Balsa de lixiviados en el vertedero de Santovenia de Pisuerga (Valladolid).

Balsa de lixiviados en el vertedero de Santovenia de Pisuerga (Valladolid). Rubén Cacho Ical

Ciudad Real

Una "descomunal" planta tratará en la provincia de Ciudad Real hasta 28 piscinas olímpicas de residuos madrileños

Stop Biometano Pedro Muñoz cuestiona el "interés local" del proyecto y reclama explicaciones al Ayuntamiento.

Más información: Stop Ganadería Industrial denuncia que la Junta se sigue reservando la última palabra sobre las plantas de biogás

Publicada

La plataforma ciudadana Stop Biometano Pedro Muñoz ha mostrado su rechazo a la instalación en el municipio ciudadrealeño de una "macroplanta" para el tratamiento de residuos líquidos que, según sus cálculos, ocupará una superficie equivalente a 16 campos de fútbol y tendrá una capacidad de almacenamiento equiparable a 28 piscinas olímpicas.

Después de asistir el pasado viernes a la comparecencia pública ofrecida por el alcalde de Pedro Muñoz, el 'popular' Alberto Lara, junto al ingeniero de la empresa promotora, Antonio Castro, y el arquitecto municipal, Arturo Álvarez, el colectivo vecinal ha optado por oponerse públicamente al proyecto.

La plataforma, según ha hecho saber mediante un comunicado, considera que las explicaciones ofrecidas durante la comparecencia resultaron "poco convincentes" y mantiene sus dudas sobre el verdadero alcance de la actividad y sus beneficios para este municipio de apenas 7.500 habitantes.

Grandes dimensiones

Uno de los principales motivos de preocupación para los vecinos son las dimensiones de la instalación. Stop Biometano habla de una infraestructura de "características descomunales", con una superficie equivalente a 16 campos de fútbol y una capacidad de almacenamiento que, según sus cálculos, alcanzaría el equivalente a 28 piscinas olímpicas de residuos líquidos.

Aunque el ingeniero de la empresa defendió que la planta está concebida fundamentalmente para tratar lixiviados —líquidos que se forman al filtrarse a través de montones de desechos sólidos— procedentes de vertederos, durante el turno de preguntas, el coordinador de la plataforma, Tomás García, cuestionó que el proyecto se desvincule de las plantas de biogás.

García señaló que entre los residuos que contempla tratar la instalación figuran los "licores del tratamiento anaeróbico de residuos municipales". Un material que, según la plataforma, podría corresponderse también con la fracción líquida del digestato generado en procesos de tratamiento anaeróbico.

El digestato es el material residual o subproducto semisólido y líquido que queda después de que la materia orgánica (como estiércol, restos de comida o desechos agrícolas) se descompone por bacterias en ausencia de oxígeno dentro de un reactor para producir biogás.

Residuos de Madrid

Según insistió el responsable de la empresa promotora, Antonio Castro, la instalación "va encaminada a tratar lixiviados" de Castilla-La Mancha, aunque "el excedente podría venir de otras regiones". Y fue más allá al admitir que, por razones de logística y transporte, "hay más posibilidades de que vengan de Madrid".

Una afirmación que alimenta una de las principales preguntas de la plataforma: qué sentido tiene hablar de una instalación de interés local si buena parte de los residuos que podría gestionar llegarán desde fuera de Castilla-La Mancha.

Integrantes de la plataforma Stop Beiometano Pedro Muñoz.

Integrantes de la plataforma Stop Beiometano Pedro Muñoz. Cedida

La portavoz de Stop Biometano, Noelia Salido, cuestionó durante el encuentro el concepto de economía circular utilizado para justificar el proyecto. El colectivo considera difícil encajar esa denominación cuando, según la propia documentación presentada por la empresa ante la Junta de Comunidades, la instalación permitirá la "valorización de residuos de regiones cercanas como la Comunidad de Madrid".

¿Interés local?

La plataforma sostiene además que los agricultores de Pedro Muñoz no podrán utilizar la planta para llevar sus propios residuos, por lo que cuestiona qué beneficios directos tendrá para el municipio.

"¿Dónde ve el alcalde el interés local?", se pregunta el colectivo, que considera que la instalación podría convertirse, en la práctica, en un punto de tratamiento de residuos procedentes de otras zonas.

Dudas sobre la licencia

Stop Biometano también ha puesto el foco en la tramitación de la licencia de obras. Tomás García denunció que la licencia se concediese diez días después de que los vecinos tuviesen constancia de los primeros movimientos de tierra.

El arquitecto municipal, Arturo Álvarez, reconoció durante la comparecencia que "el 80 por ciento de las que se piden se empiezan antes de tener la licencia de obras" y calificó esta práctica como un "mal absolutamente generalizado" en Pedro Muñoz.

El alcalde, por su parte, defendió la fórmula empleada para conceder la licencia y comparó el procedimiento seguido con otros precedentes municipales, como la concesión de "la licencia de un bar" o "la actividad de un gimnasio".

La plataforma reclama ahora que el Ayuntamiento determine si se han producido actuaciones que no estuvieran amparadas por las correspondientes autorizaciones y, en ese caso, ejerza sus competencias sancionadoras.

Cambio de denominación

Los promotores también han quedado bajo el escrutinio del movimiento vecinal. Stop Biometano cuestiona la experiencia de la empresa en el sector de la gestión de residuos y recuerda que, según su denuncia, hasta hace dos años tenía una denominación social distinta, Radiodifusión Manchega, S.L., y desarrollaba actividades ajenas a este ámbito.

La plataforma también ha puesto en duda la solvencia del proyecto a partir de la información disponible sobre la compañía y de la documentación presentada para su tramitación.

Con este escenario, Stop Biometano reclama al Ayuntamiento que cumpla los acuerdos adoptados por el Pleno y facilite a los vecinos toda la información existente sobre la instalación.