Falla Manchega de Villahermosa (Ciudad Real).
La pequeña Valencia de la Mancha que celebra sus propias Fallas desde hace 50 años: "Ya empezamos en diciembre"
Este año, se han hermanado con los falleros de Quart de Poblet y además, han participado en la ofrenda a la Virgen de los Desamparados.
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Mientras Valencia cerraba las Fallas 2026 con la impresionante Crema, a 288 kilómetros, la hermandad de San José de Villahermosa (Ciudad Real) estaba levantando su auténtica Falla Manchega en su plaza de España que será quemada este sábado 21 de marzo.
"Nuestra falla es mucho más humilde que las de Valencia, pero para nosotros es la leche", afirma con orgullo José Fernández, presidente de la Hermandad que atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha mientras finiquita los últimos detalles de la escultura.
Desde hace más de 50 años, este pueblo de Castilla-La Mancha fabrica sus propios ninots. Una tradición que nace de los antiguos carpinteros de la zona quienes sacaban todos esos retales, virutas y astillas sobrantes de los talleres y les prendían fuego a las puertas de sus negocios.
Vista aérea de la localidad de Villahermosa.
Lo que empezó como una simple quema de residuos se convirtió en una demostración artística y, en lugar de amontonar los "trastos" sin ningún orden, comenzaron a tallar pequeñas figuras fijándose en las grandiosas obras valencianas. No fue hasta el año 1985 que los carpinteros y los voluntarios del pueblo decidieron dar el salto y fundaron la hermandad de San José.
Hoy, son un grupo de doce amigos que no son artistas falleros de carrera, son camioneros, agricultores o empleados que, al terminar su jornada, cambian el uniforme por la sierra y el martillo. "Somos personas que tenemos nuestros trabajos, nuestras cosas y el poco tiempo que tenemos libre se lo dedicamos a la falla", afirma el líder de la asociación.
Hermandad de San José de Villahermosa (Ciudad Real).
Desde octubre, la hermandad comienza a reunir ideas para, seguidamente, ordenar a sus proveedores de confianza todos los materiales necesarios. Una vez llega el invierno, se encierran en el local cedido por el ayuntamiento para empezar a cortar. "Desde primeros de diciembre ya empezamos a montarla", apunta.
A diferencia de Valencia, donde emplean materiales de construcción más ligeros y moldeables como el poliespán, la falla de Villahermosa se construye solo con madera honrando sus raíces. "Nosotros no trabajamos el poliespán, este año es el primero que hemos incorporado algunas piezas porque si no te limita mucho más la creatividad", explica José.
Condiciones que hacen de su obra todo un ejercicio de arquitectura artesanal donde cada listón y cada tabla deben encajar perfectamente para sostener el puzzle de madera que este 2026 alcanza los 7 metros de ancho y otros 7,5 de alto. "Hace dos años batimos nuestro récord, que fueron 9,5 metros de altura", reseña.
La Falla Manchega de Villahermosa este 2026.
Para levantar semejante mole, no hay grandes presupuestos, sino una red vecinal que aporta su granito de arena para mantener viva esta costumbre que es un orgullo para el pueblo. "Llamamos a un hombre que tiene una grúa, otro chaval nos ayuda con maquinaria agrícola y así vamos ensamblando todo", aclara.
Además, el coste total que supone esta escultura a la hermandad ronda los 2.000 euros, dinero que obtienen mediante la venta de lotería, papeletas y rifas a lo largo del año.
El alma de esta creación es el humor, la crítica y la capacidad para reírse de sí mismos. El diseño de este año pone el foco en un cambio histórico para Villahermosa como fue permitir que las mujeres puedan vestirse de romanas en su famosa procesión de Semana Santa.
También hay un espacio para el cariño con un homenaje a la Romería de la Carrasca y al paso de la cantante sevillana Melody por el municipio. "Queríamos inmortalizar un concierto así, fue algo muy grande para todos", reseña José.
Este sábado 21 de marzo, la Plaza de España se llenará de arena (para proteger el suelo) y de gente. Habrá pasacalles, música y el desfile de las Falleras Manchegas. Pero cuando llegue la noche, José y toda Villahermosa verán arder cuatro meses de trabajo en la Gran Cremá.
Lejos de cualquier rivalidad, han logrado el respeto de los maestros valencianos. Este año, se han hermanado con los falleros de Quart de Poblet (Valencia) y además, varios vecinos de Villahermosa han participado en la ofrenda a la Virgen de los Desamparados en la capital del Turia.
"Fuimos a hacer la ofrenda allí y fue una locura. Es un orgullo tremendo", relata. Ese vínculo se sellará este sábado, cuando una delegación valenciana viaje a Ciudad Real para presenciar la Gran Cremá.
Gran Crema de la Falla Manchega de Villahermosa.
Para José, esta edición es especial: termina su legislatura como presidente de la hermandad local, aunque se va con la satisfacción de saber que el relevo generacional está asegurado. "No hemos tenido problema para reclutar jóvenes, afortunadamente quieren seguir la tradición".
Cuando el fuego devore la madera, muchos se preguntarán el porqué de convertir en ceniza tanto esfuerzo. "Ese es el objetivo. Juntar a todo el mundo allí, expectante, por una cosa a la que has dedicado tanto tiempo. Es emocionante", concluye.