Manuel Fernández Lázaro, alcalde de Gálvez (Toledo).
"Antes había un cuartel con 12 guardias civiles en cada pueblo; ahora están cerrados o abren solo un día a la semana"
Entrevista al alcalde de la localidad toledana de Gálvez con motivo de las Ferias y Fiestas de San Agustín, que se celebrarán del 27 al 31 de agosto.
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Gálvez se prepara para volver a ponerse el traje de fiesta. Del 27 al 31 de agosto, las celebraciones de San Agustín convertirán al municipio toledano en el gran punto de encuentro de los Montes de Toledo durante el próximo fin de semana. Una feria que, como explica el alcalde de la localidad, Manuel Fernández Lázaro-Carrasco (1967), mantiene intacta una esencia que se remonta décadas atrás: "En Gálvez no vamos a ver la orquesta, vamos a bailar con la orquesta".
Fernández conoce bien esa tradición. Lleva gobernando Gálvez desde 1995, siempre bajo las siglas del PP. Cuando termine este octavo mandato, acumulará 32 años al frente del Ayuntamiento, siempre con mayoría absoluta. "Lo bueno de ser tan veterano es que me he ganado el derecho a elegir", asegura cuando se le pregunta por su futuro político. De momento, prefiere "pasar las fiestas" antes de tomar una decisión.
En esta entrevista concedida a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha hace balance de una legislatura en la que, asegura, Gálvez ha movilizado más de 1,5 millones de euros en inversiones y mantiene las cuentas municipales saneadas. "Un alcalde tiene que estar siempre inventando algo", afirma, antes de resumir su filosofía de gobierno: "No hay que buscar la perfección, pero sí mantener siempre ese empuje por ayudar a tus vecinos".
Uno de los grandes proyectos que marcarán el futuro del municipio será la planta de biometano, que Manuel Fernández defiende como una solución para ordenar la actividad ganadera y gestionar sus residuos. También reclama a las administraciones superiores más atención al mundo rural y pone sobre la mesa tres prioridades para frenar la despoblación: "Vías de comunicación, vivienda y empleo".
El alcalde galveño también habla de política regional, de Paco Núñez, de Page y de lo que considera un cambio de tendencia en Castilla-La Mancha. Pero, por encima de elecciones y siglas, reivindica una forma de entender el municipalismo después de tres décadas en el despacho de la Alcaldía: "La gestión del presupuesto es muy importante, pero más importante todavía es gestionar ilusiones".
Manuel Fernández.
P. Para aquellos que todavía no hayan tenido la oportunidad de disfrutar de las Ferias y Fiestas de San Agustín, ¿cuál es la esencia que las define?
R. Esta feria es muy tradicional y con mucha esencia. Uno de sus elementos diferenciadores es que se vive mucho de día. El cañeo, el baile del vermú o la vaquilla se viven muy intensamente de día.
Y luego, ya por la noche, en Gálvez presumimos de que en el pueblo no vamos a ver la orquesta, sino que vamos a bailar con la orquesta. Los galveños somos muy bailones. Tanto es así que la zona del baile está perfectamente acotada con vallas: quien entra allí, entra a bailar.
Cuando miramos fotografías de los años 30, ya aparece el mismo vallado. Se ha ido arreglando, se han introducido tableros nuevos, pero mantiene la misma esencia. Eso a la gente le gusta mucho, que siempre ha dicho que el día que se quite el vallado del baile se acaba la feria en Gálvez. Yo estoy totalmente de acuerdo.
P. Un buen termómetro para saber si las tradiciones y las fiestas de los pueblos gozan de buen estado de salud es comprobar si los jóvenes se siguen implicando en ellas.
R. Los jóvenes de Gálvez siguen empujando, porque les gustan mucho y respetan sus tradiciones.
Y hay otra cuestión muy importante: la gente de Gálvez vive para la feria, guarda para la feria y disfruta de la feria. Aquí nadie se va de vacaciones estos días, sino que están deseando, tanto los padres como los hijos, los nietos y los abuelos, que llegue la feria. Es un momento para volverse a ver, para comer juntos, salir en familia y con amigos.
P. Más allá de la feria, que va a ser la última de este mandato porque habrá elecciones municipales en mayo de 2027, ¿qué balance hace de la legislatura?
