José María mostrando orgulloso dos de sus vacas junto a otro chico.

José María mostrando orgulloso dos de sus vacas junto a otro chico. Cedida

Toledo

La central lechera toledana: la "granja robotizada" de tres hermanos que produce 4.000 litros al día

"Nos han bajado 7 u 8 céntimos el precio del litro. Esta rebaja supone entre 8 y 10.000 euros de pérdidas", lamenta uno de los propietarios.

Más información: Ganaderos gallegos denuncian la bajada del precio de la leche: hasta 11 céntimos por litro

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Lejos de las verdes praderas de Asturias y Galicia, tres hermanos de Talavera la Nueva (Toledo) han conseguido levantar un imperio de la leche que produce 4.000 litros diarios, pero cuya supervivencia se tambalea por la bajada de precios, los altos costes y la falta de relevo generacional.

En un contexto donde España pierde dos ganaderos de leche al día, la Granja Hermanos Miguel Porras mantiene el legado que inició su padre en 1982 con un puñado de vacas en un pueblo de colonización. "Empezó con 13 animales y ahora tenemos 270", explica José María, uno de los tres propietarios que atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

Aunque hoy la gestionan él y su hermano Juan Carlos, aclara con orgullo que la explotación sigue siendo de los tres hermanos. Pese a que el país produce 7,4 millones de toneladas de leche de vaca, nunca fue tan difícil ganar dinero. "Nos han bajado 7 u 8 céntimos el precio del litro y ahora nos lo pagan a 45 céntimos. Esta rebaja supone entre 8 y 10.000 euros de pérdidas", lamenta.

José María con una de sus vacas.

José María con una de sus vacas. Cedida

Talavera, la central lechera toledana

Los Porras son parte de los 8.661 productores de leche que quedan en pie. En el tablero nacional, Galicia y Asturias concentran la mayoría de explotaciones, aunque Castilla-La Mancha ha logrado consolidarse con una producción que ronda las 296.292 toneladas anuales con la comarca de Talavera de la Reina como epicentro regional lechero.

José María no es solo ganadero, es el altavoz de los de su misma índole. Lleva 15 años presidiendo la Asociación de la raza Frisona de Castilla-La Mancha (Africama), es socio de la Cooperativa San Francisco de Asís (la única láctea que queda en la comunidad) y portavoz del sector del vacuno lácteo en el Ministerio por parte de Unión de Uniones.

Visitantes en la Granja Hermanos Miguel de Talavera la Nueva (Toledo).

Visitantes en la Granja Hermanos Miguel de Talavera la Nueva (Toledo). Cedida

Por ello, la situación actual es un expolio no solo financiero sino emocional. "La sociedad oye céntimo y piensa que es poco, pero para nosotros es la diferencia entre seguir o cerrar. Nos están robando el futuro", denuncia. La industria les ha rebajado el precio, mientras entra leche más barata de Francia y Portugal y los costes de producción se incrementan por la Guerra de Irán.

En mitad de esta tormenta, la hija de José María ha abierto una ventana de esperanza. Bajo el nombre @granjamiguelporras ha creado una comunidad de miles de personas en Instagram y TikTok que siguen el día a día de sus adorables vacas peludas Highland, descubren las labores del campo y la "cara B" del sector primario.

José María junto a su hija en la explotación lechera.

José María junto a su hija en la explotación lechera. Cedida

Dentro de esta adaptación a los nuevos tiempos, la Granja Hermanos Miguel lleva varios años realizando excursiones con colegios y organizando sus 'Desayunos Saludables'. "Queremos que la sociedad tenga otro concepto porque ahora un ganadero está super profesionalizado y formado", explica José María.

Para él, estas visitas son vitales, ya que combaten el antiguo estigma que dictaba que "el hermano más torpe de cada familia era el que se iba con las vacas", reflexiona. Una idea que hoy es una mentira absoluta ante la implementación de la tecnología en el sector.

La familia Porras fue pionera hace 15 años al instalar robots de ordeño, una inversión considerable que hoy hace su labor más cómoda teniendo en cuenta que cada hembra adulta de vacuno produce "entre 40 y 45 litros de media al día".

Esta apuesta por la "Granja inteligente" incluye también masajeadores automáticos para las vacas que reducen su estrés y sistemas de refrigeración que combaten el calor extremo y seco de la zona. Además, han trabajado meticulosamente el apartado genético, empleando técnicas como el trasplante de embriones y la fecundación in vitro para lograr una cabaña de alto rendimiento y longevidad.

Letrero de la Granja Hermanos Miguel.

Letrero de la Granja Hermanos Miguel. Cedida

Impulso genético

"La genética nos ha dado un plus, es la diferencia con el resto de quienes no lo han trabajado bien", puntualiza. Sin embargo, la modernización choca con muros burocráticos como la falta de licencias de actividad .

"Parece que estuviéramos de forma ilegal. Deberían ayudar a las granjas históricas para permitir esa licencia. Es la puerta abierta para proyectos y mejoras", critica. Para José María sin esa seguridad, el futuro es incierto: "¿Quién va a invertir dos millones de euros en hacer una granja desde cero? Nadie".

El drama de la formación

Detrás de esta vanguardia hay un sector donde el personal cualificado brilla por su ausencia. "La mano de obra que hay no está preparada. Necesitamos gente que sepa interpretar programas de reproducción o manejar auditorías", subraya.

Al hilo, José María pone el foco en el sistema educativo. "Los chavales vienen a hacer prácticas aquí y se quedan sorprendidos porque en las aulas se enseña cómo se trabajaba hace 50 años".

José María y una de sus vacas Highland.

José María y una de sus vacas Highland. Cedida

A sus 58 años y tras media vida alimentando las mañanas y las meriendas de muchos con la leche de sus vacas, José María se replantea su vocación cada día. "Cuando me levanto digo: Dios mío, ¿cuándo acabará esto?, pero también digo: Quiero seguir aquí toda la vida", confiesa.

Esta es la paradoja de un hombre que sabe lo valioso de su labor en la sociedad actual. "La vocación nuestra con todos los inconvenientes que tenemos...es para hacernos un monumento", concluye.