El cementerio municipal de Albacete ha recibido en los días previos a Todos los Santos en torno a 30.000 visitas, un número muy inferior al que solía ser habitual otros años, cuando en torno a la festividad del 1 de noviembre se recibían 160.000 visitas. Así, el aforo, que en un primer momento estaba situado en un 75 por ciento y que tras la adopción de medidas de Nivel 2 por parte de Sanidad para la ciudad de Albacete hubo que rebajar al 30 por ciento, no se ha llegado a superar en ningún momento.

Estos datos los han ofrecido este domingo el alcalde, Vicente Casañ, y la concejala de Cementerios, Barrios y Pedanías, Ana Albaladejo, que han agradecido a la ciudadanía que haya atendido a las recomendaciones que se dieron hace semanas de graduar y escalonar las visitas para evitar aglomeraciones. El instante en el que más personas se han llegado a registrar en el interior del Cementerio han sido 2.800 personas, cuando el aforo al 30 por ciento está situado en 3.000, según ha informado el Consistorio en nota de prensa.

El regidor municipal ha tenido palabras de consideración hacia todos aquellos trabajadores municipales que han hecho posible el cumplimiento del protocolo que adoptó la Concejalía de Cementerios, que incluía desde el control de aforos a la toma de temperatura de los visitantes antes de acceder y la intensificación de la desinfección, entre otras medidas. En este dispositivo, ha subrayado el alcalde, han trabajado desde agentes de la Policía Local, pasando por voluntarios de Protección Civil y de Cruz Roja, conserjes y limpiadores, personal del servicio de Cementerios y de la empresa Mortualba, así como el personal de la empresa de desinfección que se ha contratado ex profeso, entre otros.

Palabras de recuerdo

Durante su visita al cementerio, el alcalde ha tenido palabras de recuerdo para los familiares que ya no están con nosotros y, en especial, hacia quienes han muerto a consecuencia de la pandemia por la COVID-19. Casañ ha reconocido el "trabajo diario y continuado" de los trabajadores del Servicio Municipal de Cementerios y ha subrayado las mejoras que en estos últimos meses se han realizado.

Por su parte, Ana Albaladejo ha recordado los difíciles momentos que se han vivido a causa de la pandemia de la Covid-19 en el cementerio, sin embargo, ha dicho, gracias al esfuerzo de todos los trabajadores del sector fúnebre de Albacete ha sido posible afrontarlos. "Han sido días muy duros, de muchas lágrimas, pero pudimos dar una respuesta en este Cementerio gracias a las funerarias, a los sepultureros, al personal del Tanatorio Municipal, que trabajaron dejándose la piel día a día", ha valorado la concejala.

En estos meses de pandemia, ha explicado, se han puesto en marcha distintas mejoras en el Cementerio por importe de más de 2 millones de euros. Esta inversión ha permitido adquirir un segundo horno crematorio, pues el que había instalado dada su antigüedad acarreaba problemas. Además, se están reparando techos en patios de nichos, algunos de los cuáles amenazaban ruina, y reparando problemas de filtraciones de agua y goteras, además de que llevar a cabo el ajardinamiento de la tercera fase. "Son mejoras que son necesarias, el empeño es que los familiares que vengan a visitar a los suyos encuentren un espacio cuidado, como si fuera un jardín de la ciudad", ha indicado Albaladejo.

Obras

Las obras de ajardinamiento de la tercera fase del cementerio municipal, que comprende 67.000 metros cuadrados, está previsto finalicen en diciembre. Se iniciaron en julio, con el plan de organizar las distintas zonas de nichos, itinerarios y caminos, y además incluye la creación de un nuevo Jardín del Recuerdo para el depósito de cenizas, pues el actual está colmatado. En esta obra se está realizando una inversión de 149.754 euros.

Asimismo, durante este fin de semana, la Concejalía de Sostenibilidad ha puesto en marcha el alumbrado con farolas solares en el camino que va al Cementerio, entre las vías del tren y la autovía, para quienes acceden andando al camposanto.

El primer cementerio que tuvo la ciudad de Albacete, antecesor del actual, fue inaugurado el 25 de enero de 1806, ante la prohibición de enterrar en las iglesias impuesta por Carlos III en 1787. Su deterioro obligó a la construcción de uno nuevo, que es el actual, que se construyó en 1879 por obra del alcalde Buenaventura Conangla sobre un terreno que cedió Pascual Giménez de Córdoba, reemplazando así al anterior. Las dos primeras fases del Cementerio ocupan una superficie de 120.000 metros cuadrados, distribuidos en dos rectángulos. En 2014 se expropiaron 80.000 metros de terrenos contiguos para su ampliación.