R. En cuanto a obras e inversiones, creo que ha sido una legislatura sobresaliente. Solo en el último año hemos invertido más de un millón y medio de euros en el pueblo, que tiene solo 3.000 habitantes. Se dice pronto. Hemos obtenido mucho dinero de distintas administraciones con las que hemos llegado a convenios, pero también podemos presumir de tener las cuentas saneadas, por lo que disponemos de suficiente financiación propia.
Por poner algunos ejemplos, hemos comprado una antigua fábrica donde queremos hacer un punto limpio y centralizar todas las dependencias municipales exteriores.
Hemos inaugurado el acondicionamiento del antiguo silo como centro de usos múltiples. Hemos hecho los vestuarios del campo de fútbol y de la piscina. Hemos asfaltado 16.000 metros cuadrados en un pueblo de nuestras dimensiones, que es una barbaridad. Hemos hecho un paseo, mejorado mucho la seguridad del peatón, en lo que conocemos como la G-30, que es una zona donde va la gente a caminar. Estamos arreglando la plaza de la Reina Sofía y hemos hecho mejoras en la residencia.
Ahora , con ayuda de fondos europeos y de la Junta, aunque el Ayuntamiento ha tenido que poner más del 60 %, estamos climatizando el colegio y vamos a instalar 50 aparatos de aire frío y aire caliente alimentados con la energía de paneles solares.
Y ahora acabamos de licitar la cubierta de la piscina climatizada. Después del percance sufrido durante Filomena, ahora vamos a instalar una estructura muy fiable. Vale bastante dinero, más de 300.000 euros, pero esperamos adjudicar la obra lo antes posible.
"La planta de biometano no representa un problema para Gálvez, sino la verdadera solución"
P. Otro proyecto importante para Gálvez, aunque en este caso privado, es la futura planta de biometano impulsada por Nortiben. ¿En qué punto administrativo y urbanístico se encuentra?
R. Estamos a punto de dar la licencia de obras para esta planta de biometano, que va a servir para gestionar una parte importante de los residuos de la cabaña ganadera de Gálvez —sobre todo cerdos—.
Es algo muy importante porque va a suponer garantizar que las explotaciones ganaderas de Gálvez puedan seguir funcionando, ya que ahora es obligatorio que cuenten con un certificado medioambiental de cómo se gestionan sus residuos.
Además, también va a beneficiar a los agricultores, porque las tierras de Gálvez no son muy fértiles y necesitan el abono que se va a generar con la actividad.
Y no solo se van a crear puestos de trabajo, lógicamente, sino que la planta ya está creando cierta expectación. Ya hay otras empresas que están preguntando y nos dicen que cuando se abra quieren venirse a Gálvez.
P. En otros municipios de Castilla-La Mancha hay cierta resistencia a este tipo de instalaciones, por los malos olores y problemas medioambientales que pudieran generar. ¿Qué mensaje transmite el alcalde de Gálvez a aquellos vecinos que puedan estar preocupados?
R. El primero que exige cumplir rigurosamente con todas las condiciones y con la normativa ambiental es el propio alcalde. En la Autorización Ambiental Integrada queremos que se aplique absolutamente todo lo que exija la ley.
Para Gálvez, la planta de biometano no representa un problema, sino la verdadera solución. Aquí, en un término municipal muy pequeño, de apenas 5,5 kilómetros cuadrados, contamos con más de 70 explotaciones y con una cabaña de 150.000 o 160.000 cerdos. Los residuos que producen a diario todos esos animales no se pueden seguir vertiendo directamente al campo. Gestionarlos a través de la planta de biogás evitará la contaminación de tierras y reducirá considerablemente los malos olores.
Es fundamental aclarar que aquí no estamos hablando de macrogranjas impulsadas por inversores externos que vienen a instalar 10.000 cabezas. Hablamos de explotaciones familiares pequeñas y medianas que han ido prosperando con los años. Gálvez tiene una arraigada cultura ganadera desde hace cuatro décadas, cuando en casi cada casa se criaban cerdos; conocemos muy bien el sector y sus necesidades. Estos ganaderos necesitan certidumbre y certificados medioambientales para que su producción siga llegando a los supermercados de forma sostenible.
Por todo ello, la planta servirá para ordenar un sector clave de la economía galveña y beneficiar también a los agricultores con el abono resultante. El proyecto cuenta además con el respaldo de múltiples informes favorables de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y con un convenio municipal negociado y aprobado con el consenso del Partido Popular y del Partido Socialista.
La tranquilidad de los vecinos está totalmente respaldada y la garantía para el pueblo es absoluta.
