Imagen de archivo de la churrería Catalino, ubicada junto a la oficina de turismo.

Imagen de archivo de la churrería Catalino, ubicada junto a la oficina de turismo.

Toledo

Catalino pujará para mantener la churrería en la Vega de Toledo: "Hay que echar cuentas, pero nos presentaremos"

Jose, uno de los dueños, desayunó con la noticia de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha sobre la regularización de los quioscos de cara a su reapertura en verano. La adjudicación se conocerá dentro de un mes.

Más información: Toledo acaba con los contratos en precario y regulariza los 6 quioscos de la Vega: alquileres de 500 a 2.500 euros al mes

Publicada
Actualizada

Jose y Quili son los hermanos que gestionan desde hace años el mítico quiosco Catalino, un lugar de encuentro y reunión en el parque más toledano de todos y quieren seguir siéndolo. Junto a la Puerta de Bisagra se cumple a diario con una tradición local: quedar para tomar un chocolate con churros en la Vega.

Los churreros se presentarán al concurso convocado este lunes por el Ayuntamiento para regularizar la situación del espacio tras décadas en las que no existían contratos como tal ni licitación pública, sino concesiones en precario y acuerdos entre partes.

El pliego de condiciones que rige el futuro contrato para siete años de gestión contempla que uno de los cuatro establecimientos hosteleros que habrá en la 'nueva' Vega mantendrá el uso de churrería. Contarán con un quiosco de unos 100 metros cuadrados con 80 metros de terraza por un canon de 2.500 euros al mes al alza; es decir, al mejor postor.

Estructura de uno de los nuevos quioscos, que ya se pueden ver en las obras del parque de la Vega.

Estructura de uno de los nuevos quioscos, que ya se pueden ver en las obras del parque de la Vega.

Esto no garantiza la permanencia de Catalino si aparece una puja mayor que se lo arrebate. "Hay que echar cuentas, pero nos presentaremos", asegura Jose a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

"Es mucho más de lo que pagábamos antes, pero al final, si te cobran más, ajustas precios y te adaptas", explica, sin querer mencionar la cantidad exacta. Lo que le genera más dudas es la inversión necesaria para el cerramiento de la terraza que, según el pliego del Ayuntamiento, correrá a cargo de los hosteleros adjudicatarios.

Jose no parece excesivamente preocupado por si resultará adjudicatario o no; lo entiende como parte de la vida. "Si hay que seguir, se sigue. Y si no, continuamos con nuestro negocio", sentencia, indicando que la empresa sigue funcionando con buenos números tras el "revés" de tener que marcharse de la Vega por las obras de remodelación del parque y el paseo.

El paseo de la Vega ya está adoquinado, una de los principales cambios respecto a la imagen anterior.

El paseo de la Vega ya está adoquinado, una de los principales cambios respecto a la imagen anterior.

Actualmente, siguen repartiendo churros y chocolate a empresas, bares y otros establecimientos -sus clientes de siempre- desde un local alquilado en el barrio del Polígono.

El hostelero manifiesta cierto hartazgo por las negociaciones y reuniones mantenidas estos meses con el Consistorio. Agradece la actitud de la concejala de Obras, Loreto Molina, e indica que también han mantenido citas con otros concejales como Juanjo Alcalde, responsable de Patrimonio y, por tanto, de la regulación de los quioscos para acabar con la precariedad actual, aunque es una decisión que puede no gustar a todo el mundo.

En el caso de los hermanos de Catalino, lamentan que, pese a los encuentros, detectaron cierta inconcreción en las reuniones. Recibieron la noticia de que los quioscos salían a licitación con sorpresa, pues no lo esperaban de esta forma.

"Nos hemos enterado por la prensa. Desayunamos leyendo la noticia", lamenta Jose, señalando que "no nos aclaran nada" y que "no es la primera vez que nos pasa" durante estos meses de cambios por las obras. Los hosteleros que llevan años encargándose de los quioscos tienen previsto reunirse entre ellos para aclarar su situación y decidir qué pasos dar.

El Ayuntamiento ha licitado ya un total de seis quioscos en la Vega que empezarán a funcionar una vez finalizados los trabajos, cuyo plazo acaba el 30 de junio, tras una inversión total de 3 millones de euros para mejorar el parque, adoquinar el paseo, crear una entrada imperial y estrenar quioscos y zona infantil. 

Se dividen en dos establecimientos de hostelería: uno destinado expresamente a churrería y otro a horchatería; dos quioscos de hostelería sin concretar y dos quioscos más pequeños para encurtidos, patatas y productos envasados.

Los precios de salida oscilan entre los 2.500 euros para la churrería, 1.800 euros para la horchatería y 500 euros para los de encurtidos. El Ayuntamiento ingresará un mínimo de 750.000 euros por ellos, una cantidad que refuerza el apartado de ingresos junto a otras medidas como la tasa turística.

Los interesados pueden presentar sus proposiciones hasta las 23:59 horas del 8 de abril de 2026. El 16 de abril se abrirán las plicas y se conocerán las ofertas de forma definitiva. Habrá que esperar un mes para saber si los toledanos seguirán tomando los churros de Catalino o lo harán con un nuevo adjudicatario.