Isabel Torres en una práctica de laboratorio.

Isabel Torres en una práctica de laboratorio. Cultura Castilla-La Mancha.

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Isabel Torres: la pionera que revolucionó la nutrición en España y cambió la dieta de los hospitales

La farmacéutica se convirtió en la única mujer dentro de una plantilla de 70 hombres y puso patas arribas la alimentación del país.

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La ciudad de las casas colgantes dio la bienvenida en 1905 a Isabel Torres Salas, una niña que a muy temprana edad demostró que no seguiría el patrón de vida que se esperaba para una mujer en el siglo XX. Ella fue casi todo lo que quiso ser: farmacéutica, doctorada, investigadora, directora de un laboratorio farmacéutico y la mujer que revolucionó la alimentación en España.

La ciencia fue el terreno donde esculpió su carrera, esa que la hizo ser única y pionera en un mundo de hombres. Se licenció y doctoró en Farmacia por la Universidad Central de Madrid, y dedicó su vida profesional al estudio del valor nutricional de los alimentos.

Isabel, que nació en el seno de una familia de clase media, dejó pronto su Cuenca natal para trasladarse a Barcelona a estudiar el bachillerato, y posteriormente a Zaragoza para instruirse en el curso preparatorio de acceso a los estudios universitarios.

La conquense fue admitida en la Universidad Central de Madrid en 1924. Durante su etapa universitaria, Isabel se instaló en la Residencia de Señoritas primer centro oficial español que apostó por la enseñanza universitaria a mujeres y cuatro años después, en 1928, se convirtió en licenciada en Farmacia.

Un año después, la ya farmacéutica, fijó su residencia en Santander, ciudad que la vio hacer sus primeros 'pinitos' al entrar en el Servicio de Química dentro de la Casa de Salud Valdecilla en su etapa predoctoral. Isabel se convirtió en la única mujer dentro de una plantilla de 70 médicos, estudiantes e investigadores asociados. Por las convenciones sociales de la época, su puesto como alumna interna tuvo que ser modificado a médico externo de guardia, al no poder dormir en un hospital por su género y no tener un pabellón independiente al masculino.

Y aunque puede parecer una proeza, ser la única mujer entre tantos hombres, le llevó a estudiar algo que, indirectamente, se relacionaba con su género. Fue así como comenzó su predoctoral basando su investigación en el análisis de los alimentos bajo la dirección de José Puyal.

La castellanomanchega se encargó de estudiar y analizar los valores nutricionales de los alimentos que servían en los hospitales, para así conocer cuál debía ser la dieta correcta que se debía ofrecer a los pacientes. Su trabajo en Valdecilla le sirvió para lograr dos 'hitos': Isabel se convirtió en pionera dentro del mundo de la nutrición y consiguió que por primera vez se hablase de la importancia de la nutrición en los pacientes.

Sus investigaciones le sirvieron para desarrollar el Esquema Dietético Puyal-Torres y poner 'patas arriba' el tratamiento de la alimentación hospitalaria en España. Isabel creó un sistema pionero en el que clasificó los alimentos por su contenido en grasas, hidratos de carbono y proteínas con el objetivo de brindar una dieta personalizada a cada paciente.

Imagen de archivo de mujeres en un laboratorio.

Imagen de archivo de mujeres en un laboratorio. Fundación Ortega-Marañón.

Para 1932, Isabel Torres ya era doctora en Farmacia y su tesis fue publicada en la Gaceta Médica Española, la revista especializada de mayor tirada en aquella época. De Santander se trasladó a Madrid para investigar sobre vitaminas en el Instituto de Patología Médica dirigido por Gregorio Marañón, humanista y científico muy vinculado a Toledo. De hecho su familia mantiene intacto su recuerdo en el Cigarral de Menores, que fue y sigue siendo el punto de encuentro de intelectuales.

De Madrid voló a Alemania gracias a una beca de la Junta de Ampliación de Estudios que le permitió trabajar e investigar sobre el metabolismo intermedio de los carbohidratos con el grupo de O. Meyerhof. En Alemania también estudió la estructura química de la vitamina K.

Allí vivió su etapa profesional más jugosa. Pero lo que prometía ser una carrera brillante se vio truncada en 1936. Sus planes como investigadora se acabaron a la par que se inició la inestabilidad que hizo tambalear a España durante tres años de Guerra Civil. Aún así, Isabel consiguió desarrollar su carrera como directora de un laboratorio farmacéutico en Santander.

Falleció en 1998 en Santander. Post mortem fue reconocida en 2004 con la creación del Aula Interdisciplinar Isabel Torres de Estudio de las Mujeres y del Género de la Universidad de Cantabria.