P. Más allá de obras y proyectos, otro hito del actual mandato fue la celebración el pasado mes de junio de la I Feria Provincial de Caza y Pesca. ¿Va a tener continuidad?
R. La primera edición, que pusimos en marcha a través de la Diputación Provincial de Toledo —porque hay que decir que sin ella poco podríamos hacer los pueblos—, tuvo un impacto muy importante en Gálvez y en toda la comarca.
El año que viene queremos hacer la segunda edición y mejorar la feria para que que sea referente autonómico, no solo provincial, y que siga incidiendo en el impacto social y económico que supone para los Montes de Toledo.
"Si un pueblo cuenta con buenas conexiones, facilita el acceso a la vivienda y ofrece oportunidades laborales, la gente se queda"
P. Cuando un alcalde como usted, de un pueblo pequeño y rural de Los Montes de Toledo, escucha a políticos de administraciones superiores de hablar de la lucha contra la despoblación, ¿se siente identificado o le suena a discurso preparado de despacho?
R. Hay veces que cuando empiezan a divagar... (Piensa). Lo que está claro es que hay tres cuestiones fundamentales.
Primero, vías de comunicación: carreteras en buenas condiciones y accesos adecuados a las grandes vías.
Segundo, vivienda: es urgente reformar la Ley del Suelo de Castilla-La Mancha. No se pueden exigir los mismos condicionantes a un municipio como Gálvez —o a pueblos más pequeños— que a grandes núcleos como Illescas, por poner un ejemplo. Al alcalde que quiere que una familia se vaya a vivir a su pueblo hay que darle facilidades para la construcción y no imponer tantas trabas, cesiones o costes inasumibles que encarecen el metro cuadrado. Pedir 1.800 euros por metro cuadrado en una VPO está totalmente fuera de la realidad rural.
Tercero, empleo: se debe incentivar a las empresas para que se instalen en los pueblos mediante bonificaciones, desgravaciones y reducciones de impuestos.
Si un pueblo cuenta con buenas conexiones, facilita el acceso a la vivienda y ofrece oportunidades laborales, la gente se queda. Todo lo demás son discursos que deben adaptarse de una vez a la realidad de cada territorio.
P. También hay una queja recurrente en los pueblos de la provincia de Toledo: no hay suficientes agentes de la Guardia Civil patrullando. ¿En Gálvez hay sensación de inseguridad?
R. Chapó por el trabajo que está haciendo la Guardia Civil, pero faltan efectivos. La crítica del mundo rural es generalizada, también en nuestra provincia y en los Montes de Toledo.
La gente está indignada con que el presidente del Gobierno tenga no sé cuántos guardias civiles en su lugar de vacaciones y que en la zona de los Montes haya una sola pareja de la Guardia Civil para 18, 20 o 30 pueblos.
Estábamos acostumbrados a que hubiera un cuartel en cada pueblo y que en ese cuartel hubiera diez y hasta 12 guardias. Ahora muchos de esos cuarteles están cerrados o se abren un día a la semana.
Dicen que el dinero es finito, pero para eso están los políticos, para gestionar prioridades. Y las prioridades ahora mismo son la seguridad y la vivienda. Si todos los partidos políticos estamos de acuerdo en esto, apliquémoslo.
P. En una respuesta anterior valoraba el apoyo que la Diputación de Toledo brinda a los pueblos de la provincia. ¿Percibe el mismo respaldo de parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha?
R. Nada más comenzar esta legislatura tuve una entrevista con Emiliano García-Page. Le planteé al presidente cuatro cuestiones fundamentales que son competencias de la Junta.
La primera es la estación depuradora, porque la ley dice que Gálvez debe tener una. Se expropiaron terrenos y se hizo el proyecto, pero se tuvieron que devolver los terrenos y perder el dinero porque no se ha hecho, a pesar de recibir dinero de Europa para depuradoras en pueblos de 3.000 habitantes.
La segunda es la pista cubierta del colegio: aunque recibí la concesión en el Plan de Instalaciones 2019-2023 para cubrirla —porque casi 300 niños hacen gimnasia al aire libre, a la intemperie—, ya estamos en el año 2026 y todavía no han ejecutado la obra. Si la concesión estaba es porque había una aplicación presupuestaria, así que me pregunto dónde está ese dinero.
Tercero, estamos esperando a que la Junta saque una orden de subvenciones de puntos limpios y gestión de residuos para pueblos de menos de 5.000 habitantes, porque solo la sacó para los de más de 5.000.
