Una vivienda vacía en el barrio de Santa Bárbara de Toledo.

Una vivienda vacía en el barrio de Santa Bárbara de Toledo. Javier Longobardo

Región

La otra cara del ladrillo: 303.000 casas vacías en Castilla-La Mancha mientras se dispara el precio de la vivienda

El 58,2 % de ese parque vacío regional se encuentra en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Más información: Castilla-La Mancha registra la cuarta mayor subida de la vivienda de España durante el tercer trimestre del año

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Castilla-La Mancha vive una dualidad sin precedentes en materia inmobiliaria. Mientras encadena un aumento continuado del precio de la vivienda que dificulta cada vez más el acceso a un hogar, la región contabiliza 303.226 inmuebles vacíos sobre un parque residencial de 1.347.273 fincas urbanas.

Por tanto, el 23 % de las viviendas en la comunidad castellanomanchega carece de inquilinos, superando holgadamente el 14 % registrado a nivel nacional. Así lo recoge el Informe de Vivienda y Bienestar 2025 elaborado por CCOO a partir de los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Catastro y el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU).

En el Censo de Población y Viviendas, el INE establece como "vivienda vacía" aquellas que carezcan de contrato de suministro de luz o cuyo consumo anual de electricidad es inferior al equivalente a 15 días de uso habitual.

Vivienda en Illán de Vacas (Toledo), uno de los pueblos más pequeños de España.

Vivienda en Illán de Vacas (Toledo), uno de los pueblos más pequeños de España. O.Huertas

Radiografía en detalle

Por provincias, Ciudad Real lidera el registro de inmuebles desocupados con 91.113, lo que supone el 29 % de todo su parque y el 30 % del total autonómico. Le sigue de cerca Toledo con 88.866 casas vacías en su territorio (20 % del total provincial y 29 % del regional). Por su parte, Guadalajara contabiliza 42.469, Cuenca suma 41.008 y Albacete registra 39.770.

Las cinco capitales de provincia acumulan por sí solas 21.113 inmuebles desiertos, aunque lo llamativo es que el 58,2 % de ese parque vacío regional (176.443) se encuentra en municipios de menos de 5.000 habitantes.

El estudio de CCOO refleja también una caída de la construcción de Vivienda de Protección Oficial (VPO). Entre 1991 y 2010 se construía una media de 3.000 unidades, la media desde 2011 no alcanza los 700 inmuebles anuales. A esto se suma un stock de vivienda nueva no vendida cada vez más reducido.

¿Por qué estas 300.000 viviendas no salen al mercado para aliviar la demanda y frenar los precios? María Matos, investigadora de Fotocasa Research, explica en un reciente estudio que, más allá de que esas casas vacías se encuentren en zonas con baja demanda residencial, la mayoría requieren reformas estructurales que los dueños no pueden o no desean asumir.

Subraya que las discrepancias entre los herederos son la segunda razón más habitual por la que estas casas no salen al mercado. Además, se suma el temor generalizado a los impagos y la batalla jurídica para resolver los conflictos con inquilinos morosos.

Matos indica que estas casas vacías "podrían dinamizar tanto la compraventa como el alquiler, ampliando así la oferta disponible y ayudando a aliviar la tensión de la demanda". La experta insta a las administraciones a que pongan en marcha "estrategias para darle vida a la economía de las zonas donde se encuentran".

Moviliza tu vivienda rural

Para reducir ese parque vacío, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha implementado al respecto el programa "Moviliza tu vivienda rural" que busca captar inmuebles desocupados para ceder su uso a ayuntamientos y destinarlos a bolsas municipales de alquiler asequible o social.

Más de 170 municipios de áreas despobladas se han adherido ya a esta iniciativa. Durante los próximos meses, la Junta estructurará y validará esas bolsas municipales para que antes del 31 de diciembre de 2026, el Gobierno regional rinda cuentas de esta primera fase y comience a dar una segunda oportunidad a esos hogares.

Las plataformas sociales y sindicales exigen medidas como la declaración de zonas tensionadas, la ampliación permanente del parque público de alquiler y la aplicación efectiva de penalizaciones a los grandes tenedores.

Con un mercado privado que no da tregua y una oferta pública reducida al mínimo, la capacidad de las instituciones públicas para activar estas miles de viviendas vacías será una de las pruebas de fuego para atenuar la crisis inmobiliaria y revertir el futuro demográfico de las zonas rurales.