Alba Navarro en uno de sus vídeos.

Alba Navarro en uno de sus vídeos.

Ciudad Real

Alba, la joven de Ciudad Real que se dedica a hacer vídeos para marcas: "Es denigrante. A veces te pagan 30 €"

"Detrás de cada vídeo bonito hay una autónoma rezando para que le cuadren los números", aclara.

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Si hablamos de UGC, muchos pensarán que se trata de un tecnicismo científico más. Sin embargo, consiste en una nueva profesión estratégica del marketing digital que ya influye directamente en la decisión de compra del 90 % de los consumidores en España, según el informe de tendencias elaborado por las plataformas Hootsuite y Stackla.

Para los desconocedores de este reciente oficio digital, UGC (User Generated Content) son creadores de contenido que se dedican exclusivamente a producir vídeos, fotos, reseñas o audios que parezcan orgánicos, caseros y espontáneos para diferentes marcas.

Desde su casa en Valdepeñas (Ciudad Real), una joven se ha propuesto convertir las redes sociales en su nuevo trabajo en tan solo 52 días. Ella es Alba Navarro, una emprendedora licenciada en Marketing y Publicidad que compagina sus contenidos UGC para marcas y anuncios con un empleo convencional en una bodega de su pueblo natal.

Una foto de Alba saca de sus redes.

Una foto de Alba saca de sus redes.

El informe anual The State of Influencer Marketing 2025 elaborado por la empresa de software francesa Kolsquare, señala que las marcas están desviando cada vez más presupuesto a los micro-creadores (entre 10.000 y 100.000 seguidores) para campañas UGC, ya que su tasa de interacción (engagement) es hasta tres veces mayor que la de los grandes perfiles.

"Empecé en 2018 porque veía a mis influencers favoritas y pensaba: yo podría hacer un vídeo mucho más natural y real, ¿por qué no podría ser yo a quien paguen?", cuenta Alba a su comunidad digital.

Pese a que crear fotos y vídeos parezca una profesión de ensueño, la realidad es menos glamurosa. "Es denigrante que marcas y agencias a veces te paguen 30 euros por contenido", lamenta.

La indignación de Alba no es un caso aislado; catálogos y sistemas de facturación de UGC en España como Influee o Youdji reportan un precio promedio de 70 euros por un vídeo de 30 segundos y sitúan los encargos básicos desde los 45 euros al contratar paquetes.

La entidad UGC Creadores apunta que un vídeo individual profesional de este tipo debería partir de los 150 euros al incluir un 30 % extra en derechos de explotación publicitaria.

En sus inicios la joven de Valdepeñas reconoce que ha estado "en el bando de aceptar cualquier condición por la necesidad de ver que las marcas sí quieren trabajar conmigo".

Miniatura de uno de sus vídeos.

Miniatura de uno de sus vídeos.

Sobre la corriente que ve en este trabajo digital una oportunidad laboral que presenta poco desafío, Alba lanza la siguiente advertencia: "Si alguien te ha dicho que con un curso de UGC vas a poder vivir de ello en solo tres meses, tenemos que hablar. Esto no es magia".

Aunque para la joven la principal barrera es la demografía. Ser creadora digital desde un pueblo de Castilla-La Mancha añade otros retos. "No tenemos eventos todas las semanas, ni marcas a 10 minutos, ni siquiera una agencia", afirma.

La joven detalla que grabar un vídeo le implica muchas veces "desplazarse, invertir tiempo, dinero y gasolina" y "a veces no se valora", critica. Todo ello, dentro de la realidad del autónomo donde las facturas, los modelos de IVA y de IRPF y los gastos de gestoría te atan mes a mes.

Para ella ser autónomo en España es "casi un deporte de riesgo" y en su caso, "detrás de cada vídeo bonito hay una autónoma rezando para que le cuadren los números".

Las proyecciones auguran un futuro esperanzador para esta emprendedora, se estima que el mercado de plataformas UGC mantendrá un crecimiento anual del 18,5 % hasta 2033.

Con los datos a favor, Alba Navarro intenta cumplir su sueño de dedicarse a esto full time en una carrera contrarreloj de 52 días. Tiene claro que "ser creador no es solo crear, es sobrevivir haciéndolo".

"Me he replanteado mil veces si valgo para esto. La cabezonería juega un papel importante y ahí pocas personas me ganan", confiesa mientras documenta esa lucha diaria por demostrar que desde un pueblo pequeño de La Mancha se puede vivir de las redes sociales.