Y cuarto, el helipuerto sanitario: en esto he ofrecido comprar los terrenos y que lo pague el propio Ayuntamiento, pero necesitamos que manden un técnico que valide la ubicación, porque ahora aparcan en una zona que se va a urbanizar rápido. Hasta ahora he mandado cartas al delegado provincial y no he tenido ni una mala palabra ni un buen acto.
Me duele mucho porque no sé si es por dejadez o por sectarismo, pero creo que la Junta ahora va sin timón. Prefiero pensar que es dejadez. Y no es una crítica al presidente, es a todo el Gobierno. Lo que me dicen mis vecinos cada dos por tres es que la sanidad es una vergüenza, que con 55 o 60 años tienen la rodilla destrozada, van al hospital de Toledo y no los operan.
"Va a haber un cambio político en Castilla-La Mancha. Page no puede estar siempre ladrando sin morder"
P. Usted es uno de los alcaldes con más experiencia de Castilla-La Mancha, porque lleva ininterrumpidamente desde 1995 al frente de su Ayuntamiento, y conoce perfectamente a su partido. ¿Palpa que algo está cambiando en la sociedad castellanomanchega y que el 2027 va a ser el año del cambio en la Junta de Comunidades?
R. Desde mi punto de vista, veo claro que va a haber un cambio político en Castilla-La Mancha. El presidente Page está haciendo su papel, pero no está tomando ninguna decisión para cambiar aquello que tanto critica de Pedro Sánchez. No se puede estar ladrando sin morder.
Eso lo está viendo el castellanomanchego y se va a traducir, lógicamente, en un cambio de tendencia de voto que va a favorecer al centro derecha. Solo con que el PSOE pierda un diputado, va a haber un cambio de Gobierno.
Yo espero y deseo que lo haya. Y espero y deseo que cuando llegue a la Junta un gobierno de centro derecha, con el Partido Popular y con Vox, no decepcionen a los castellanomanchegos y cojan el toro por los cuernos en materia de seguridad, en materia de vivienda —que es fundamental— y apostando de forma clara por el mundo rural.
P. ¿Ve a Paco Núñez preparado para asumir la Presidencia de la Junta? ¿Es el mejor cabeza de cartel del PP de Castilla-La Mancha para concurrir por tercera vez a las elecciones regionales?
R. Paco Núñez ya fue alcalde de Almansa y presidente de la Diputación de Albacete, y todos estos años lleva en la oposición le han servido para hacer el bachiller y la carrera, porque también hay que hacerla. Han sido años duros, pero es muy trabajador y ahora tiene la experiencia necesaria para llegar al Gobierno.
Está en un punto de madurez política y yo lo que le pido es que cuando sea presidente no decepcione la confianza que va a poner el mundo rural en él para que pueda conseguirlo.
"Sigo superilusionado, pero me he ganado el derecho a decidir si me vuelvo a presentar"
P. Usted lleva gobernando Gálvez con mayorías absolutas desde 1995 y cuando termine el actual, que es el octavo mandato consecutivo, acumulará 32 años con el bastón de mando. ¿Se va a presentar a las elecciones autonómicas del 2027 o el momento de explorar nuevos horizontes?
R. Lo bueno de ser tan veterano es que me he ganado el derecho a elegir. Primero vamos a pasar las fiestas y luego tendré tiempo para pensarlo.
P. Pero cuando habla de Gálvez lo sigue haciendo con ilusión. Yo, después de esta entrevista, creo que sigue teniendo ganas de continuar...
R. A día de hoy sigo superilusionado. La ilusión es la que te hace tener capacidad de trabajo. Un alcalde tiene que estar siempre inventando algo, aunque te equivoques. Claro que te equivocas, porque no hay que buscar la perfección, pero sí mantener siempre esa ilusión y ese empuje por ayudar a tus vecinos.
Yo siempre digo que cuando pasa el tiempo te acuerdas de las obras y de los proyectos que has hecho, pero lo más importante son los vecinos que has ido conociendo, las conversaciones que has ido teniendo con ellos.
Claro que es una satisfacción, después de 32 años como alcalde, tener deuda cero en el Ayuntamiento y un periodo medio de pago a proveedores de menos de siete días. La gestión del presupuesto es muy importante, pero más importante todavía es gestionar ilusiones.
Si el alcalde gestiona las ilusiones de sus vecinos y los vecinos ven ilusionado al alcalde, vas a tirar adelante con todas las consecuencias. Pero tiempo al tiempo, que yo ya he hecho la mili y tengo derecho a decidir.