Cascada del Salto de Poveda.
La espectacular cascada de 20 metros y aguas turquesas que está en Guadalajara: se llega a pie en una ruta sencilla
Surge justo en el lugar donde se proyectó una presa hidroeléctrica que nunca llegó a terminarse.
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Tras las últimas lluvias y nevadas que ha dejado el paso de la borrasca Kristin, el caudal de algunos ríos que discurren por Castilla-La Mancha ha aumentado considerablemente. Este incremento da lugar a los famosos "reventones" en forma de cascada como el del Río Mundo en Riópar (Albacete).
Al hilo, el parque natural del Alto Tajo guarda una de las cascadas más impresionantes de la región: un salto de unos 20 metros de altura y diez de ancho que se desploma sobre un remanso de aguas turquesas.
Este espectacular rincón se encuentra dentro de la provincia de Guadalajara y forma parte de la ruta del Salto de Poveda y la Laguna de Taravilla, una de las más emblemáticas del Alto Tajo.
Otra perspectiva de la cascada.
La cascada surge justo en el lugar donde se proyectó una presa hidroeléctrica que nunca llegó a terminarse. Muy cerca se encuentra la citada laguna de montaña de unos 11 metros de profundidad encajada entre pinares y paredes de roca.
La ruta es circular, por tanto se puede iniciar desde varios puntos. Una de las opciones más cómodas es empezar en la zona de aparcamiento anexa a la laguna. Para acceder a esta explanada se toman dos pistas sin asfaltar, una desde el Puente del Martinete en Peralejos de las Truchas y la otra desde la carretera CM-210, entre los municipios de Taravilla y Poveda de la Sierra.
Una de las pasarelas de la ruta.
Desde este estacionamiento comienza el recorrido (5,7 kilómetros en total) donde, tras una breve subida, se obtiene una vista fantástica del entorno desde un mirador con paneles explicativos. Junto a ese panel arranca un sendero señalizado que desciende hasta el muro del Salto de Poveda mediante escalones y algunos tramos con cuerdas que facilitan la bajada.
Es una excursión apta para el gran público: el desnivel de la ruta es de unos 110 metros y se completa en algo menos de dos horas. Siguiendo el sendero mencionado anteriormente se alcanza el mirador principal con vistas privilegiadas a la cascada.
Puente colgante del Camino Natural del Tajo.
El camino continúa paralelo al río hasta la 'pasadera de pescadores', una zona de baño muy tentadora cuando llega el calor. Desde esa pasarela se cruza a la otra orilla y tras pasar por una fuente el visitante se topará con el famoso puente colgante del Camino Natural del Tajo, hoy restaurado.
Desde ese punto, solo queda una breve pero intensa subida para regresar a la Laguna de Taravilla. Sin duda una excursión que merece la pena para apreciar uno de los parajes más singulares de Guadalajara y la comunidad castellanomanchega.