigas y conocidas. "Yo elijo las telas y el modelo con la idea que me dan mis clientas o amigas. Prefiero elegir el tejido pensando en la personalidad de cada persona".

Cristina mantiene el rigor de su etapa anterior porque "siempre" cumple los plazos y no permite errores en su taller con la misma precisión que aplicaba a su profesión. "Soy muy perfeccionista. No me gusta corregir; eso me lleva a estudiar mucho para que el resultado sea inmediato. No soporto deshacer un trabajo".

Con sus amigas viaja a menudo a su Toledo natal para participar en eventos locales. Su próximo objetivo es llevar sus piezas a las ferias artesanas de la ciudad de la que se siente tan parte. "Venimos mucho a Toledo, por ejemplo al mercado de artesanía del jardín de San Lucas que organiza el Consorcio. Tengo el deseo y el reto de participar en más ferias próximamente; me apetece mucho mostrar lo que hago".

Cristina conversa con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en la sede de la plaza de Zocodover, en Toledo.

Cristina conversa con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en la sede de la plaza de Zocodover, en Toledo. Javier Longobardo

El trabajo más especial ha sido el ajuar creado para su propio nieto. Fue el momento en el que la técnica se fundió definitivamente con la emoción. "Fue el nacimiento de mi nieto cuando desplegué todas mis habilidades. Fue algo entrañable por el cariño; ahí es donde una se entrega de verdad".

Junto a su marido ha preparado un cuarto de costura en su casa del pueblo con un plafón que anuncia 'El cuarto de coser'. Allí, Cristina ha encontrado su medicina frente al ruido exterior y la fatiga del pasado. "Trabajar en el mundo textil te da una serenidad interior, te cura y te sana, te da la paz que te aísla del mundo y te abre a uno nuevo, donde tú te desarrollas y eres creativa".

Para esta mujer, el éxito ya no son los casos ganados ni los números, sino la paz de crear algo con sus manos seis años después de que una máquina de coser le cambiara la vida. "Es la sensación del artesano: encontrar el resultado a través de un producto que has pergeñado. Lo has hecho tú y ahora lo lanzas hacia una persona a la que conoces".